MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Los otros datos de la pobreza en México

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El discurso más recurrente durante el 2025, fue la reducción de la pobreza anunciada por el INEGI. Más allá de su importancia intrínseca, dada la magnitud del problema en México, el resultado que cobró la política social de la “Cuarta Transformación” se explica sobre todo que en siete años de gobierno morenista, actualmente nos colocamos entre los países más pobres y desiguales del mundo. 

En medio de tanta riqueza, el 78 por ciento de la población, según investigadores como Julio Boltvinik, vive en condiciones de pobreza. Analistas y economistas al servicio del poder utilizan eufemismos como “grupos vulnerables” o “clase humilde” para maquillar una cruda realidad. En México, la pobreza es el resultado de un sistema económico que concentra la riqueza en unas cuantas manos mientras deja a la mayoría en condiciones precarias.

Además México permanece entre los países del mundo con las mayores disparidades entre ricos y pobres: el 1 por ciento de los más ricos acapara una cuarta parte del ingreso total y concentra el 38 por ciento de las riquezas, mientras que el 10 por ciento más adinerado gana, en promedio, 76.4 veces lo que gana la mitad más pobre de la población.

Mientras que en el país, la clase trabajadora padece algunas de las jornadas laborales más largas del mundo, que exprimen hasta la última gota de sudor de los obreros, mientras los salarios son los más bajos, incluso por debajo de países con economías menores que la nuestra.

De acuerdo con el informe 2026 del World Inequality Lab (un laboratorio sobre la desigualdad encabezado por el economista francés Thomas Piketty y basado en la Paris School of Economics), los niveles de desigualdad que imperan en México siguen siendo superiores en correlación a los que existían en 1900, lo que invita a reflexionar sobre la necesidad de aumentar los impuestos a los más ricos.

En contraste, los movimientos de derecha que han surgido en años recientes, encabezados por líderes como Donald Trump en Estados Unidos y Javier Milei en Argentina -y que pretende repetir el multimillonario Ricardo Salinas Pliego en México--, se han presentado como opciones “antisistema” para llegar al poder, y una vez ahí han reducido los impuestos a los más ricos y eliminado programas sociales para los más pobres.

El sistema económico que se instauró tras la posrevolución mexicana fue el capitalismo. Durante décadas se escuchan en las campañas electorales los discursos de candidatos que prometen: “Llegó la hora del pueblo; sus problemas serán escuchados, atendidos y resueltos”.

Al final de las administraciones, todo queda en el discurso. Cuando los gobernantes llegan al poder, como es el caso de la 4T y camarilla se convierten en parte de un sistema económico burgués que administra sus intereses de clase; así, terminan corrompiéndose, perdiendo el piso, llenos de soberbia, abandonan los intereses que prometieron defender y se convierten en títeres del sistema económico dominante.

México es la décima economía más desigual, de acuerdo con una comparación realizada por el banco suizo UBS, y está por heredar parte de esta brecha a las próximas generaciones, según el Informe sobre la riqueza mundial elaborado por el banco de inversión.

El organismo expone que, más allá de este grupo de 399 mil millonarios, la riqueza en México “ha aumentado considerablemente” durante el último cuarto de siglo, sobre todo por una mayor acumulación en las clases medias. Un reducido grupo de 399 mil mexicanos (0.3  por ciento de la población) posee patrimonios que superan un millón de dólares y que, combinados, suman 788 mil 571 millones de dólares, alrededor de la mitad del valor de la economía nacional, reveló un reporte realizado por UBS. 

Sin embargo,  la enorme producción de riqueza que se produce en el país, solo se explica porque los trabajadores y sus familias están sometidos a una política de desigualdad social descarada. El reparto de la riqueza, que debería traducirse en una mejora salarial adecuada y en el pago justo de impuestos por parte de los grandes capitalistas, permitiría generar un “Estado de Bienestar” real, en el que se mejoren la educación, la salud y la prestación de servicios como vivienda digna, agua potable, drenaje, electrificación, pavimentación, etcétera.

Todos los que anhelamos un mundo mejor necesitamos entender y comprender el sistema social capitalista. Para encontrar una solución viable y aspirar a mejores condiciones de vida, la única salida es el estudio profundo del sistema social. Para lo cual, urge pues, la creación de una organización capaz de realizar dicho cambio,  que ofrezca a los mexicanos prosperidad y bienestar, no mentiras o datos amañados, como los que ofrece la 4T de que se redujo la pobreza. No hay otra salida. 

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