MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La escasez de agua, otro mal del sistema

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• Esta crisis en Michoacán refleja un modelo que prioriza ganancias empresariales frente a necesidades ciudadanas

Tal como todos sabemos, vivimos en un sistema capitalista, donde por el hambre desmedida de ganancia de unos pocos, poquísimos hombres, la inmensa mayoría sufrimos y padecemos las demoledoras consecuencias: pobreza, desempleo, insalubridad, inseguridad, violencia y otros flagelos, producto de este orden social.

Me quiero referir en esta ocasión al grave problema que estamos sufriendo en el país entero y en particular los michoacanos, por la falta de agua, que se ha agravado de unos años para acá, aunque no es la única consecuencia de vivir en un sistema capitalista.

Tanto los gobiernos como los organismos especializados saben muy bien que el mayor problema no lo ocasiona la población que vive del trabajo asalariado, sino las grandes empresas.

La población de Michoacán con más de 20 mantos acuíferos, registrados por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), no debería sufrir por la falta de este vital líquido y, sin embargo, estamos sufriendo un grave desabasto desde tiempo atrás, y como siempre, son las colonias populares y las zonas irregulares las que son más vulnerables ante este tipo de problemas.

Según noticias de varios medios locales, aseguran que en los últimos días, y ya en época de lluvias, las presas michoacanas han pasado del 49 % de su capacidad de almacenamiento, al 63.8 % (muy poco aún para cubrir las necesidades de la población), lo cual está ocasionado la constante falta de agua en todo el estado; esto se dice es resultado de la urbanización desordenada, pues existen un sinnúmero de colonias formadas sin planificación, colonias surgidas por la ingente necesidad de vivienda de decenas de miles de familias; también se señala al estiaje como causa del problema, es decir, el bajo nivel del caudal de las presas; y aunado a esto, la sobreexplotación de esos volúmenes de agua por parte de grandes empresas industriales, agroproductoras y de diverso tipo, mientras muchos michoacanos sufren por la falta de agua (existen cientos de empresas que tienen cubiertas sus necesidades de agua aunque sea elevada la cantidad que consumen).

Lo que ha obligado a los organismos reguladores del agua a realizar un monitoreo permanente de los niveles de almacenamiento y a planificar tandeos en colonias populares (lo cual provoca la escasez del líquido, pues los habitantes pueden pasar varios días sin el mismo).

Ante esta dura realidad algunas autoridades dan "soluciones" dizque para resolver el problema, es decir: mediante la dotación de agua utilizando pipas para cubrir las necesidades de la población. Pero esta salida resulta ser una medida totalmente insuficiente, pues en vez de buscar soluciones de fondo que ataquen las causas del desabasto, resultan ser sólo paliativos (como dice el refrán "quieren curar un cáncer con mejorales").

Tanto los gobiernos como los organismos especializados saben muy bien que el mayor problema no lo ocasiona la población que vive del trabajo asalariado, sino las grandes empresas. Por tanto, esas campañas demagógicas dirigidas a la población de "cerrar la llave", "de no desperdiciar el agua", etcétera, no sirven para solucionar el problema; y los "oportunos programas" de llevar agua mediante pipas, son sólo una forma de ganar simpatías con la clara intención de obtener votos en las elecciones.

Lo político se privilegia por encima de la verdadera solución, dado que se utiliza una gran necesidad de forma manipuladora, ya que no busca atacar el problema de desabasto a fondo. Resulta, por tanto, ridícula la iniciativa, que han documentado varios medios de comunicación, de entregar 20 pipas al mes en la capital michoacana en la que sólo se planifica la dotación para algunos sectores y no para toda la población, ocasionando, por un lado, problemas entre vecinos que se disputan la entrega; y por otro lado evidencia a las claras el manejo político de la necesidad del agua.

La salida definitiva sería regular la forma del uso del agua, dando prioridad a las necesidades de las personas y no a las empresas. Sin embargo, para que un gobierno tome este tipo de medidas, requiere ser un gobierno emanado del pueblo, que sirva al pueblo y que atienda de forma justa y eficaz sus necesidades, no como sucede en la actualidad, pues se privilegia a los poderosos, poniéndose al servicio de los grandes empresarios.

Necesitamos ver claramente que la solución a la mayoría de nuestras necesidades y carencias es una misma, dado que la causa también es común. La causa de nuestros males es el injusto sistema en que vivimos y, por tanto, la solución es la educación y organización del pueblo para cambiar el orden social; cambiarlo por otro en el cual la prioridad no sea la máxima ganancia y que no todo sea convertido en mercancía a costa incluso del bienestar humano, sino precisamente lo contrario: un orden en el que la prioridad sea el hombre, sus necesidades y aptitudes y los recursos naturales puedan estar al servicio de las grandes mayorías y no sólo para beneficiar a unos cuantos.

Si continuamos viendo los problemas de forma individual y apática, no vamos a poder solucionarlos; cuando queramos actuar ya no habrá recursos naturales que defender, pues al paso que vamos, el ser humano (unos mucho más que otros, es decir los dueños de la riqueza) está acabando con el planeta y estos recursos naturales, que además son la fuente de riqueza y que gracias al trabajo se pueden obtener. No debemos tardar más en organizarnos, para defender nuestros recursos y lograr un mejor mundo donde vivir, nosotros y las futuras generaciones.

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