• El desamparo en Baja California deja a miles de hogares a oscuras y con recibos impagables
El acceso a la electricidad es una necesidad básica para garantizar la salud, la seguridad y la vida digna de cualquier familia. Sin embargo, en México la luz se sigue tratando como una mercancía antes que como un derecho.
Mientras los grandes sectores industriales operan sin interrupciones, millones de familias trabajadoras en todo el país enfrentan altas tarifas, cobros injustificados y la falta de redes eléctricas formales en las colonias populares.
Esta problemática nacional tiene una expresión sumamente grave en el norte de la república. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del Inegi, en Baja California persisten más de 20 mil viviendas que carecen de servicios básicos e infraestructura eléctrica adecuada.

En municipios golpeados por el clima extremo, como Mexicali, la falta de luz representa un peligro directo para las familias. Estas pasan los meses de altas temperaturas sin poder encender un ventilador ni conservar sus alimentos en buen estado.
Pero la crisis no termina cuando pasan los días más calurosos. A lo largo de todo el año, la ausencia de redes formales mantiene a las comunidades a oscuras.
Esto dificulta la educación de los estudiantes en sus hogares y golpea la economía de las familias con recibos impagables o cobros estimados que impone la Comisión Federal de Electricidad.
Frente a estos abusos, es común ver a vecinos o pequeños grupos acudir por su cuenta a las oficinas de la comisión para protestar por los apagones o por el alza repentina en los costos.
La única vía efectiva para obligar al gobierno a responder a las necesidades del pueblo es la organización consciente de los trabajadores.
Por nuestra parte, en el Movimiento Antorchista hemos acudido de forma constante a las dependencias de la comisión y a las distintas instancias de gobierno. Hemos encabezado comisiones de gestión y marchas para llevar las peticiones de decenas de colonias.
La experiencia en todo el país nos ha enseñado que los reclamos dispersos y sin un trabajo político constante no alcanzan para que las autoridades entreguen soluciones reales a los problemas de la gente.
La única vía efectiva para obligar al gobierno a responder a las necesidades del pueblo es la organización consciente de los trabajadores. Muestra de ello son los avances reales que hemos conseguido en el estado.
En la colonia La Bendición, ubicada en el municipio de San Quintín, se logró el inicio de las obras de electrificación para más de 300 familias. Llevaban más de diez años en el olvido, sin ser escuchadas por ninguna autoridad.

Un logro similar se consiguió en la colonia Misión Antorchista de Mexicali, donde la lucha del pueblo organizado hizo posible la llegada del servicio.
Estos resultados confirman que cuando la gente se une y se organiza, las autoridades tienen que atender las demandas de la población.
Sin embargo, el trabajo de nuestra organización no se limita a la conquista de un servicio básico como la luz ni se termina con la entrega de una obra pública. Obtener infraestructura para las colonias es sólo un paso necesario dentro de un proyecto mucho más amplio.
El objetivo principal del Movimiento Antorchista es educar, concientizar y organizar a la clase trabajadora para transformar de raíz las condiciones de pobreza del país y construir una sociedad justa para todos los mexicanos.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario