MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Feria de Tecomatlán, logro del pueblo tecomateco y Antorcha

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En un país marcado por la desigualdad, la violencia, la descomposición social y la pérdida sistemática de espacios públicos para el sano esparcimiento, la Feria de Tecomatlán, en el estado de Puebla, se levanta como una excepción luminosa y, al mismo tiempo, como una lección política y social que no debe pasar desapercibida.

En Tecomatlán, el arte baja del pedestal elitista y se coloca al alcance del campesino, del estudiante, del obrero, del ama de casa.

No se trata sólo de una fiesta popular: es el resultado de la organización consciente del pueblo tecomateco, del trabajo colectivo y de una visión clara de que la cultura, el arte y la recreación no son privilegios, sino derechos del pueblo.

La Feria de Tecomatlán es, sin exagerar, la única feria en México que presenta un programa cultural de alto nivel, en un ambiente sano, familiar y completamente gratuito para todos los asistentes.

Gratis, no como consigna propagandística, sino como una decisión política y social: que nadie se quede fuera por falta de dinero. Y, aun así, ofrece todo lo que una feria digna puede brindar: espectáculos artísticos de primer nivel, eventos culturales, actividades deportivas, juegos mecánicos, gastronomía y espacios de convivencia que fortalecen el tejido social.

El objetivo de esta feria es claro y profundamente transformador: llevar la cultura y el arte al pueblo, acercar expresiones artísticas que en otros lugares están reservadas para quienes pueden pagar boletos caros o viajar a las grandes ciudades.

En Tecomatlán, el arte baja del pedestal elitista y se coloca al alcance del campesino, del estudiante, del obrero, del ama de casa. Esa es, en sí misma, una postura política frente a un modelo de país que ha normalizado la exclusión cultural.

Este esfuerzo cobra aún mayor relevancia en un contexto social extremadamente complicado. México enfrenta problemas estructurales que se arrastran desde hace décadas: pobreza, inseguridad, precarización laboral, crisis educativa y una profunda desconfianza en las instituciones.

A nivel mundial, la incertidumbre económica, los conflictos armados y la polarización social configuran un escenario poco alentador. Frente a este panorama, la Feria de Tecomatlán funciona como una ventana al sano esparcimiento, un respiro colectivo, pero también como un recordatorio poderoso de que otra forma de organizar la vida social es posible.

Tecomatlán no es un milagro ni una casualidad. Es el resultado de un modelo de organización popular que ha demostrado, en los hechos, que cuando el pueblo se organiza y participa activamente en la vida política y social, los resultados llegan. 

La feria es sólo una expresión visible de un desarrollo más profundo: infraestructura, educación, cultura, deporte y servicios públicos pensados para la mayoría, no para unos cuantos.Ante el panorama social que hoy prevalece en nuestro país, tan lastimado por las recientes políticas y las fallidas decisiones del gobierno, el mensaje que emana de Tecomatlán es contundente: el pueblo no puede seguir siendo ajeno a la política social ni delegar por completo el destino del país en manos de los políticos.Si México quiere avanzar y construir una sociedad justa y equitativa, como la que se ha materializado en el modelo tecomateco, el pueblo debe organizarse, participar, vigilar y luchar por sus intereses colectivos.

La Feria de Tecomatlán es, por eso, más que un evento anual: es un símbolo de unidad, de conciencia y de lucha. No en el sentido violento del término, sino en la lucha organizada por mejores condiciones de vida, por el derecho a la cultura y por la dignidad de los pueblos. Es la demostración palpable de que sí es posible cuando el pueblo se decide y trabaja como un solo hombre, con objetivos claros y con una visión de largo plazo.

Por todo ello, la invitación es abierta y sincera: acudan a la Feria de Tecomatlán 2026 que se desarrollará del quince al 22 de febrero. No sólo para disfrutar de sus espectáculos, de su ambiente familiar y de su riqueza cultural, sino para constatar, con sus propios ojos, el desarrollo integral de este gran pueblo.

Tecomatlán no presume promesas, presume resultados. Y su feria, con justa razón, se llama la feria de la unidad entre los pueblos.

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