Sin lugar a duda, la historia la hacen los pueblos, de ello da cuenta la historia con infinidad de ejemplos. Podríamos citar y describir a detalle cómo el pueblo mexica no solo fue el principal protagonista en la lucha para sacudirse el yugo de los Maxtla y los tepanecas y, por supuesto, en la edificación de la México-Tenochtitlan, ciudad que por su belleza deslumbró a los invasores; también podría servir como ejemplo la heroica batalla de Puebla en la que los tres Juanes de la Sierra Norte: Juan Crisóstomo Bonilla, Juan Nepomuceno Méndez y Juan Francisco Lucas, líderes serranos que junto a los valientes combatientes indígenas y campesinos fueron elementos claves para la victoria sobre el imperialismo francés.
Repito: no hay duda, las grandes transformaciones las hacen los pueblos y la historia mexicana es testigo fiel.

El recordatorio es conveniente porque justo sirve para no olvidar que la transformación profunda de la que fue objeto Chimalhuacán, el municipio más rezagado del Estado de México, que por muchos años careció de agua, pavimento, salud, seguridad, educación, etcétera, cambió para convertirse en ejemplo de desarrollo, gracias a la organización y lucha del pueblo agrupado en el Proyecto Nuevo Chimalhuacán bajo la conducción de Jesús Tolentino Román Bojórquez.
Las grandes transformaciones las hacen los pueblos; por eso, la lucha organizada debe volver a ser protagonista del cambio que necesita Chimalhuacán y México.
Con el arribo de Morena al gobierno de la república, estados y municipios se pretendió sustituir o, peor aún, rebajar el papel del pueblo. Al pueblo se le hizo creer que con votar por un político bendecido por el inmaculado López Obrador sería suficiente para lograr la vida digna que los mexicanos tanto necesitaban. También se les dijo a los mexicanos que, combatiendo la corrupción -según ellos- el origen de todos los males, el desarrollo y progreso del país estaría asegurado. La realidad ha terminado por desmontar estas y otras fantasías que Morena le dijo al pueblo.

Los que llegaron al poder gracias a Andrés Manuel Lopéz Obrador resultaron pésimos funcionarios y el ejemplo más claro de la incapacidad para gobernar lo tenemos en Chimalhuacán. El mal gobierno de Xóchitl Flores no sólo ha permitido que les falte el agua a miles de chimalhuacanos; gracias a Morena nuestro municipio hoy detenta el vergonzoso primer lugar de inseguridad, así lo refiere la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU). Vale decir que las cosas no son distintas en el resto del territorio mexiquense, en el que es frecuente saber de protestas por la falta de obras y servicios tan elementales como el agua, la reparación de las calles o el desazolve, en cualquier municipio mexiquense o caes en un bache o cuando llueve te inundas y la gobernadora practica una política de desatención, como si ignorando los problemas, estos desaparecieran. Y aunque las plumas -y los que se sienten influencers- al servicio del partido en el poder se empeñen en presentar a Morena como los salvadores del pueblo, las circunstancias los ponen en su lugar, pues, la falta de medicina o de apoyos al campo, las madres buscadoras, etcétera, son una realidad que alcanza a miles de mexiquenses que nadie puede desmentir.
Por tanto, es tiempo, una vez más, de que el pueblo educado y organizado sea el actor principal en la urgente y verdadera transformación que necesita no solo Chimalhuacán, sino el país entero. Para ello es necesario un partido de nuevo tipo que agrupe a los mejores elementos del pueblo -como nuestros Mártires del 18 de agosto- para que estos, con ideas de avanzada, trabajo y espíritu de lucha, hagan que los hombres y mujeres de todas las edades se decidan a construir el México que necesitamos.
¡La lucha continúa! ¡Honor y gloria a los Mártires del 18 de agosto! ¡Venceremos!
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