• Cientos de antorchistas asistieron a ver la obra “Bodas de Sangre” en el Teatro Fausto Vega de Iztapalapa
Hace un par de semanas, el Movimiento Antorchista de la Ciudad de México presentó ante cientos de colonos antorchistas que abarrotaron el Teatro Fausto Vega, ubicado en los linderos de la alcaldía de Iztapalapa, el espectáculo escenográfico basado en la obra teatral del dramaturgo y poeta Federico García Lorca, “Bodas de Sangre”, a cargo de los Grupos Culturales Nacionales de nuestra querida organización.
El teatro debía llegar al pueblo y no quedarse únicamente en espacios exclusivos para las élites.
La compañera Vania Mejía, directora de esta puesta en escena, explicó que es una obra que combina teatro, danza y música en un estilo sin igual creado por el coreógrafo español Antonio Gades.
La obra recrea la afamada creación de García Lorca en un entorno de gran belleza, donde el teatro, la danza y la música se combinan en un todo. En ella, el autor destaca una tragedia ocurrida en su país, en un ambiente rústico del campo español de la época de los años treinta del siglo XX, poniendo de manifiesto la opresión férrea sobre la mujer que ejercían la sociedad dominada por las ideas y acciones de la iglesia católica y los señores terratenientes.
Es una expresión de cómo a la mujer se le prohibía el derecho a disponer de su persona y de su voluntad libre. Entre esas dos poderosas palancas dominantes en la España de dicha época, la iglesia y la clase dominante destrozaban, en todas las formas posibles, la voluntad de las mujeres.
La sociedad dominada completamente de esa manera irracional era el sostén de tan bárbaro y atrasado régimen. De esta manera eran comunes y aceptados los crímenes que afectaban directamente a las mujeres sólo por ser mujeres.

Federico García Lorca vivió en una España profundamente desigual. En muchos de sus pueblos rurales, las mujeres tenían pocas libertades y el matrimonio era visto más como un acuerdo entre familias que como una unión basada en el amor.
El honor de las familias, vivir de apariencias y las traiciones tenían más peso que la propia felicidad de las personas. Aunado a ello, la pobreza obligaba a muchas familias a pensar en las tierras y la estabilidad económica en primer lugar.
Todo esto se ve reflejado en “Bodas de Sangre”, donde “La novia” acepta casarse con “El novio” porque esto es lo que conviene a su familia, pero en realidad continúa enamorada de Leonardo, un hombre que está casado con su prima y tiene un hijo, pero que representa el amor de su vida. Leonardo es un hombre apasionado e impulsivo.
De este triángulo amoroso surge el gran conflicto de la obra: una lucha entre lo que se desea y lo que los convencionalismos sociales obligan a hacer.

Lorca muestra cómo los seres humanos pueden sentirse atrapados entre el deber y el deseo. Y es así como “La novia” intenta cumplir con lo que se espera de ella, pero la pasión termina arrastrándola y llevándola a no pensar en las consecuencias de sus actos: huye con Leonardo el día de su boda, rompiendo las reglas sociales establecidas y provocando una persecución que desemboca en tragedia.
“Bodas de Sangre” nos ofrece una historia de amor trágico, pero sobre todo representa una denuncia contra las condiciones sociales que asfixian al ser humano.
García Lorca fue un genio de la literatura y sus obras demuestran que entendía el arte como una herramienta para despertar sensibilidad y conciencia social, y ese es su legado.
Él creía que el teatro debía llegar al pueblo y no quedarse únicamente en espacios exclusivos para las élites. Y esta visión se mantiene viva en el Movimiento Antorchista, que tras muchos esfuerzos lleva el arte y la cultura a las masas trabajadoras.

El espectáculo teatral, dancístico y musical de la obra que representaron los compañeros de los Grupos Culturales es de gran altura artística y es un esfuerzo propio, cúspide de un trabajo arduo de ensayos y representaciones, digno de una organización seria y trabajadora como lo es el Movimiento Antorchista en todos los niveles y frentes de su trabajo nacional, siempre siguiendo las conclusiones y enseñanzas de nuestro querido maestro Aquiles Córdova Morán.
Los antorchistas estamos construyendo teatro, con nuestros actores, con nuestra gente y con nuestros recursos. Las obras cada vez son mejores, ha subido el nivel de todas; esto es un avance importante del Movimiento Antorchista.
También quiero destacar que es un orgullo para el antorchismo el hecho de que el teatro que se enseña y practica en Antorcha se realiza con nuestra misma gente, con los mismos antorchistas: colonos, estudiantes, maestros, campesinos, obreros y amas de casa.
Sigamos avanzando en el terreno de la cultura, formando grupos que practiquen no sólo el teatro, sino todas las actividades artísticas que promueve nuestra querida organización, para abonar a la sensibilidad de las masas trabajadoras y así lograr en el futuro la construcción de un mejor país.
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