• La entidad suma 570 contagios de dengue debido al desabasto de agua y la falta de servicios básicos
Tabasco pasó del tercer al segundo lugar nacional en incidencia de dengue, con 570 casos confirmados al corte de la semana epidemiológica 33, de acuerdo con el Informe de Vigilancia de la Dirección General de Epidemiología (DGE) federal.
Mientras no se rompa la raíz de este círculo vicioso de marginación, pobreza, falta de servicios básicos y mayor riesgo epidemiológico, la situación se repetirá año con año
El estado registra una tasa de 23.05 casos por cada 100 mil habitantes, sólo por debajo de Sonora, que tiene 33.61. En apenas una semana sumó 24 nuevos contagios, al pasar de 546 a 570 casos. El aumento representa un 61 % más que en el mismo periodo de 2025, cuando se tenían 354 casos.
El dato más preocupante es que cinco estados concentran el 71 % de los 4 mil 410 casos confirmados en todo el país, y Tabasco es uno de ellos.
Aunque el municipio de Centro concentra la mayor población, Teapa es hoy el epicentro de la epidemia. El secretario de Salud, Alejandro Calderón Alipi, confirmó que Teapa acumula 54 casos confirmados con una incidencia de 89.6 por cada 100 mil habitantes, la más alta del estado.
Ante tal situación se ha dado a conocer que la dependencia activó un plan de contención específico para Teapa, que prioriza las localidades de Centro, Florida, Independencia, Revolución y Vicente Guerrero Lerma.

Detrás de Teapa están Jalpa de Méndez con 62 casos, y Jalapa y Tacotalpa como otros focos rojos en la Sierra y Chontalpa.
Del total estatal, 278 casos son dengue no grave, 258 con signos de alarma y diez son dengue grave.
La Secretaría de Salud insiste en que no hay situación de alarma, pero el factor climático juega en contra, porque la falta de lluvias, que presentan un déficit del 20 %, ha provocado un incremento en las altas temperaturas.
Ello ha obligado a las familias a almacenar agua en tambos, cubetas y botes, creando criaderos perfectos dentro de casa; con lo que se deja ver que parte del problema es la falta de un suministro permanente de agua potable o agua entubada en los domicilios de varias familias tabasqueñas, sobre todo en las zonas de mayor marginación.
Como podemos ver, una cosa lleva a otra, y mientras no se rompa la raíz de este círculo vicioso de marginación, pobreza, falta de servicios básicos y mayor riesgo epidemiológico, la situación que aquí venimos narrando se repetirá año con año.

Las cuestiones climatológicas, hasta donde sabemos, aún no se pueden controlar, salvo su empeoramiento, que el sistema capitalista ha provocado al perseguir la máxima ganancia sin importarle el daño al medio ambiente y la contaminación. Pero mejorar la situación en todo lo demás sí está relativamente más al alcance de nuestras manos.
Es cierto que las autoridades tienen una gran responsabilidad al no invertir nuestros impuestos en un combate frontal a la pobreza, como lo han hecho países como China, que en 40 años sacó de la pobreza a 80 millones de habitantes mediante el mecanismo de crear fuentes de trabajo en las zonas marginadas, la dotación de vivienda y la introducción de los servicios más elementales.
Pero los afectados tenemos la responsabilidad de unirnos, concientizarnos y luchar por tener mejores condiciones de vida y exigírselo a quienes administran nuestros recursos del erario público y tienen el poder político en sus manos, o, más bien, fortalecer nuestra organización para tener la fuerza necesaria y colocar en el poder a mejores hombres y mejores mujeres que sí velen realmente por el bienestar de la sociedad.
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