MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Conciencia, unidad y poder popular, lección desde Oaxaca para SLP

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• El Festival por la Unidad de los Pueblos insta a miles de trabajadores a organizarse 

Los antorchistas potosinos vimos con profunda atención las ideas de nuestro líder nacional, Aquiles Córdova Morán, expresadas en el marco del evento de la gran fiesta cultural en Oaxaca: Festival por la Unidad de los Pueblos, y comprobamos que sus palabras retratan con exactitud la vida diaria de nuestras familias en San Luis Potosí. 

La falta de desarrollo no es culpa del trabajador ni por falta de recursos, sino porque quienes han gobernado al país nunca han priorizado las verdaderas necesidades de las grandes mayorías.

En nuestra tierra, donde miles de obreros madrugan para cumplir largas jornadas en las plantas de la Zona Industrial, donde los campesinos del Altiplano, la Zona Media y la Huasteca siguen labrando la tierra con esfuerzo, y donde las amas de casa de las colonias populares hacen milagros para que la quincena alcance, nos topamos siempre con la misma interrogante: ¿Por qué México y San Luis Potosí, siendo lugares con inmensos recursos naturales, tierra fértil, mares, bosques y una población incansable, no han logrado convertirse en tierras opulentas y avanzadas donde todos vivan con dignidad? 

La respuesta es clara: la falta de desarrollo no es culpa del trabajador ni por falta de recursos, sino porque quienes han gobernado al país nunca han priorizado las verdaderas necesidades de las grandes mayorías.

En nuestro estado es fácil comprobar que la pobreza es un mal profundo que trasciende la simple falta de monedas en el bolsillo. La pobreza se siente en la falta de agua potable en los hogares, en las calles sin pavimentar donde nuestros hijos caminan entre el polvo y la basura, en las clínicas sin medicinas ni médicos suficientes y en la falta de escuelas de calidad para la juventud. 

Todo esto ocurre porque vivimos bajo un sistema económico, el capitalismo, diseñado para que la riqueza que producimos entre todos con nuestro sudor diario se quede concentrada en las manos de una minoría de multimillonarios. 

Sin embargo, no debemos olvidar el valor real de nuestro esfuerzo, pues la verdadera fuerza del pueblo trabajador no reside en las armas ni en la fuerza física, sino en el papel económico vital que desempeñamos día a día. 

Si la gente trabajadora decidiera paralizar sus labores, las máquinas de las fábricas se apagarían, el transporte se detendría y el país entero se frenaría en un instante, lo que demuestra que un pueblo organizado y consciente de su propio valor es una fuerza invencible.

Por desgracia, durante décadas, los políticos tradicionales han buscado evitar que el pueblo reconozca este poder. Nos visitan únicamente en temporadas electorales para pedir el voto a cambio de promesas vacías que jamás cumplen, fomentando la desunión y el individualismo para mantener a la gente dividida y temerosa, igual que a un rebaño de cabras dispersas que resulta fácil de atacar por los depredadores. 

Frente a esta manipulación, el Movimiento Antorchista no realiza un activismo electoral ni busca falsos aplausos; nuestra labor diaria consiste en visitar los pueblos y colonias para educar, organizar y despertar la conciencia de clase en cada familia de clase trabajadora del campo y de la ciudad. 

Se trata de entender que una sola persona aislada es tan frágil como una sola vara de madera que se quiebra con un solo dedo, mientras que la gente unida forma un manojo de varas apretado que nadie puede romper.

Es precisamente por este motivo que los sectores poderosos y opositores ven al Movimiento Antorchista como una amenaza constante. Les aterra la idea de que los ciudadanos abandonen su aislamiento individual para convertirse en una fuerza colectiva capaz de exigir sus derechos y aspirar a tomar el poder político para gobernar en beneficio del pueblo. 

Al saber que un pueblo educado rompe con las manipulaciones y pone en riesgo los privilegios de quienes históricamente se han aprovechado del sistema, los poderosos desatan una constante guerra sucia a través de medios de comunicación y redes sociales, utilizando calumnias y etiquetas falsas como “bandidos” o “fuerza de choque” para intentar meter miedo y evitar que más trabajadores se sumen a esta causa.

Frente a todas estas mentiras, la meta sigue firme y pacífica. San Luis Potosí y México entero necesitan ser dirigidos por un equipo de gobernantes que surjan de la propia matriz del pueblo, porque así como sólo la cuchara sabe lo que hay en el fondo de la olla hirviendo, sólo quienes han sufrido las carencias y anhelos de la clase trabajadora sabrán gobernar con verdadera justicia. 

Para lograrlo, los antorchistas potosinos seguiremos educando, organizando y uniendo a nuestras familias, convencidos de que el cambio real para nuestras colonias y comunidades no vendrá de promesas ajenas, sino de las manos y la conciencia del propio pueblo trabajador.

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