MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

REPORTAJE | Después del acero: Monclova frente a la caída de Ahmsa

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• Obreros coahuilenses exigen pagos pendientes y reactivación económica tras la paralización de las operaciones siderúrgicas

La crisis de Altos Hornos de México (Ahmsa) no es solamente la quiebra de una empresa, sino una tragedia económica y social que ha golpeado a miles de familias de la región centro de Coahuila.

Para Pablo Pérez García, dirigente estatal del Movimiento Antorchista en Coahuila, lo ocurrido demuestra cómo las decisiones de empresarios y gobiernos pueden comprometer el futuro de toda una región, mientras los trabajadores terminan pagando las consecuencias.

El dirigente antorchista señaló que no es justo que quienes durante décadas entregaron su fuerza de trabajo para construir una de las empresas más importantes del país hoy enfrenten la incertidumbre, sin recibir los salarios, liquidaciones y prestaciones que les corresponden.

Sostuvo que las autoridades deben garantizar los derechos laborales de los afectados y asumir su responsabilidad para impulsar la recuperación económica de Monclova y sus municipios vecinos.

La historia de Ahmsa está profundamente ligada al desarrollo de Monclova. Desde que comenzó a producir acero en 1944, la siderúrgica se convirtió en uno de los principales motores económicos de la región.

Miles de familias encontraron en ella una fuente de empleo y estabilidad, mientras que alrededor de su actividad crecieron proveedores, talleres, transportistas, comercios y pequeños negocios.

Durante décadas, trabajar en Ahmsa significó la posibilidad de construir un patrimonio y ofrecer mejores condiciones de vida a las siguientes generaciones. Sin embargo, esa dependencia económica también dejó a la región vulnerable ante las decisiones financieras y administrativas de una sola compañía.

Una crisis construida durante décadas

Los problemas de Ahmsa no comenzaron con la paralización de sus operaciones. La empresa arrastraba dificultades financieras desde finales de los años noventa, cuando enfrentó una reestructuración de deuda en medio de la crisis internacional del acero.

En 1991, durante el proceso de privatización impulsado por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, la siderúrgica fue adquirida por Grupo Acerero del Norte. Posteriormente, los problemas de endeudamiento, las decisiones empresariales y diversos conflictos relacionados con sus propietarios marcaron el rumbo de la compañía.

Uno de los episodios que colocó a Ahmsa en el centro de la discusión nacional fue la venta de la planta de fertilizantes Agronitrogenados a Petróleos Mexicanos en 2013, operación que posteriormente fue investigada por presuntas irregularidades y un sobreprecio.

La crisis financiera se profundizó hasta que, a finales de 2022, comenzaron las suspensiones de actividades y, para marzo de 2023, la siderúrgica se encontraba prácticamente paralizada.

Es importante señalar que los trabajadores no tomaron las decisiones que condujeron al endeudamiento, tampoco controlaron las inversiones ni la administración de la compañía. Sin embargo, fueron quienes resintieron directamente la falta de ingresos y la pérdida de sus empleos.

Miles de familias siguen esperando

La dimensión del problema se refleja en las cifras. En septiembre de 2026, el procedimiento concursal reconoció a 9 mil 857 trabajadores y extrabajadores de Ahmsa como acreedores laborales.

Al incluir a Minera del Norte, filial de la siderúrgica, la cifra asciende a 13 mil 907 personas.

Desde 2023, los trabajadores comenzaron a organizar protestas y movilizaciones para exigir el pago de salarios y prestaciones pendientes. También acudieron ante autoridades estatales y federales para solicitar una solución que les permitiera recuperar sus derechos laborales.

Mientras tanto, la crisis se extendió a los hogares y negocios de Monclova. La falta de ingresos redujo el consumo, afectó a los pequeños comerciantes y debilitó una cadena económica que durante décadas había dependido de la actividad siderúrgica.

El problema ha atravesado distintas administraciones gubernamentales.

Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se planteó la posibilidad de una reestructuración que permitiera la entrada de nuevos inversionistas, mientras que el gobierno estatal de Manolo Jiménez ha señalado la necesidad de buscar alternativas para diversificar la economía de la región centro.

Sin embargo, después de varios años, miles de trabajadores continúan esperando que se resuelva su situación.

Monclova no solamente necesita que vuelvan a encenderse sus hornos; necesita justicia para sus trabajadores, empleos dignos y un proyecto económico que permita a las nuevas generaciones encontrar oportunidades en su propia tierra

El rostro humano de la crisis

Detrás de las cifras existen historias de familias que tuvieron que cambiar su forma de vida.

José Miguel Jaime Aguirre trabajó durante quince años en Ahmsa. Recuerda que su último cheque lo utilizó para celebrar los quince años de su hija.

Nunca imaginó que aquel sería el último salario que recibiría de la empresa a la que había dedicado década y media de trabajo.

Cuando comenzaron a suspenderse los pagos, los trabajadores pensaron que se trataba de una situación temporal. Pasaron los meses y las noticias sobre una posible solución no llegaron.

Actualmente, José Miguel y su familia han tenido que apoyarse en otros ingresos. Un terreno que adquirió durante sus años de trabajo le permite obtener recursos mediante su renta y enfrentar algunas de sus necesidades.

Su historia muestra cómo el patrimonio construido durante años de trabajo terminó convirtiéndose en un recurso para sobrevivir a la crisis de la misma empresa que hizo posible adquirirlo.

La preocupación también alcanza a las familias de los extrabajadores. Susana Abigail Torres Pérez, esposa de uno de los afectados, considera que es necesario que Ahmsa vuelva a funcionar y que se recuperen las fuentes de empleo.

Para ella, el pago de las liquidaciones es importante, pero no resuelve por sí solo la falta de oportunidades laborales que enfrenta Monclova.

Ambos testimonios coinciden en una preocupación: las familias necesitan recuperar la estabilidad económica que perdieron y contar con alternativas para salir adelante.

¿Qué futuro le espera a Monclova?

En septiembre de 2026 se dio a conocer una oferta de mil 400 millones de dólares presentada por Construcciones e Ingenierías Electromecánicas (Ciesa) para adquirir Ahmsa.

La operación, sin embargo, permanece sujeta al cumplimiento de requisitos financieros y judiciales, por lo que todavía no representa una garantía de reactivación ni de pago para los trabajadores.

Para el Movimiento Antorchista, la crisis de Ahmsa debe llevar a una reflexión más profunda sobre el modelo de desarrollo económico de la región. No puede depender el futuro de miles de familias de los intereses y decisiones de unos cuantos empresarios.

Es necesario impulsar una política industrial que genere empleos estables, fortalezca la producción y permita que la riqueza generada por los trabajadores se traduzca en mejores condiciones de vida.

Pablo Pérez García sostuvo que los gobiernos no deben limitarse a esperar que una negociación empresarial resuelva el problema. Se requiere atender a las familias afectadas, garantizar el cumplimiento de las obligaciones laborales y construir alternativas productivas para la región centro de Coahuila.

Monclova no solamente necesita que vuelvan a encenderse sus hornos. Necesita justicia para sus trabajadores, empleos dignos y un proyecto económico que permita a las nuevas generaciones encontrar oportunidades en su propia tierra.

Durante ocho décadas, miles de obreros contribuyeron a construir la riqueza de Ahmsa. Ellos no decidieron su destino, pero hoy siguen enfrentando las consecuencias de su caída.

La deuda con los trabajadores no puede quedar en el olvido.

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