Durango, Dgo. Mientras el gobierno federal presume inversiones en paneles solares para comunidades indígenas de Mezquital, la realidad que viven día a día sus habitantes es muy distinta: cortes de energía eléctrica que se prolongan entre dos y siete días, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando las tormentas derriban postes y dañan la infraestructura obsoleta de la región.
Es indignante que las familias paguen tarifas excesivas por un servicio pésimo. Mientras el gobierno dice que avanza, las comunidades se quedan a oscuras, sin posibilidad de conservar alimentos, sin agua, sin comunicación.
Las interrupciones son constantes y afectan a miles de familias de las etnias o'dam, au'dam, wixárika y mexicanero, quienes ven cómo su calidad de vida se deteriora ante la falta de un servicio básico que en otras partes del país se da por garantizado.
Las difíciles condiciones geográficas del municipio, serrano y de difícil acceso, son utilizadas por las autoridades como justificación recurrente, pero para las organizaciones sociales esto no es más que una excusa que encubre el abandono histórico.
Jesús García Gurrola, dirigente municipal del Movimiento Antorchista en Mezquital, ha sido una de las voces críticas frente a esta problemática.
Para la organización, las obras de electrificación y los 3 mil 401 Módulos Solares Individuales (MSI) que anuncian la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), con una inversión de 252.18 millones de pesos, no resuelven el problema de fondo.

"Instalar paneles solares en algunas viviendas no es la solución. Es un parche mediático que no atiende la raíz del problema: una red eléctrica colapsada, obsoleta y que no da abasto. Las comunidades necesitan infraestructura moderna, no migajas", declaró García Gurrola en una de las recientes movilizaciones encabezadas por el Movimiento Antorchista frente a las oficinas de la CFE.
El dirigente ha denunciado que los cortes no son esporádicos, sino diarios y prolongados, y que el servicio que reciben no corresponde con los altos cobros que aparecen en los recibos de luz.
"Es indignante que las familias paguen tarifas excesivas por un servicio pésimo. Mientras el gobierno dice que avanza, las comunidades se quedan a oscuras, sin posibilidad de conservar alimentos, sin agua, sin comunicación. Esto no es casualidad: es la muestra de que las políticas públicas no llegan a los más pobres", señaló.

Para el Movimiento Antorchista, el problema eléctrico es apenas una arista de la profunda desigualdad que enfrenta el municipio de Mezquital, considerado el de mayor rezago social en el estado. García Gurrola ha insistido en que la falta de energía constante se suma a otras carencias igualmente graves: caminos intransitables, falta de agua potable, desabasto de medicamentos en centros de salud y nulo apoyo al campo.
"El gobierno federal ha volteado la espalda a los pueblos indígenas. Nos dicen que el abasto nunca será del 100 %, como si fuera un problema de clima o de geografía, pero en realidad es un problema de prioridades. No hay voluntad política para invertir en la zona indígena del Mezquital", afirmó el líder antorchista.
La organización ha sido clara en sus exigencias: no más promesas, no más proyectos aislados. Demandan una revisión integral de la red eléctrica, su modernización con recursos suficientes, la instalación de transformadores y líneas de alta tensión, y un sistema de cobro justo y transparente que refleje la realidad del servicio que se presta.

García Gurrola ha advertido que continuarán denunciando estas injusticias que se cometen en contra del pueblo. "No vamos a permitir que sigan engañando a nuestro pueblo. Las comunidades indígenas de Mezquital merecen respeto y soluciones reales, no discursos bonitos ni fotos con paneles solares. Vamos a seguir movilizándonos hasta que nuestras demandas sean atendidas", sentenció.
Mientras el gobierno federal enmarca estas obras dentro del Plan de Justicia Energética promovido por la Presidencia de la República, las familias de Mezquital siguen contando las horas sin luz, esperando que algún día la promesa de un servicio digno deje de ser un sueño y se convierta en realidad.
Para Antorcha, el camino no es la resignación, sino la organización y la lucha. "La historia de México nos ha enseñado que los derechos no se otorgan, se conquistan. Y nosotros estamos listos para conquistar el derecho a vivir con dignidad", concluyó García Gurrola.
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