• Anuncian 2 mil 900 millones de pesos en puentes mientras colonias carecen de servicios
En días pasados, nuevamente la presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo visitó el estado de Colima, específicamente el recinto portuario de Manzanillo, en el que anunció el arranque de proyectos millonarios de infraestructura urbana que, a decir de la mandataria, permitirán mejorar la movilidad de uno de los puertos más importantes del país.
Las obras fueron pensadas principalmente para beneficiar a las grandes empresas transportadoras de mercancías, no a las familias manzanillenses.
Destacó que el puerto de Manzanillo aporta significativamente al país y que es justo que lleguen recursos federales que permitan atender las necesidades derivadas de la alta cantidad de tráileres que arriban al puerto:
“Los puentes que se van a hacer en Manzanillo le van a dar un enorme beneficio a quien vive aquí, a quien visita Manzanillo, porque no va a tener que esperar el ferrocarril para poder pasar”.
Las obras anunciadas fueron las siguientes: puente en Barrio 5, que abarca 820 metros con un costo de 700 millones de pesos; puente de ingreso principal a Manzanillo de casi 2 kilómetros de longitud, con un costo de mil 500 millones de pesos, y el recinto portuario Tapeixtles (La Flechita), de una longitud de 970 metros y un costo de 700 millones de pesos.

Sólo en esos tres puentes se invertirá un monto total de 2 mil 900 millones de pesos, una cantidad considerable para el puerto de Manzanillo; sin embargo, la pregunta obligada es ¿a quién beneficiarán esas obras monumentales?
Está claro que, de manera indirecta, estos puentes facilitarán el traslado de miles de familias que se desplazan de un lugar a otro, pero las obras fueron pensadas principalmente para beneficiar a las grandes empresas transportadoras de mercancías, para que puedan circular sin obstáculos.
Con esto no se pretende afirmar que los gobiernos no deban invertir en obras de gran magnitud en el puerto, pues también son necesarias para el desarrollo de la economía local y nacional.

No obstante, resulta cuestionable que no se destine una cantidad similar a las distintas colonias y comunidades del municipio de Manzanillo, ni se atiendan con la misma urgencia las necesidades más elementales de las familias.
Como ejemplo, se encuentra la colonia Antorcha de Manzanillo, donde desde la administración pasada los habitantes solicitaron apoyo para la introducción de servicios básicos como agua, drenaje y electricidad, los cuales hasta el momento no han sido resueltos por la autoridad.
Asimismo, comunidades como Llano de la Marina, Cedros y Ciruelito de la Marina han solicitado apoyo para rehabilitar calles, jardines y viviendas sin obtener respuesta.

La visita presidencial se da en el contexto de las próximas elecciones a la gubernatura de Colima en el 2027, en las que la candidata por Morena es la actual presidenta municipal de Manzanillo, Rosa María Bayardo Cabrera.
Resulta evidente que el puerto representa un bastión estratégico, ya que genera miles de millones de pesos año con año, lo que explica la relevancia de las reiteradas visitas presidenciales.
Lo que parece pasar desapercibido para las autoridades es que la población también necesita la atención de sus demandas más elementales, como salud, educación, vivienda e infraestructura pública, y no únicamente apoyos económicos que no resuelven de fondo las carencias. El pueblo exige y seguirá exigiendo mejores condiciones de vida para sus familias.
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