• Washington amenaza a tres naciones soberanas con bloqueos, invasiones y castigos económicos
Para el dominio y control total del mundo, el imperialismo y su cabeza visible, los Estados Unidos con Trump, consideran fundamental el avasallamiento ideológico de la humanidad, que nos traguemos toda clase de mentiras; es indispensable la manipulación del pueblo, de las masas. Y para ello se hace imprescindible el manejo distorsionado de la información y el uso de la prensa como maquinaria de propaganda, negocio, presión política y económica.
Hoy Cuba representa, junto con Irán, la resistencia, la soberanía y la dignidad humana; de su caída o resistencia dependerá el devenir del futuro de América Latina y de México.
Así, la humanidad ha padecido verdaderos contagios ideológicos y ha hecho suyos “valores”; ha odiado conceptos y hasta países y pueblos enteros; le han atemorizado y convertido el miedo en arma y en mercancía.
Se han desplegado campañas mundiales para hacernos creer, por ejemplo, que el país más “democrático” y donde el hombre es más libre son los Estados Unidos y, por el contrario, nos señalan a países que catalogan como los más “antidemocráticos”, donde gobiernan “dictadores”, e incluso a pueblos y gobiernos que no se pueden gobernar solos, que necesitan de una madrastra.
Han logrado que, para algunas mentes muy manipuladas, conceptos como socialismo y comunismo se igualen a monstruosidades, no a una corriente política plural o, mejor dicho, a una doctrina social que pone en primer plano los intereses y el bienestar de las mayorías; un sistema social superior como respuesta a las barbaridades del capitalismo y a sus desigualdades sociales, así como a su inhumana distribución de la riqueza social.

Hoy, como antes, en los inicios del uso de la imprenta y del periodismo, los periódicos no solo informan, “también declaran guerras, nombran villanos internacionales, fabrican patriotas exprés y distribuyen miedo…”.
Asimismo, “modelan conciencias, alteran percepciones y, llegado el caso, decoran intereses privados con un barniz de noble preocupación nacional”. Con todo el arsenal de medios de comunicación y redes sociales a su disposición, el imperio juzga, condena y sentencia.
Con esa narrativa se ha logrado que muchas mentes estén de acuerdo con verdaderos genocidios cometidos por los Estados Unidos y sus países imperialistas aliados; también que se hayan derrocado gobiernos autónomos, asesinado y secuestrado presidentes, como en el caso de Nicolás Maduro en Venezuela.

Para invadir países se han usado distintos pretextos, acusándolos de “gobiernos antidemocráticos, dictaduras, narcotráfico y narcopolíticos”, etcétera. Y hoy tenemos al imperio a la puerta de varias naciones soberanas, amenazando con invadirlas. Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, han declarado que después de Irán, donde no tienen la guerra ganada, marcharán contra Cuba, México, Nicaragua y Colombia; o sea, después de su previsible derrota en Irán, donde no han logrado apoderarse de las riquezas naturales del país persa, vienen con la guadaña de la muerte contra países soberanos.
Cuba, en primer lugar. Esa pequeña isla de alrededor de once millones de habitantes, que desde 1959 desafió al imperio y echó de su suelo a los yanquis y al gobierno títere de Fulgencio Batista. Desde entonces es asediada y deseada por el gobierno gringo; más de 60 años resistiendo un bloqueo económico inhumano que le impide comerciar e importar mercancías e insumos que no se producen en su suelo.
Para estrangular a Cuba, recientemente Trump decretó ampliar y reforzar el bloqueo económico y militar; se ha impedido que Cuba compre petróleo, so pena de castigar con el aumento de aranceles a los países que se lo vendan.
Los ataques e invasiones a esta emblemática y valiente isla siempre han tenido como propósito adueñarse de todo su territorio, derrocar al gobierno y desterrar de una vez por todas al socialismo, visto por Estados Unidos como una mácula en el continente americano.

Los cubanos, desde su Revolución cubana de 1959, con el gran Fidel Castro a la cabeza, decidieron cómo querían vivir, bajo qué régimen social; decidieron quitarse del cuello la bota ensangrentada del imperialismo y convertir su país, del gran prostíbulo en que lo habían convertido los magnates estadounidenses, en un territorio libre y soberano; en su verdadera patria.
Hoy se le pretende doblegar por hambre, provocada por el sitio impuesto por el imperio. Hoy Cuba representa, junto con Irán, la resistencia, la soberanía y la dignidad humana; de su caída o resistencia dependerá el devenir del futuro de América Latina y de México.
Y ¡cuidado! con estar invocando la “justicia” estadounidense en México, con tantas plegarias, como hacen varios personeros de la derecha, para que Estados Unidos “combata al narcotráfico y a los narcos mexicanos”, para que “castigue” a los narcopolíticos.
A los estadounidenses poco o nada les importa la justicia, combatir la delincuencia, el crimen y a los verdaderos responsables; ellos sólo quieren un pretexto para, nuevamente, invadir México y hacerse de sus recursos.
Hoy la unidad de los pueblos es indispensable; los de México y Cuba son hermanos, y como tales debemos defendernos del monstruo que nos acecha.
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