Esos dispositivos inventados no hace mucho tiempo que, como consecuencia de la poderosísima propaganda de los dueños de los medios de producción y, consecuentemente, de los medios de comunicación, se han inyectado en la cultura popular con el nombre de “inteligencia artificial” (IA), están en el centro de una polémica sobre su uso y hasta sobre sus peligros reales o supuestos, pero las motivaciones del diferendo muy poco tienen que ver con el bienestar y la seguridad de los seres humanos. Las causas del supuesto encono son mucho más prosaicas.
Esos dispositivos inventados no hace mucho tiempo que, como consecuencia de la poderosísima propaganda de los dueños de los medios de producción y, consecuentemente, de los medios de comunicación, se han inyectado en la cultura popular con el nombre de “inteligencia artificial” (IA), están en el centro de una polémica sobre su uso y hasta sobre sus peligros reales o supuestos, pero las motivaciones del diferendo muy poco tienen que ver con el bienestar y la seguridad de los seres humanos. Las causas del supuesto encono son mucho más prosaicas.
Aquella política promovida por el Lic. Andrés Manuel López Obrador de entregar tarjetas a adultos mayores, estudiantes y otros sectores de la población, fue la máxima expresión de los programas asistencialistas individuales ensayados por los gobiernos del PRI desde los ochenta.
¿Por qué un funcionario del más alto nivel que juró al asumir el cargo cumplir y hacer cumplir las leyes de este país, no las respeta? ¿Qué hace este gobernante, si no violar la ley, al negar alternativas de solución a la gente que pide que se la ayude a construir un cuarto?
Vivimos un mundo convulsionado, habitado por millones de personas que sufren desigualdad, pobreza, guerra, abusos de poder y otras calamidades generadas por la concentración abusiva de riqueza en unas cuantas manos.
El tema se ha abordado tantas veces que empezamos a normalizar los miles de millones de pesos destinados para obras como muros de contención y alcantarillados. El desazolve de cauces, drenes pluviales y tablestacado acaban siendo promesas vacuas que nadie se preocupa por cumplir.