Tecomatlán no es un municipio cualquiera; es la cuna histórica del antorchismo nacional y el testimonio vivo de lo que el pueblo organizado puede edificar cuando toma en sus manos la conducción de su propio destino.
En México las cosas cada día se tornan más difíciles. Los problemas sociales invaden la vida de la mayor parte de los habitantes de esta patria.
El arte tiene una función social. Ha nacido de la sociedad, se alimenta de los procesos y de las relaciones históricamente determinadas que se desarrollan entre sus elementos. De igual manera, se nutre de los fenómenos que ocurren en su seno y ofrece los productos de su creación para ser apreciados y utilizados por todos sus miembros.
El Movimiento Antorchista ha tenido como uno de sus objetivos fundamentales identificar las zonas de mayor marginación para, junto con la población, realizar gestiones encaminadas a combatir y erradicar los rezagos. Siempre recordando nuestro derecho constitucional a acceder a servicios básicos, educación, salud, etcétera.
Dos acontecimientos de suma importancia para todos los antorchistas de nuestro país tuvieron lugar el pasado mes de septiembre. El primero fue la participación del Movimiento Antorchista Nacional en la Asamblea Pública Mundial “Nuevo Mundo: Valores que Unen”, celebrada los días 19 y 20 de septiembre en la ciudad de Moscú, capital de Rusia, el país con el territorio más grande del planeta.
Por voz oficial, se ha confirmado la integración del paquete económico para el ejercicio fiscal 2027 del gobierno del estado, por ahora está en proceso en la Secretaría de Hacienda. Una de las prioridades son los programas sociales, las becas para estudiantes y acciones de atención a las necesidades de la población.