Este miércoles 29 de octubre, salineros, pescadores y diversos grupos ambientalistas se manifestaron en la capital colimense en contra del proyecto “Nuevo puerto Manzanillo- Cuyutlán”, argumentando un peligro para la pesca, la producción salinera y el innegable impacto ambiental que causará.
En medio de un clima de terror e inseguridad que vive el estado de Colima, entre quema de negocios y vehículos, cobro de piso, homicidios a plena luz del día y narcomenudeo, la gobernadora de Colima asegura una disminución importante en estos rubros. Así lo dio a conocer a diversos medios de comunicación:
Cuando circule este modesto trabajo, seguramente la realidad habrá mostrado ya su veredicto final, sobre el futuro próximo que amenaza a la clase trabajadora que sobrevive en las colonias populares de Manzanillo, dominios del puerto marítimo más importante de todo el litoral mexicano.
En los días que corren, conforme a la interpretación a modo que se le ha dado a nuestra moderna democracia, un fenómeno político-mediático, y en ciertos casos hasta con cierto grado de insolencia, típico de los tiempos electorales, se hace presente en casi todo el territorio nacional aprovechando incluso los medios de difusión oficial; me refiero, a la falsa actitud bondadosa, altruista o filantrópica, de personajes políticos, conocidos y desconocidos, que se lanzan a las calles en búsqueda de la simpatía popular.
En la comunidad de Venustiano Carranza (Coalata) del municipio de Manzanillo, existe un bachillerato rural catalogado como de Educación Media Superior a Distancia (Emsad). Son más de 100 jóvenes de escasos recursos que acuden, como pueden, de cinco comunidades aledañas a recibir la preparación necesaria que los capacite para ir a la universidad.