MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Casas del estudiante; una alternativa para la juventud colimense

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• Estos albergues han apoyado a jóvenes de escasos recursos durante más de 35 años

Desde su nacimiento, hace poco más de 52 años, el Movimiento Antorchista Nacional se ha planteado como una de sus principales tareas la educación y organización de las clases trabajadoras. Su propósito no se limita a resolver las necesidades inmediatas de las capas más desprotegidas de México, sino que busca, esencialmente, impulsar un cambio profundo en el país y en los mexicanos, despertando y educando al pueblo para que luche por mejores condiciones de vida para ellos y para las generaciones venideras.

Mientras se habla constantemente de la importancia de la educación y de que los jóvenes son el futuro de México, en los hechos los gobiernos poco se preocupan por garantizar las condiciones mínimas para que funcionen los albergues estudiantiles.

Desde entonces, el Movimiento Antorchista ha encaminado gran parte de sus esfuerzos a cumplir con este objetivo. Una de sus tareas fundamentales ha sido la educación de la juventud, porque son precisamente los jóvenes quienes, en un futuro, tendrán en sus manos el rumbo de nuestro país. 

Pero para que puedan asumir esa responsabilidad, es necesario que reciban una educación que no sólo los prepare como buenos profesionistas, sino también como hombres y mujeres conscientes, sensibles ante los problemas de la sociedad y capaces de trabajar para transformar la realidad en beneficio de todos.

Por esta razón, el Movimiento Antorchista, a través de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez (FNERRR), organización estudiantil que se ha consolidado como una organización estructurada, permanente y con un plan de lucha sistemático en favor de una educación de calidad, ha impulsado una alternativa para miles de jóvenes de todo el país: las casas del estudiante.

En el estado de Colima contamos con las Casas del Estudiante "Graciano Sánchez", que desde hace más de 35 años han abierto sus puertas a jóvenes provenientes de diversos municipios del estado y también de entidades cercanas, como Michoacán y Jalisco. 

En estos espacios se brinda a los estudiantes hospedaje, alimentación, internet, así como talleres culturales y deportivos, con el propósito de contribuir a su formación integral.

Las casas del estudiante nacen de una necesidad muy concreta: la de miles de jóvenes que, debido a la falta de recursos económicos, ven amenazada la posibilidad de continuar con sus estudios. Esta situación tiene su origen en la pobreza que padecen millones de familias mexicanas, cuyos ingresos muchas veces no alcanzan siquiera para garantizar las condiciones mínimas que permitan a sus hijos acceder y permanecer en una institución educativa.

Aunque la Constitución, en su artículo tercero, establece el derecho a la educación, la realidad que viven miles de familias demuestra que este derecho no siempre puede ejercerse plenamente. 

Para una familia de escasos recursos, pagar renta, alimentación, transporte, materiales escolares y demás gastos que implica estudiar una carrera puede convertirse en una tarea prácticamente imposible. Ante esta realidad, las casas del estudiante representan un apoyo indispensable tanto para los jóvenes como para sus familias.

En Colima existen tres edificios destinados a este propósito: uno en Manzanillo, cerca de la colonia Vista del Mar; otro en Coquimatlán, frente al campus de la universidad; y uno más en la capital del estado. En estos espacios se alberga a jóvenes que cursan tanto su educación media superior como superior, brindándoles condiciones que les permiten continuar con su preparación académica.

Sin embargo, mientras se habla constantemente de la importancia de la educación y de que los jóvenes son el futuro de México, en los hechos los gobiernos poco se preocupan por garantizar las condiciones mínimas para que funcionen los albergues estudiantiles, a pesar de que estos contribuyen a combatir la deserción escolar.

En años anteriores, las casas del estudiante recibían un subsidio por parte del gobierno estatal, recurso que, aunque limitado, ayudaba a solventar algunos de los gastos indispensables para el pago de servicios y alimentación. 

Sin embargo, con la llegada del gobierno morenista a Colima, encabezado por Indira Vizcaíno, estos apoyos dejaron de recibirse. Y lo más preocupante es que tampoco se observa una verdadera preocupación del gobierno estatal por atender las necesidades de los jóvenes que viven en estos espacios.

La situación de los inmuebles tampoco es sencilla. En el municipio de Colima, el ayuntamiento se comprometió a impermeabilizar el edificio debido a las numerosas goteras que afectaban las habitaciones de los estudiantes. Recientemente se realizó la impermeabilización, pero el problema no quedó resuelto: las goteras continúan y siguen ocasionando daños en los cuartos. La situación ya ha sido reportada al director de Obras Públicas, licenciado Miguel Barragán Ornelas, sin que hasta el momento se haya dado una solución definitiva.

Es importante señalar que, a pesar de algunos esfuerzos realizados por el gobierno municipal, las necesidades de los albergues siguen siendo muchas. Y ante la falta de apoyos suficientes, son los propios jóvenes quienes han tenido que buscar alternativas para contribuir al sostenimiento de estos espacios.

A través de su ballet estatal y de distintas actividades económicas, entre ellas la colecta pública que realizan en diversos puntos del estado, los estudiantes buscan reunir recursos para mantener en funcionamiento las casas del estudiante. Pero estas actividades no sólo tienen como propósito obtener recursos económicos. Por medio de la cultura, los jóvenes también sensibilizan a la ciudadanía y dan a conocer el trabajo que se realiza en las casas estudiantiles.

La cultura, el deporte y la educación forman parte de la preparación integral que Antorcha busca brindar a los jóvenes. Se trata de que los estudiantes no permanezcan indiferentes ante los problemas que enfrenta la sociedad, sino que aprendan a organizarse, a trabajar colectivamente y a luchar por mejores condiciones para todos.

Las casas del estudiante son, por tanto, una alternativa real para cientos de jóvenes que desean continuar sus estudios y que, sin este tipo de espacios, tendrían mayores dificultades para hacerlo. No se trata de un lujo ni de un privilegio, sino de una herramienta que permite a jóvenes de familias trabajadoras acceder a la educación y prepararse profesionalmente.

Por ello, es necesario que los gobiernos comprendan que invertir en la educación y en la juventud no debe reducirse a discursos. Si realmente se quiere construir un mejor futuro para Colima y para México, deben garantizarse las condiciones necesarias para que ningún joven abandone sus estudios por falta de recursos.

Desde aquí hacemos un llamado a los colimenses a conocer, apoyar y defender las casas del estudiante. Apoyar a estos jóvenes significa contribuir a la formación de mejores profesionistas, pero también de hombres y mujeres conscientes, solidarios y comprometidos con la transformación de nuestra sociedad en una sociedad más justa y equitativa para todos.

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