La organización advierte que las cifras oficiales reflejan una crisis estructural e insta a tomar el poder político
Para el Movimiento Antorchista en Durango, la tasa de desocupación de 4.1 % que reportó el Inegi para agosto no es un dato aislado ni una coyuntura pasajera. Es la expresión más reciente de un modelo económico que privilegia la ganancia empresarial sobre el bienestar de los trabajadores.
Pedro Martínez Coronilla, dirigente estatal de la organización, ha señalado de manera reiterada que la precariedad laboral en la entidad no se resolverá con ajustes menores ni con programas asistenciales. "La única manera de transformar esta realidad es que el pueblo tome el poder político", ha afirmado.

El Inegi reportó que Durango cerró agosto con una tasa de desocupación de 4.1 % de su Población Económicamente Activa (PEA). Esto equivale a aproximadamente 37 mil 105 personas que buscaron trabajo sin encontrarlo, lo cual representa un aumento de dos décimas respecto a julio.
Con una PEA estatal de alrededor de 905 mil personas, la tasa de agosto implica que poco más de cuatro de cada cien duranguenses permanecieron sin ocupación. El indicador oficial considera únicamente a quienes no trabajaron durante el periodo, pero realizaron acciones para incorporarse a una actividad.
A nivel nacional, la desocupación pasó de 2.9 a 3.0 % entre julio y agosto, con una PEA de 62.6 millones de personas y 1.9 millones de desocupados. Durango no sólo registró un alza mayor en el mismo periodo, sino que se mantuvo por encima de la media nacional.
Para el Movimiento Antorchista, estas cifras confirman un diagnóstico que ha sostenido durante años: el mercado laboral duranguense no falla por accidente, sino por diseño.
Para el Movimiento Antorchista, estas cifras confirman un diagnóstico que ha sostenido durante años: el mercado laboral duranguense no falla por accidente, sino por diseño. La organización ha señalado que, mientras las empresas reportan utilidades, los empresarios argumentan que no pueden sostener una jornada de 40 horas sin subsidios.
Antorcha también ha documentado una caída en las remuneraciones reales de los trabajadores, con testimonios de operadores de maquila que reportan ingresos estancados o a la baja. Para la organización, los programas sociales y ajustes al salario mínimo resultan insuficientes frente a una carestía que devora el poder adquisitivo.

El Movimiento Antorchista sostiene que la raíz del problema se encuentra en la concentración de la riqueza y en la ausencia de una política económica. Esta debería priorizar la inversión en el campo, la industria nacional y los servicios públicos.
En ese sentido, ha planteado cuatro ejes para enfrentar la crisis laboral: salarios dignos, empleo para todos, reorientación del gasto público hacia los más pobres y una política fiscal progresiva.

"La crisis no se resuelve con discursos ni con programas temporales. Se resuelve con organización popular y con un proyecto económico distinto", ha insistido el líder estatal del antorchismo en Durango.
La organización ha convocado a los trabajadores a sumarse a sus filas y a exigir un cambio de rumbo. Advierte que este no llegará desde las cúpulas empresariales ni desde los partidos que han administrado el mismo modelo durante décadas.
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