MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

¿Por qué entregar un pliego petitorio?

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  • Familias de Sonora exigen a las autoridades presupuesto para servicios básicos e infraestructura en colonias populares

Como cada año, los ciudadanos organizados en el Movimiento Antorchista hacen uso de su derecho de petición, ingresando un documento en el que se enlista una serie de necesidades básicas de la población que requieren atención inmediata.

Se hace la entrega en estas fechas ya que se está por aprobar el presupuesto de egresos para el ejercicio fiscal 2027, y se necesita que en el mismo sean contempladas las necesidades planteadas en el pliego.

De no ser así, es muy probable que las obras no se realicen, ya que saldrán con el mismo pretexto de todos los años: que no hay dinero, que todo ya ha sido etiquetado y que, por lo tanto, no se pueden programar nuevas obras.

Hasta aquí, todo puede parecer algo normal, es decir, un grupo de ciudadanos que se agrupa para solicitar que el recurso del estado se use para sus derechos básicos. Sin embargo, detrás se esconde una serie de problemáticas que lamentablemente han sido normalizadas.

Una de las razones por las que las personas han decidido agruparse para solicitar apoyo es por el abandono en el que se les tiene. Esto se refleja en las peticiones plasmadas en el documento.

No son lujos ni obras que puedan considerarse como superfluas; al contrario, son lo mínimo para que en las comunidades y colonias se pueda tener una vida medianamente digna.

El pliego contiene demandas que afectan significativamente el desarrollo de las personas que carecen de ellas. Se solicita energía eléctrica, agua potable y drenaje para las viviendas de las colonias populares, pues desde que se formaron no tienen estos derechos básicos de habitabilidad.

También se solicitan mejores condiciones urbanas como la pavimentación de las calles, pues en épocas de lluvia es imposible transitar por el lodo que se forma. Finalmente, se exige equipamiento urbano como espacios deportivos, centros culturales y parques familiares, cada vez más necesarios para el desarrollo de jóvenes y adultos.

Se solicita la introducción de energía eléctrica en colonias que llevan décadas viviendo sin ella, así como sin agua potable.

Se requiere pavimento para calles por las que es imposible transitar en épocas de lluvia, pero que la gente de la zona tiene que recorrer porque no le queda otra opción; también se necesita que las colonias populares cuenten con drenaje, pero hasta la fecha esto no se ha hecho realidad.

Otra demanda que destaca tiene que ver con la construcción de espacios deportivos, centros culturales y parques familiares, entre otros. Esto es relevante porque una característica de las zonas populares y comunidades rurales es la falta de infraestructura que permita a los jóvenes realizar actividades deportivas y culturales.

Las comunidades rurales históricamente han sido abandonadas; se atiende sólo la cabecera municipal, pero los pueblos son dejados en el olvido, lo que agrava aún más la desigualdad y la pobreza.

Las colonias populares que se desarrollan en la periferia de la ciudad surgen por necesidad, pues los bajos ingresos de las familias no les permiten obtener una vivienda en la zona céntrica.

Las comunidades rurales históricamente han sido abandonadas; se atiende sólo la cabecera municipal, pero los pueblos son dejados en el olvido, lo que agrava aún más la desigualdad y la pobreza. Como resultado, la exclusión es el modo de vida que llevan las personas de dichos lugares.

Entonces, este pliego petitorio es un grito, un llamado que el Movimiento Antorchista hace a las autoridades para que sean atendidas las colonias. Se busca que se invierta en obra social destinada al bienestar de quienes todos los días acuden a los centros de trabajo a generar la riqueza de este estado.

El gasto público no puede seguir concentrándose en los que ya de por sí tienen, sino en aquellos cuyo salario no es suficiente para cubrir las necesidades básicas.

Otro aspecto que podemos ver es la falta de rendición de cuentas. La única ocasión en que la clase política le planta cara a la ciudadanía es cuando necesita de ella, es decir, cuando busca su voto.

Sin embargo, para decidir dónde y cómo se va a gastar el dinero que los ciudadanos aportan mediante impuestos, no se les ha tomado en cuenta de manera seria. Se acostumbra que sean los funcionarios quienes decidan cómo se gasta el presupuesto, para luego sólo presentar un informe lleno de generalidades.

Estos documentos difícilmente dejan claros los criterios tomados en cuenta para la inversión. Comúnmente se justifica con la creación de empleo, pero no se menciona la calidad de este.

Por lo tanto, la entrega de un pliego no es simplemente hacer llegar a las autoridades la lista de necesidades o una mera formalidad. Es el ejercicio de los derechos que los ciudadanos tienen para que la clase política haga caso a la voluntad popular.

Si la riqueza no se distribuye de manera justa, con esto hacemos un llamado para que se tomen en cuenta los lugares que cada año se quedan esperando.

Si a pesar de eso las peticiones entregadas no son tomadas en cuenta, quedará demostrado que el gobierno en Sonora no trabaja para el pueblo. Se evidenciará que no hay voluntad política ni humildad para hacer caso a un llamado que la ciudadanía organizada hace.

Esto provoca que la población sea orillada a tomar otro camino: el de la exigencia enérgica y pacífica que se hace mediante la protesta pública. Que los que están en el poder no se sientan agraviados si el pueblo se moviliza.

Asimismo, que la opinión pública sepa que en más de cuatro años las colonias organizadas no han sido escuchadas ni tomadas en cuenta.

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