MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Inacción gubernamental ante deterioro ambiental

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• Frente a las más de 80 mil toneladas de desechos, urgen servicios básicos para evitar tragedias en los municipios

La crisis climática impone a la sociedad y gobiernos tomar medidas urgentes para detener los efectos nocivos que trajo consigo la sobreexplotación de los recursos naturales, la contaminación del agua, la tierra y el aire y la brusca modificación que han sufrido los ciclos del carbono, nitrógeno y agua.

La sociedad, a través de las escuelas, podría contribuir en la conciencia ecológica de las comunidades estudiantiles. Sin duda alguna, impulsar campañas de reciclaje, particularmente de tereftalato de polietileno (PET), tipo de plástico con el que se hacen bolsas, fibras textiles y botellas de plástico que al no recibir el tratamiento adecuado terminan en el océano.

Actualmente, la mayor isla de plástico, ubicada en el Pacífico norte, a unos mil kilómetros de Hawái, contiene mil 800 millones de piezas de plástico. Pesa unas 80 mil toneladas y tiene un área aproximada de un millón 600 mil kilómetros cuadrados. Maestros y estudiantes también podrían construir muros verdes en sus centros educativos, muros que ayudarían a reducir la cantidad de carbono atmosférico que es uno de los causantes de envenenar el aire; un metro cuadrado de jardín vertical puede convertir cerca de 35 kilogramos de dióxido de carbono al año, indudablemente los muros verdes serían muy benéficos en el combate a la contaminación.

Los barrios y colonias deben organizarse para promover en sus calles jornadas de limpieza que combatirían las toneladas de basura que hay en las calles, situación que contribuiría evitando focos de infección y daños al sistema de drenaje; también podría impulsarse el reciclaje de los residuos orgánicos por medio de composteras caseras de fácil manejo que permitirían a las familias contar con abono orgánico para las plantas de la casa que al florecer atraerían a los polinizadores (colibríes, mariposas, etcétera), finalmente cada hogar podría plantar en sus banquetas algún árbol de los muchos que se han adaptado favorablemente y con los que se puede reducir la temperatura en las calles.

De acuerdo con José Saturnino Díaz, profesor investigador de la Facultad de Biología de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS): "el árbol al momento de que capta la radiación solar absorbe los fotones (energía luminosa y calórica) de tal manera que se convierten en termorreguladores, es por eso la expresión de calor a la sombra y calor a la luz del sol es muy diferente, un árbol nos puede reducir la insolación más del 50 %".

Estas medidas serían la contribución de la llamada sociedad civil, y los gobiernos, ¿qué tendrían que hacer? Primero, es el propio gobierno el que debe promover por medio de planes nacionales diseñados por especialistas las medidas que escuelas, barrios y pueblos pueden y deben impulsar.

Los gobiernos municipal, estatal y federal no se han preocupado verdaderamente por la crisis ambiental y los estragos los sufre la población.

En segundo lugar, los gobiernos deben destinar recursos suficientes para que funcionen, mejoren y se amplíen los servicios de limpia, alcantarillado, zoonosis, etcétera, así, la población contará con las condiciones necesarias para combatir la crisis climática.

Desafortunadamente, en la actualidad no sucede así, los gobiernos municipal, estatal y federal no se han preocupado verdaderamente por la crisis ambiental. Y los estragos los sufre la población.

En los últimos días hemos sido testigos de inundaciones en el oriente mexiquense que cada que suceden no sólo traen consigo lodo y basura, también traen consigo pérdidas materiales en los hogares de los mexiquenses o peor aún, la muerte.

Hace unos días en el municipio de Chimalhuacán volvió a suceder una desgracia, una persona perdió la vida, esta vez, la causa no fue un asalto o feminicidio como últimamente ocurre en el municipio, que, por cierto, tiene doble alerta de género.

El 7 de septiembre un hombre que viajaba como copiloto en una motocicleta murió tras caer en el pavimento, luego de que el conductor circulara por un tramo inundado de la avenida Venustiano Carranza y cayera en un bache.

En este lamentable hecho hay dos fallas (quizá tres) que no debemos normalizar, a saber: calles y avenidas inundadas y llenas de baches, porque justo la negligencia e irresponsabilidad del gobierno de Morena cobró la vida del joven universitario que soñaba con ser ingeniero y que no logró alcanzar su meta pues, su vida fue truncada por la lluvia y las coladeras sin tapa.

Es momento de reconocer que, mientras el pueblo siga permitiendo que los gobiernos no cumplan responsablemente sus obligaciones, la vida digna que tanto se merecen las familias no será posible y por la misma razón se vuelve imperiosa la organización del pueblo como única garantía de un cambio verdadero.

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