MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La fuerza colectiva de la clase trabajadora

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El pueblo trabajador tiene la fuerza capaz de mover la economía de nuestro país, de crearla y transformarla. Sin embargo, mucho se ha dicho sobre esto, pero poco se cree y se valora el esfuerzo realizado, tanto de forma colectiva como individual, por cada trabajador. La enajenación, es decir, el estado de pérdida de la razón o de los sentidos a la que es sometido todos los días impide que se vea como un colectivo y que luche por mejorar sus condiciones, evitando que la clase trabajadora despierte de su letargo.

En México, según la información más reciente disponible del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), correspondiente al primer trimestre de 2026, aproximadamente 59.6 millones de personas se encontraban ocupadas. Es decir, trabajadores que se levantan todos los días desde muy tempranas horas para cumplir con sus jornadas laborales, ya sea en horarios diurnos, nocturnos, rotativos o incluso mediante dobles jornadas, según se acomode su horario. Esto muchas veces ocurre con el propósito de tener tiempo para continuar con algún otro empleo y así sufragar los altos gastos económicos que las familias generan.

Existen casos donde las familias sólo pueden verse una o dos veces por semana, aun viviendo en el mismo hogar, y es que muchos mexicanos no están dispuestos a quedarse en su casa y dejar que la suerte entre por su puerta. Los buenos tiempos han terminado —si es que alguna vez los hubo— y tienen la firme convicción de que trabajar es la única manera de poder ofrecer estabilidad a sus familias. Aunque esta estabilidad no siempre sea buena, vale la pena intentarlo por todos los medios y no rendirse.

De los 59.6 millones ocupadas en nuestro país, se desprende que la población se distribuye entre distintas posiciones dentro del trabajo: trabajadores subordinados y remunerados, trabajadores por cuenta propia, empleadores y trabajadores no remunerados. Esta diversidad demuestra que, detrás de la actividad económica del país, existe una enorme cantidad de personas que diariamente aportan su trabajo para mantenerla en funcionamiento.

Es decir, que quienes mantienen a flote la economía de este país son, en gran medida, la clase trabajadora: aquella que contribuye con su fuerza de trabajo aun en tiempos difíciles, frente a enfermedades colectivas o crónicas, accidentes y un sinfín de sucesos que muchas veces frenan la contribución individual de cada uno de ellos.

El pueblo trabajador tiene la fuerza capaz de mover la economía de nuestro país, de crearla y transformarla.

Esta participación colectiva, muy pocas veces valorada, es precisamente la que puede y debe hacerse notar, porque representa una fuerza motora fundamental de la economía del país.

Pero la desorganización de la clase obrera en la que se vive hoy en día está cobrando factura y es muy alta. Esta desunión hace que sea más difícil darse cuenta de la importancia de su participación en masa. Muchas veces esta realidad no puede verse desde una perspectiva colectiva, sino únicamente desde una perspectiva individual, como si cada persona trabajara por y para alcanzar exclusivamente sus propios intereses y comodidades.

Esto ocurre, en buena medida, porque vivimos en un mundo lleno de individualidad, de “meritocracia” y de verdades a medias y falsas. En este contexto, no puede distinguirse con claridad el verdadero valor del trabajo que realizan millones de personas.

Entiéndase la individualización como la idea de que el éxito o el fracaso dependen exclusivamente del esfuerzo personal, ocultando en gran medida las condiciones económicas y sociales en las que cada persona trabaja. Es decir, se pierde de vista su participación colectiva y en masa en la construcción y transformación de la economía de un país.

Por esto, es urgente y necesaria la organización del pueblo trabajador con un sólo objetivo: la conquista de mejores condiciones laborales. Pero, para lograrlo, también es necesaria la conquista del poder político que represente las necesidades y los intereses del pueblo trabajador. De otra forma, esto no será posible.

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