MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Gaza en Cuba

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Estados Unidos (EE. UU.) sigue sin perdonarle al pueblo de Cuba haberse propuesto dirigir su propio destino, haber tomado las riendas de su propio país sin someterse a los designios del imperialismo norteamericano como vecino incómodo a sólo 90 millas de las garras del imperio.

Cuando fui por primera vez a Cuba, en 1991, en los alrededores de la embajada norteamericana observé dos monumentos a la soberanía: uno, los dos pilares donde posaba el águila norteamericana, que fue derribada en el año de 1961 y que sólo sobreviven los tales pilares y un espectacular de dibujos que tiene, de un lado, al Tío Sam, vestido con su túnica de las barras y las estrellas, con su sombrero de copa y con un gesto amenazador, con una expresión que sale de su boca diciendo: ¡Grrrrrr!, en señal de enojo y con intención de asustar; mientras que, del otro lado, vestido con su traje militar verde olivo, un cubano sencillo, hombre del pueblo, con gesto seguro expresándole al norteamericano con firmeza: ¡Señores imperialistas, no les tenemos absolutamente ningún miedo!

Fue la Segunda Declaración de La Habana el punto de quiebre con el cual tomó partido el pueblo cubano, porque Cuba se decantó a favor del socialismo y en contra del capitalismo. En específico, las palabras del gran Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, fueron las siguientes y la asamblea del pueblo aprobó dicha declaración, cuyo fragmento decisivo, en mi modesta opinión, es el siguiente: “En Punta del Este (evento realizado en Punta del Este, Uruguay, en el que se determinó la exclusión de Cuba de la Organización de los Estados Americanos (OEA) fue la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores) se libró una gran batalla ideológica entre la Revolución Cubana y el imperialismo yanki. ¿Qué representaba allí, por quién habló cada uno de ellos? Cuba representó los pueblos; EE. UU. representó los monopolios. Cuba habló por las masas explotadas de América; EE. UU. por los intereses oligárquicos explotadores e imperialistas. Cuba por la soberanía; EE. UU. por la intervención. Cuba por la nacionalización de las empresas extranjeras; EE. UU. por nuevas inversiones de capital foráneo. Cuba por la cultura; EE. UU. por la ignorancia. Cuba por la reforma agraria; EE. UU. por el latifundio. Cuba por la industrialización de América; EE. UU. por el subdesarrollo. Cuba por el trabajo creador; EE. UU. por el sabotaje y el terror contrarrevolucionario que practican sus agentes, la destrucción de cañaverales y fábricas, los bombardeos de sus aviones piratas contra el trabajo de un pueblo pacífico. Cuba por los alfabetizadores asesinados; EE. UU. por los asesinos. Cuba por el pan; EE. UU. por el hambre. Cuba por la igualdad; EE. UU. por el privilegio la discriminación. Cuba por la verdad; EE. UU. por la mentira. Cuba por la liberación; EE. UU. por la opresión. Cuba por el porvenir luminoso de la humanidad; EE. UU. por el pasado sin esperanza. Cuba por los héroes que cayeron en Girón para salvar la patria del dominio extranjero; EE. UU. por los mercenarios y traidores que sirven al extranjero contra su patria. Cuba por la paz entre los pueblos; EE. UU. por la agresión y la guerra. Cuba por el socialismo; EE. UU. por el capitalismo”.

Esta expresión profunda de toma de posición de la Revolución Cubana, hasta la fecha representa una afrenta y una muestra palpable de la razón del pueblo cubano, del Partido Comunista de Cuba y de sus dirigentes, a la cabeza el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz. Tampoco le perdonan al pueblo cubano la decisión de nacionalizar las empresas privadas, es decir, convertir la propiedad privada, que se alimentaba del sudor, las lágrimas y la sangre del pueblo cubano, por la propiedad social; no le perdonan al pueblo cubano que en lugar de pensar en el enriquecimiento egoísta de unos cuantos, se preocupen por darle salud, seguridad, educación, deporte, cultura, soberanía, alimentos y más, a su propio pueblo.

Los cubanos tienen muy arraigada su Revolución, su libertad y la defenderán con la vida misma.

¿Qué de malo tiene que el Partido Comunista Cubano y sus líderes se hayan preocupado por elevar a su pueblo y liberarlo del yugo norteamericano? ¿Qué tiene de malo que un pueblo piense en liberar a sus hermanos de clase, pensando en los más débiles, desprotegidos y abandonados de siempre? ¿Hace mal quien se preocupa en serio por los pobres y busca, no enriquecerlos, pero sí darles una vida modesta pero digna y con menos carencias? Nada de malo, pero la respuesta del imperialismo no se dejó esperar: el “tres de febrero de 1962: El entonces presidente estadounidense, John F. Kennedy, firmó la Proclama Presidencial 3447, ordenando un “embargo” total de todo el comercio bilateral con La Isla” (Asociación Cubana de las Naciones Unidas).

El problema es que la actitud de los norteamericanos persiste, porque persisten sus intereses rapaces, es decir, los intereses del gran capital, del capital imperial. Decía recientemente el ingeniero Aquiles Córdova Morán, recordando a Carlos Marx, que los seres humanos, cuando hablamos de hambre, tenemos un punto de saciedad, es decir, un punto en el que ya no queremos ni podemos seguir alimentándonos; pero, el capital, por su parte, no tiene punto de saciedad, no tiene llenadera, intenta seguir imponiendo al mundo su forma de ver la vida, su mecanismo de explotación y, por lo mismo, sus intereses están vigentes para quienes hoy ya son ricos y personeros del capital, que expolia a los pueblos.

Pues bien, en un reciente comunicado, Marco Rubio, Secretario de Estado de EE. UU. de Norteamérica, dijo que “el gobierno de Cuba continúa siendo una gran amenaza para la seguridad nacional de EE. UU. y “la estabilidad del hemisferio”, la misma semana en que el Departamento de Estado difundió un informe que abarca “siete décadas de acciones del régimen para subvertir e intentar socavar y desestabilizar el sistema político estadounidense”. Con la autoridad que le brinda la Orden Ejecutiva 14404, firmada por el presidente Donald Trump, Rubio anunció sanciones contra nueve entidades y dos personas debido a que, según el Departamento de Estado, “ayudan a mantener el control del régimen sobre los sectores energético, financiero y de las misiones médicas en el extranjero”.

Cuba no es una amenaza para EE. UU.; por el contrario, EE. UU. y su decadencia son una amenaza para ellos mismos y para el mundo; como Hamás no es tampoco una amenaza para el pueblo israelí y menos lo eran los civiles que han sido masacrados, muertos y acribillados por los judíos sionistas de Israel, en otro tiempo, atacados, muertos y acribillados por los nazis.

Por eso, las sanciones anunciadas por Marco Rubio son una prueba del intento de asfixiar a Cuba y perpetrar un genocidio en La Isla con base en sanciones. Cuba es, entonces, para EE. UU., lo que es Gaza para los israelíes. Sólo falta que ataquen militarmente a Cuba; sin embargo, no encontraran el camino fácil y abierto, pues los cubanos tienen muy arraigada su Revolución, su libertad y la defenderán con la vida misma y ése es un ejemplo para el pueblo de México, que debe despertar y defender su soberanía y combatir la pobreza en nuestra patria.

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