Frente al panorama crítico que revela la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025, con Durango en 13.7 % de trabajo infantil, por encima del 12.6 % nacional, el Movimiento Antorchista en la entidad fijó su postura: el fenómeno no se resuelve con prohibiciones ni campañas de contención, sino atacando sus causas estructurales.
La organización, que encabeza en Durango Pedro Martínez Coronilla, sostiene que el trabajo infantil "refleja las profundas desigualdades sociales y económicas del país" y es una expresión de la "descomposición social" que golpea a los sectores más pobres.

Desde su visión, mientras no exista redistribución de la riqueza y empleos dignos, las familias duranguenses, especialmente en regiones como el Mezquital, seguirán viendo en el trabajo de niñas y niños una tabla de salvación para la subsistencia.
El antorchismo posiciona a la educación como su principal herramienta de transformación.
El trabajo infantil refleja las profundas desigualdades sociales y económicas del país y es una expresión de la descomposición social que golpea a los sectores más pobres.
En Durango opera instituciones educativas fundadas por la organización, desde nivel básico hasta superior, bajo un modelo que denomina "educación integral", enfocado no sólo en retener a los jóvenes en las aulas para evitar su incorporación temprana al mercado laboral, sino en formarlos críticamente a través del arte, la cultura y el deporte.
El profesor Martín González Ávila, director de un telebachillerato antorchista en la entidad, señaló que "la cultura genera un vínculo emocional con la escuela que reduce considerablemente la deserción escolar", factor que las estadísticas oficiales asocian con la ocupación no permitida, que en Durango alcanza 7.5 %, superior al 6.6 % nacional.
Para el antorchismo local, la solución de fondo pasa por un cambio de modelo económico que garantice salarios justos y acceso universal a la educación pública de calidad.

Esta postura contrasta con las medidas de contención y rescate inmediato que proponen las autoridades estatales ante el alza del indicador, y con el enfoque técnico de la ENTI, que mide el fenómeno sin abordar sus raíces estructurales.
La organización también ha criticado que los programas de becas y apoyos focalizados no compensan la precariedad salarial de las familias duranguenses, por lo que considera que sin una transformación profunda del modelo económico, las cifras de trabajo infantil, que en la entidad también superan la media nacional en labores domésticas inadecuadas, con 7.4 % frente a 6.8 %, continuarán en aumento.
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