Isidro Miguel Cruz, dirigente del Movimiento Antorchista en Parras de la Fuente, alertó sobre el riesgo que representa para el campo por la presencia del barrenador del tronco, plaga que ya presenta síntomas en alrededor de 28 mil nogales en el municipio de Parras, Coahuila.
Cruz señaló que la situación debe ser atendida con oportunidad, pues la producción nogalera representa una actividad de gran importancia para numerosas familias del municipio y la pérdida de árboles productivos significaría un golpe económico para quienes dependen de esta actividad.
La alerta cobra mayor relevancia a partir de los datos obtenidos durante un censo realizado por la Junta Local de Sanidad Vegetal, cuyos trabajos comprendieron aproximadamente mil 130 hectáreas de cultivo, donde fueron contabilizados cerca de 99 mil árboles de nogal.
De este universo, alrededor de 28 mil árboles presentan algún grado de afectación, equivalente aproximadamente al 29 por ciento de los ejemplares evaluados.

Antorcha llama a no minimizar el problema
Para Isidro Miguel Cruz, el problema debe ser atendido antes de que las afectaciones continúen extendiéndose y alcancen a un mayor número de árboles.
El dirigente antorchista destacó la importancia de que productores y autoridades mantengan una vigilancia permanente sobre los huertos, identifiquen oportunamente los ejemplares afectados y establezcan las medidas necesarias para contener la plaga.
La preocupación tiene fundamento: un nogal adulto no representa únicamente un árbol dentro de una parcela, es el resultado de años de inversión, trabajo y cuidados, además de constituir una fuente de producción para las familias dedicadas al cultivo de la nuez.

La amenaza
El barrenador del tronco representa un riesgo especialmente importante para los árboles que se encuentran sometidos a condiciones de estrés.
Factores como la falta de agua, las condiciones climáticas adversas y un manejo inadecuado pueden debilitar a los ejemplares y hacerlos más vulnerables a plagas y enfermedades.
El insecto puede penetrar en el tronco y desarrollar galerías en el interior de la madera, afectando estructuras que intervienen en el transporte de agua y nutrientes. Conforme avanza el daño, el árbol puede presentar un deterioro progresivo.
Por ello, el llamado del Movimiento Antorchista es a que la problemática no sea atendida únicamente cuando los árboles presenten daños severos, sino mediante acciones preventivas y monitoreo constante.

El agua, otro problema para los nogales
A la presencia del barrenador se suma una problemática que durante años ha representado uno de los principales desafíos para el campo de Parras: la disponibilidad de agua.
Los nogales necesitan condiciones adecuadas de humedad para mantener su vigor y productividad. Cuando un árbol enfrenta estrés hídrico, puede disminuir su capacidad para resistir plagas y enfermedades.
En este sentido, Miguel Cruz consideró necesario que la problemática del sector nogalero sea atendida de manera integral, pues el combate a las plagas no puede desligarse de las condiciones en las que se encuentran los cultivos.
Perder un nogal, perder años de trabajo
Uno de los escenarios que más preocupa es que los ejemplares con daños severos tengan que ser derribados y retirados.
La eliminación de un nogal adulto significa para un productor perder años de inversión y una parte de su capacidad productiva. Sustituirlo tampoco representa una solución inmediata, pues un nuevo árbol requiere tiempo para alcanzar nuevamente una etapa productiva.
A ello se agregan los gastos de retiro, reposición y mantenimiento de los nuevos ejemplares.
Por esta razón, determinar con precisión el nivel de afectación será fundamental para conocer qué árboles pueden ser tratados y cuáles representan un riesgo para el resto del huerto.

Monitorear para evitar
Ante este panorama, las labores de evaluación y monitoreo de Sanidad Vegetal adquieren especial importancia.
El objetivo es identificar los árboles afectados, conocer la distribución de la plaga y determinar las medidas necesarias para evitar que llegue a ejemplares que actualmente se encuentran sanos.
La detección temprana puede representar una diferencia importante. Mientras más rápido se identifiquen los árboles afectados, mayores serán las posibilidades de establecer acciones de control y reducir el riesgo de propagación.
Los números ya encendieron las alertas, 28 mil nogales con síntomas de afectación dentro de un universo de aproximadamente 99 mil árboles evaluados.
Detrás de cada uno de esos árboles hay años de trabajo, inversión y producción. Para Parras, evitar que la plaga avance no es solamente proteger árboles: es proteger una actividad agrícola que forma parte de la economía y de la vida de numerosas familias del municipio.
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