MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

En Sonora levantan la mano, pero sin resultados que los respalden

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Aún falta para los procesos electorales del 2027 y en Sonora la clase política ya comienza el circo. Lamentablemente, los mexicanos estamos acostumbrados a que la lucha electoral sea un proceso carente de seriedad, en el que la elección de candidatos en última instancia no corresponda a las necesidades de los ciudadanos, ni a las capacidades y compromisos que tal o cual personaje pueda tener para ejercer el cargo, sino a los compromisos que los partidos políticos tienen de asegurar su permanencia en el poder.

Desde la ciudadanía, es fundamental hacer una revisión de aquellos que se vayan a presentar como candidatos, muy seguramente electos desde los centros de poder de los partidos. 

En este sentido, se busca que el candidato “sea el que asegure” la permanencia, aunque los resultados para los electores sean nefastos.

Desde el oficialismo, cuando menos seis personas han levantado la mano para la gubernatura. Estos difícilmente pueden ser tomados con seriedad, pues es claro que se trata de una estrategia para confundir a la población, dar la apariencia de que hay debate interno.

Estas levantadas de mano traen el visto bueno desde arriba; dice el refrán que “nadie da paso sin huarache”, y si algo caracteriza a la clase política mexicana es el oportunismo.

Desde la ciudadanía, es fundamental hacer una revisión de aquellos que se vayan a presentar como candidatos, muy seguramente electos desde los centros de poder de los partidos.

Debemos revisar qué han hecho por el estado, si en sus gestiones cumplieron las promesas que hicieron y, en ese aspecto, pocos quedan bien parados, pues es común que las promesas hechas en las campañas queden solo en eso.

Este teatro electoral tiene el objetivo de confundir a la opinión pública, centrar la discusión democrática en el terreno en el que las clases dominantes se sienten cómodas; que se discuta lo que los partidos políticos quieren, es decir, mantenerse ellos mismos en la mente de la ciudadanía.

Mientras, en el país se desarrollan problemas que aquejan el bienestar ciudadano. Se promovió una reforma laboral que no resuelve el problema de la precariedad del trabajo; también se habla de una reforma en materia electoral de la que hay poca claridad, pues el gobierno no ha sido capaz de dar a conocer el proyecto completo.

Hay serios problemas en Sonora que quienes hoy levantan la mano o no han podido resolver o no han querido resolver. La infraestructura educativa es deficiente; la inseguridad se sigue desarrollando y pareciera que en algunos municipios no hay autoridad del Estado; las familias vulnerables siguen padeciendo las mismas carencias que hace una década.

¿Qué es lo que permite a los políticos salir, sin vergüenza alguna, a levantar la mano para que los consideren como candidatos? No es sino la certeza de que el sistema electoral los protege, que son sus partidos los que detentan el poder y no importa que no le hayan cumplido a la ciudadanía, la decisión se tomará en otro lado.

Hoy que está en boca de todos los políticos la reforma electoral, debemos decir: sí, necesitamos una reforma electoral, pero una reforma que no sólo sea para reducir gastos, sino una que realmente reorganice el Estado mexicano, que democratice la vida política y, además, una reforma en la que los ciudadanos tengan la capacidad de exigir resultados. Es decir, que brinde los canales necesarios para la rendición de cuentas, más allá de un informe carente de todo sustento como lo hacen cada determinado tiempo los funcionarios. 

Necesitamos que los políticos se sientan obligados a cumplir lo que en las campañas prometen. Sin una reforma de este tipo, podrán proponer todo lo que quieran, pero no resolverá lo más importante: la miseria de los mexicanos.

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