En Campeche y en todo el país, va en aumento el precio de los artículos de consumo, incluidos los de primera necesidad, lo que angustia a las familias, sobre todo a las de menores ingresos. Eso se siente de manera agobiante, sin necesidad de pensarlo, en la economía familiar; o sea, todos los mexicanos lo sabemos, pues lo sentimos en carne propia, pero hay algunas precisiones que conviene que nosotros, los antorchistas
Es hora de que el gobierno municipal baje de su pedestal, escuche las demandas de la FNERRR y entienda que atender a los estudiantes no es un favor, es su obligación más elemental. De lo contrario, las calles de Chimalhuacán seguirán siendo el aula principal donde estos jóvenes se vean obligados a protestar.
En Campeche y en todo el país, va en aumento el precio de los artículos de consumo, incluidos los de primera necesidad, lo que angustia a las familias, sobre todo a las de menores ingresos. Eso se siente de manera agobiante, sin necesidad de pensarlo, en la economía familiar; o sea, todos los mexicanos lo sabemos, pues lo sentimos en carne propia, pero hay algunas precisiones que conviene que nosotros, los antorchistas
Los campesinos de México siguen inmersos en la tragedia. Mientras el gobierno federal los ignora, hombres, mujeres, niños y ancianos de ese sector atraviesan circunstancias sumamente difíciles que los colocan en la miseria, esa que los lleva a probar alimento una vez al día y, en ocasiones, ni eso, sirviendo además de caldo de cultivo para las organizaciones criminales que, a cambio de algunos pesos, les arrebatan el alma.
La pobreza en México no es un accidente estadístico ni un fenómeno natural. Es el resultado de decisiones políticas, de un sistema económico que ha perfeccionado el arte de concentrar la riqueza en pocas manos mientras la mayoría sobrevive con salarios que no alcanzan ni para lo básico.
El gobierno de México anda más preocupado por el Mundial de futbol 2026 que por los graves problemas que afectan a nuestro país. El país es “sede” de ese mundial y varios gobiernos estatales siguen la lógica publicitaria del gobierno federal… el gasto público tiene la misma lógica.