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REPORTAJE | Coahuila, bajo la tormenta: inundaciones exhiben su vulnerabilidad

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 * Precipitaciones torrenciales dejan un fallecido, afectaciones en 50 colonias y daños materiales en la entidad

Las lluvias torrenciales que azotaron Coahuila desde la madrugada del lunes dejaron un saldo de inundaciones, rescates, suspensión de clases, daños materiales millonarios y una víctima mortal, en una emergencia que afectó desde la Región Sureste hasta la Región Norte y Centro del estado.

La inversión en infraestructura, prevención y atención de desastres será determinante para evitar que tragedias como las registradas esta semana vuelvan a repetirse.

Mientras autoridades de los tres niveles de gobierno desplegaban operativos de auxilio, miles de ciudadanos enfrentaban calles convertidas en ríos, viviendas inundadas, vehículos arrastrados por la corriente y la incertidumbre de nuevas precipitaciones pronosticadas para las próximas horas.

En la capital coahuilense, los escurrimientos provenientes de las zonas altas provocaron importantes encharcamientos en vialidades como los bulevares Musa de León, Pedro Figueroa y Los Pastores.

Una camioneta quedó atrapada por la corriente en el sector norte de la ciudad, obligando a las autoridades a cerrar temporalmente la circulación para evitar mayores riesgos. Además, sobre el periférico Luis Echeverría se registró un accidente vial atribuido a las condiciones del pavimento mojado.

La lluvia volvió a evidenciar problemas históricos de infraestructura urbana. En la colonia República Poniente, el acceso al Jardín de Niños Severino Calderón quedó nuevamente bajo el agua, obligando a maestras y personal educativo a auxiliar a los menores para ingresar al plantel.

La escena se ha repetido en múltiples ocasiones durante temporadas de lluvias, reflejando la vulnerabilidad de diversos sectores urbanos frente a fenómenos meteorológicos intensos.

Parras y Ramos Arizpe, afectados

En Parras de la Fuente se reportaron viviendas afectadas y calles cerradas debido a la acumulación de agua, mientras que en Ramos Arizpe fue necesario cerrar temporalmente el bulevar Antonio Flores Castro por una fuerte corriente que representaba un riesgo para los automovilistas.

Ante la situación, corporaciones de Protección Civil, Obras Públicas y Seguridad Pública desplegaron operativos preventivos y de supervisión en distintos municipios de la Región Sureste.

Las autoridades estatales advirtieron que continuarán las condiciones favorables para tormentas fuertes, actividad eléctrica, posible caída de granizo y rachas de viento de hasta 60 kilómetros por hora.

Piedras Negras, la ciudad más golpeada

La emergencia más severa se registró en Piedras Negras, donde una tormenta extraordinaria dejó inundaciones en más de 50 colonias y afectaciones en aproximadamente el 60 % de la ciudad.

Las colonias Las Haciendas, Hacienda La Luna, Las Argentinas y El Edén fueron algunas de las más perjudicadas. En varios sectores el agua alcanzó hasta medio metro de altura, obligando a cientos de familias a resguardarse en sus hogares o solicitar apoyo de las autoridades.

El alcalde Jacobo Rodríguez informó que al menos diecinueve personas fueron trasladadas a refugios temporales, aunque muchas familias decidieron permanecer en sus viviendas por temor a sufrir robos durante su ausencia.

Ante el riesgo de mayores inundaciones, la Comisión Nacional del Agua movilizó equipos de bombeo hacia las zonas más afectadas para acelerar el desfogue de agua acumulada.

Suspensión de clases y actividades

La magnitud de las precipitaciones obligó a suspender clases en instituciones públicas y privadas.

Escuelas particulares como el Colegio Cumbres anunciaron la cancelación de actividades presenciales para proteger a estudiantes, docentes y personal administrativo.

Por su parte, autoridades educativas señalaron que las condiciones de movilidad y seguridad impedían el traslado normal de alumnos hacia los planteles.

Algunas escuelas permanecieron prácticamente incomunicadas debido a los encharcamientos, entre ellas la Secundaria Benito Juárez.

Una víctima mortal

La tormenta cobró la vida de José Ángel Hernández, de 72 años de edad, conocido ampliamente entre estudiantes y vecinos por vender comida frente al Cbtis 34.

De acuerdo con las investigaciones preliminares, el hombre fue arrastrado por la corriente durante las primeras horas de la mañana cuando intentaba resguardarse de la inundación.

Su cuerpo fue localizado horas después en la colonia Vista Hermosa.

La tragedia se convirtió en el rostro humano de una emergencia que dejó daños materiales en cientos de viviendas y comercios.

Ante la magnitud de la contingencia, elementos del Ejército Mexicano activaron operativos de rescate mediante la aplicación del Plan DN-III-E.

Utilizando lanchas y vehículos especializados, los militares auxiliaron a familias atrapadas por el agua en diversos sectores de Piedras Negras.

Entre los rescates destacaron adultos mayores, personas con problemas de movilidad y familias con bebés, quienes fueron trasladados a zonas seguras y hospitales para recibir atención médica.

Los elementos castrenses también realizaron inspecciones en vehículos arrastrados por la corriente para descartar la presencia de personas atrapadas en su interior.

La posible responsable 

En la colonia Buena Vista surgieron cuestionamientos sobre una obra privada que habría contribuido al agravamiento de las inundaciones.

Vecinos denunciaron que puntales metálicos instalados en un puente, como parte de trabajos de demolición y construcción, obstruyeron parcialmente el cauce del arroyo Primavera.

Según los habitantes, la acumulación de ramas, basura y escombros provocó que el agua retrocediera hacia las viviendas cercanas, generando inundaciones de hasta un metro de altura en algunos domicilios.

Las familias reportaron pérdidas de muebles, electrodomésticos, aparatos electrónicos y vehículos.

En la Región Centro, Monclova enfrentó una de las tormentas más intensas de los últimos años.

De acuerdo con reportes de Protección Civil, cerca de 81 milímetros de lluvia cayeron en apenas cinco horas, provocando inundaciones en avenidas, calles, escuelas y centros de trabajo.

Diversas vialidades fueron cerradas para evitar accidentes, entre ellas las avenidas Huémac, Acereros, San José, Industrial y los accesos cercanos a instalaciones industriales de la ciudad.

La tormenta también afectó el funcionamiento de empresas y provocó la suspensión de actividades escolares.

Incluso algunos pozos del Sistema Intermunicipal de Agua y Saneamiento quedaron temporalmente sin energía eléctrica, generando preocupación por el suministro de agua potable.

Escuelas ubicadas tanto en zonas vulnerables como en sectores tradicionalmente seguros registraron filtraciones e inundaciones debido a la intensidad de las precipitaciones.

Las lluvias han vuelto a poner sobre la mesa un debate recurrente en México: la capacidad de las ciudades para enfrentar fenómenos climáticos cada vez más extremos.

Especialistas en gestión de riesgos señalan que el crecimiento urbano, la ocupación de zonas inundables, la insuficiencia de infraestructura pluvial y la falta de mantenimiento en cauces naturales aumentan la vulnerabilidad de las comunidades.

A ello se suma la desaparición del Fondo de Desastres Naturales, que durante años permitió disponer de recursos extraordinarios para atender emergencias y reconstruir infraestructura dañada.

Aunque el Gobierno Federal sostiene que los apoyos continúan mediante mecanismos alternativos, autoridades locales y expertos consideran que la eliminación de este instrumento ha complicado el acceso rápido a recursos destinados a la recuperación de municipios afectados por inundaciones, huracanes y otros fenómenos naturales.

Los recortes presupuestales en áreas relacionadas con protección civil, prevención y obras hidráulicas también han sido señalados como factores que limitan la capacidad de respuesta ante contingencias de gran magnitud.

La amenaza continúa

La emergencia ha dejado una advertencia clara para el estado frente a lluvias cada vez más intensas y fenómenos meteorológicos más frecuentes, la inversión en infraestructura, prevención y atención de desastres será determinante para evitar que tragedias como las registradas esta semana vuelvan a repetirse.

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