Las crisis económicas recurrentes, la saturación de los mercados y el decreciente número de seres humanos con capacidad adquisitiva; el descenso de la población ocupada en un empleo con garantías sociales y, por lo tanto, la tasa de ganancia del capital también en descenso; la concentración de la riqueza y el incremento de la pobreza, tienen al mundo convulsionado, pasando por horas críticas.
La violencia ya no toca las puertas de las escuelas; irrumpe en ellas. Y cuando una escuela, que debería ser un lugar seguro para aprender y convivir, termina convertida en escenario de una agresión, algo muy serio está pasando en la sociedad.
Hablar del suicidio exige mucho más que repetir recomendaciones sobre salud mental. Exige escuchar, acompañar y garantizar atención profesional, pero también mirar las condiciones sociales en las que millones de personas desarrollan su vida.
¿Qué puede significar para una familia vivir 30 o 40 años en el mismo lugar sin tener certeza jurídica sobre el patrimonio que ha construido con tanto esfuerzo? Significa no contar con una escritura, enfrentar dificultades para acceder a servicios básicos, vivir con calles en malas condiciones y escuchar, año tras año, que la regularización llegará.
Según los cientos de trabajadores del sector salud y los familiares de pacientes del Centro de Alta Especialidad (CAE) doctor Rafael Lucio, ubicado en Xalapa, Veracruz, continúa la falta de medicamentos e insumos básicos en el nosocomio, persisten los problemas laborales y administrativos al interior de la institución e incluso algunos trabajadores denuncian un clima de acoso en contra de quienes se han atrevido a levantar la voz.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, por sus siglas OCDE, dio a conocer los resultados de la prueba PISA 2025, el pasado 8 de septiembre de 2026. En la misma participaron alrededor de 760 mil estudiantes de 91 países.