• La entidad registró uno de las mayores incrementos del país durante la primera mitad de agosto
Tizimín, Yucatán. El encarecimiento de los productos y servicios vuelve a apretar la economía de las familias yucatecas, toda vez que, durante la primera quincena de agosto, Yucatán registró una diferencia de 0.68 % en los precios, colocándose como la segunda entidad del país con el mayor incremento, sólo detrás de Tabasco, que alcanzó 0.81 %.
El aumento estatal fue casi siete veces superior al promedio nacional de 0.10 %, de acuerdo con el reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Ante este panorama, Taurina Benítez Adán, dirigente del Movimiento Antorchista en Tizimín, señaló que el problema no puede reducirse a una cifra de inflación, pues representa una pérdida real de la capacidad de compra de las familias trabajadoras.
"Para una familia que vive de un salario, los aumentos de precios significan que cada vez puede comprar menos con el mismo ingreso. No estamos hablando solamente de estadísticas: estamos hablando de alimentos, transporte, educación y vivienda, necesidades que una familia debe cubrir todos los días", afirmó.
Los datos oficiales muestran que, durante la primera quincena de agosto, algunos productos registraron incrementos importantes a nivel nacional. La cebolla aumentó 19.03 %, el chile serrano 8.92 % y el huevo 7.92 %. También aumentaron servicios como el taxi y los servicios educativos.

Para Benítez Adán, estos incrementos evidencian que el crecimiento de los ingresos no es suficiente para garantizar mejores condiciones de vida.
"Si los precios suben más rápido que los ingresos, el trabajador pierde poder adquisitivo. Puede recibir un aumento salarial y, sin embargo, terminar el mes con menos capacidad para alimentar a su familia. Por eso no basta con decir que la inflación está controlada; hay que preguntarnos cuánto cuesta vivir y cuánto gana realmente una familia", sostuvo.
La dirigente antorchista planteó que el gobierno debe adoptar una política económica orientada a elevar de manera permanente el poder adquisitivo de los trabajadores, y no limitarse a contener temporalmente algunos precios.

En este sentido, Antorcha propone impulsar empleos formales y mejor remunerados, garantizar aumentos salariales por encima del incremento del costo de vida, fortalecer la producción nacional de alimentos y apoyar al campo para reducir la dependencia de productos cuyo precio queda sujeto a intermediarios y fluctuaciones del mercado.
El presupuesto público debe dirigirse a resolver las necesidades de la mayoría y no concentrarse en obras que no mejoran directamente las condiciones de vida de los trabajadores.
"Necesitamos producir más alimentos y garantizar que lleguen a las familias a precios accesibles. Hay que apoyar al pequeño productor, al campesino y al trabajador; no solamente a los grandes intermediarios. Si queremos resolver de fondo el problema del encarecimiento, debemos fortalecer la producción y distribución de alimentos", explicó Benítez Adán.
Asimismo, consideró indispensable que el gobierno federal, estatal y municipal destinen mayores recursos a vivienda, agua potable, drenaje, pavimentación, transporte, salud y educación, pues el costo de vida de una familia no se limita a lo que compra en el supermercado.
"Una familia no solamente gasta en comida. También paga renta o vivienda, transporte, luz, agua, educación y salud. Por eso Antorcha plantea que el presupuesto público debe dirigirse a resolver las necesidades de la mayoría y no concentrarse en obras o proyectos que no mejoran directamente las condiciones de vida de los trabajadores", señaló.
El planteamiento cobra relevancia en un contexto en el que la inflación general anual del país llegó a 3.26 % en la primera quincena de agosto, mientras que los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 0.17 % en la comparación quincenal.
Benítez Adán sostuvo que Yucatán necesita una estrategia particular para enfrentar el encarecimiento, especialmente en los municipios del interior del estado, donde existen menores oportunidades laborales y numerosas familias dependen de actividades económicas con ingresos reducidos o variables.

"En Tizimín conocemos las dificultades que enfrentan los trabajadores del campo, los pequeños comerciantes, las amas de casa y los jóvenes. No podemos hablar de bienestar mientras una parte importante de la población tenga que escoger entre comprar determinados alimentos, pagar el transporte o atender otra necesidad", expresó.
El Movimiento Antorchista, dijo, no plantea pedirle a las familias que se acostumbren a vivir con menos, sino modificar las condiciones económicas que generan pobreza y desigualdad.
"Antorcha propone una política que coloque al pueblo trabajador en el centro: mejores salarios, empleo para todos, apoyo a la producción agropecuaria, vivienda digna, servicios públicos de calidad, educación y salud. Esas son las condiciones que permiten que una familia tenga una vida verdaderamente digna", afirmó.

La dirigente antorchista llamó finalmente a las autoridades a atender el problema con políticas de largo plazo y no únicamente mediante medidas coyunturales.
"Los trabajadores no quieren dádivas ni soluciones temporales, sino condiciones para vivir dignamente con el fruto de su trabajo. Si el costo de la vida aumenta, el gobierno debe garantizar que también aumenten las posibilidades de las familias para acceder a una alimentación suficiente, vivienda, educación, salud y servicios", concluyó Benítez.
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