Hace 45 años, el Movimiento Antorchista en Puebla fundó las Casas del Estudiante Serrano y Carmen Serdán en la capital del estado, con el objetivo de que los hijos de los trabajadores pudieran tener una vivienda digna durante sus estudios de preparatoria y universidad.
Para que los países conquisten su libertad y sobre esa base se encaminen al progreso, es condición indispensable que los pueblos sean educados políticamente; mientras esto no ocurra, será de todo punto imposible que tomen su destino en sus manos.
Existe una narrativa oficial que lleva décadas intentando convencernos de que el progreso de los pueblos depende exclusivamente del dinero privado, de la suerte geográfica o de la benevolencia de los gobiernos en turno.
Preocupa lo que está pasando con la libertad de expresión en nuestro país; los datos son duros y, mientras los periodistas realizan su profesión con miedo, la narrativa oficial es que todo está bien.
En México, conseguir trabajo no necesariamente significa alcanzar estabilidad. Millones de personas tienen que salir todos los días a buscar ingresos sin contar con contrato, seguridad social o prestaciones. No es un fenómeno pequeño ni aislado: en junio de 2026, 33.1 millones de trabajadores se encontraban en la informalidad (alrededor del 55 ? la población ocupada).
En un México golpeado por la violencia, donde salir a la calle de noche da miedo a millones de familias, hay un rincón en la Mixteca Baja de Puebla que demuestra que las cosas pueden ser distintas: Tecomatlán.