Tecomatlán no es un municipio cualquiera; es la cuna histórica del antorchismo nacional y el testimonio vivo de lo que el pueblo organizado puede edificar cuando toma en sus manos la conducción de su propio destino.
Después de la Revolución francesa de 1789, vino una época de desarrollo y lucha de la burguesía en contra de las “testas coronadas”; es decir, en contra de la nobleza aristocrática que gobernaba con un poder omnímodo, representado por un mandato divino encarnado en un personaje déspota como lo era el rey.
Cada 6 de junio, Antorcha recuerda a sus muertos, a sus mártires. El 6 de junio no es una fecha elegida al azar; es el día en que recordamos a nuestros mártires, hombres y mujeres del pueblo asesinados por las balas de la reacción terrateniente y caciquil de Tecomatlán, por el único “delito” de organizar a los campesinos y exigir justicia social.
El trabajo informal abarca a una porción considerable de la fuerza laboral en México, ya que con base en los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi 2026, la tasa general de informalidad laboral representa un 55.1 % de la población ocupada a nivel nacional.
Para el Movimiento Antorchista, el arte es una herramienta fundamental para desarrollar la sensibilidad, ayudar a las personas a comprender los problemas de los demás y unir al pueblo en la búsqueda de una vida mejor.
Quintana Roo se ha consolidado como uno de los principales motores económicos de México, gracias a la enorme riqueza que genera la actividad turística y a la llegada de millones de visitantes cada año.