Los recientes conflictos en el mundo, por lejanos que parezcan, tienen sus consecuencias mundiales, pues las guerras, además de traer terror y muertes de inocentes, traen consigo la crisis desmedida.
Tal es el caso reciente en el Medio Oriente, cuyas consecuencias ya las estamos padeciendo con el incremento en las mercancías, sobre todo en las de primera necesidad.
El pueblo debe saber que los conflictos que se están dando en el mundo no son hechos particulares entre una nación y otra, sino que afectan a las demás.
En el país, el aumento de los combustibles repercute siempre en el aumento de mercancías y la clase trabajadora se ve severamente afectada porque es la que recibe un salario que no percibe aumentos significativos que estén a la par del aumento de mercancías y servicios.
El hambre de ganancia y obtener recursos a como dé lugar ha hecho al imperio sacar su verdadero rostro, pues las guerras tienen un propósito y es obtener por la fuerza recursos naturales de otras naciones que los poseen. Parecen hechos aislados los conflictos entre dos o tres naciones, pero es el imperio tratando de apoderarse del mundo.

La situación se agrava cada día más; aunque parezca que las cosas ya se arreglaron porque dieron un cese al fuego, la verdad es que no; el imperio está viendo la manera de sobrevivir y cómo contraatacar.
El pueblo debe saber que los conflictos que se están dando en el mundo no son hechos particulares entre una nación y otra, sino que afectan a las demás.

El conflicto va más allá, pues el imperio se ve forzado a conseguir materias primas y mano de obra barata o sin costarle un centavo. Busca apoderarse del mundo entero para su beneficio y, aclaro, beneficio no para una nación sino para un grupo muy reducido de ricos.
El mensaje de nuestra organización siempre ha sido la organización del pueblo, la unidad. Si un pueblo puede defenderse mejor de las injusticias, es todos juntos, organizados y es eso lo que estamos haciendo todos los días.

La situación para la clase trabajadora debe cambiar, para eso necesita organizarse, concientizarse, estudiar bien la realidad y de esta manera poder transformarla por otra más justa para todos. De lo contrario estamos destinados al abismo. Necesitamos despertar al elefante dormido para ponerlo de pie y quite de un golpe a los que han hecho tanto daño a nuestro país.
Antorcha sabe cómo cambiar esta realidad, cómo transformarla hacia otro sendero de prosperidad para todos, pero necesitamos más "corazones sinceros" que estén de acuerdo con el proyecto y se unan a nosotros para buscar mejorar esta sociedad que se encuentra en decadencia.
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