MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El fracaso anunciado de los promotores de las tarjetas en la educación

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Aquella política promovida por el Lic. Andrés Manuel López Obrador de entregar tarjetas a adultos mayores, estudiantes y otros sectores de la población, fue la máxima expresión de los programas asistencialistas individuales ensayados por los gobiernos del PRI desde los ochenta. Era un «apoyo» económico o en especie que se entregaba a los beneficiarios que cubrían previamente los requisitos; a cambio, tenían que pagar con sus votos para que los promotores de esa política, se mantuvieran en el poder.

El objetivo político se cumplía en buena medida, por la incomprensión de los beneficiarios de que el recurso que administra el gobierno es del pueblo mismo. La administración del dinero, de las leyes y de la justicia por parte del gobierno, impiden a la clase trabajadora entender las causas económicas de su marginación y pobreza. La mayoría piensa que su situación se debe únicamente a la falta de oportunidades para poseer buenas tierras, bienes y estudios; y que, por el contrario, quienes tuvieron la fortuna de nacer en una familia con todo, sobresalen. Visto así, pareciera que la realidad es inmodificable y no admite otra explicación. No obstante, esta lógica desaparece cuando realizamos un análisis global, por ejemplo: por qué el 10 % de la población más rica del país posee alrededor del 71 % de la riqueza total y por qué esa concentración va en aumento. (Informe sobre la Desigualdad Global 2026).

Estudiando este fenómeno, Carlos Marx indagó en su origen histórico: la acumulación originaria. El método para que ocurriera el fenómeno, no tuvo un carácter distinto al que utilizan ahora los ricos de Estados Unidos y sus aliados para apoderarse de los recursos naturales y de la mano de obra de las clases trabajadoras de los países débiles. El ejemplo descarado —que aplaudieron muchos medios al servicio del imperialismo norteamericano— fue el de Venezuela: intervenir militarmente el país y secuestrar a su presidente, acusándolo de narcotraficante. Fueron las grandes empresas petroleras estadounidenses y europeas como Chevron, Eni, Repsol, BP, Shell, entre otras, quienes empujaron y financiaron esta intervención para apoderarse del petróleo venezolano.

Al dispersar el dinero limitado del que dispone el gobierno para las becas, se impide juntar el recurso para destinarlo a aulas, sanitarios, agua potable y tecnología.

La colonización de América y África por España, Inglaterra, Francia y otras potencias, fueron acontecimientos típicos: del saqueo de las riquezas naturales y la explotación de la fuerza de trabajo de las personas; como aquellos miles que fueron llevados como esclavos al sur de Estados Unidos todavía en el siglo XVIII. Esas riquezas se les quedaron a unos cuantos. Fue la acumulación originaria y la explotación moderna de los trabajadores en las fábricas y en otros sectores productivos, las causas de la concentración de la riqueza, cada día en menos manos. El desconocimiento de los fenómenos económicos y del papel del gobierno para garantizar la concentración, hace que el pueblo se vea condicionado a pagar «el apoyo» brindado. Sin embargo, al dispersar el dinero limitado del que dispone el gobierno —en este caso para las becas— impide juntar el recurso para destinarlo a aulas, sanitarios, agua potable y tecnología; no se invierte en comedores, libros, materiales y mejores salarios para los maestros. Según datos de la SEP, las becas abarcan al 90 % de los estudiantes de nivel secundaria; el 10 % restante, asiste a escuelas privadas. En el bachillerato, se cubre al 74 %; al igual que en el nivel anterior, la diferencia se debe a las escuelas privadas y a los alumnos en sistemas no escolarizados. La dependencia afirma que atiende al 100 % los dos niveles básicos y el medio superior de las instituciones públicas. Casi a todos los estudiantes de estos niveles se les entrega una tarjeta con dinero bimestral, la apuesta de la 4T para salir del atraso histórico en la educación.

Contrario a su propósito del gobierno, el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), informa que la educación en el país se ha deteriorado en los últimos años, pues se registra el rendimiento escolar más bajo de su historia: en matemáticas, 388 puntos, 7 menos que en 2022; lectura, 408, también 7 menos que en 2022; y ciencias se mantuvo estable con 414 puntos, pero muy lejos del promedio de los países de la OCDE.

Por si alguien dudara de los resultados de este examen, por haberse realizado por un organismo internacional; los datos del gobierno van en el mismo sentido, refieren que la deserción escolar de 2020 a 2024: pasó de 0.5 % a 0.6 % en el nivel primaria; del 2.9 % al 3.7%, en secundaria, y de 11.6% al 11.3 % en bachillerato. No hay lugar a dudas: no hemos mejorado en cantidad ni en calidad en materia educativa.

El Movimiento Antorchista Nacional había anunciado el fracaso de esta y otras medidas desde el principio, porque morena partía de la premisa errónea, que la causa de los males del país, es la corrupción y que, combatiéndola “de arriba hacia abajo” se resolverían, como por arte de magia, todos los problemas. Estamos de acuerdo en los apoyos a ciertos sectores en situación vulnerable; previo estudio riguroso, mientras se crean las condiciones para combatir los problemas de raíz, pero no de manera universal, ya que así se dispersa el recurso en el consumo, sin realizarse obras colectivas que beneficien mejor por su magnitud. ¿Seguirá la 4T repartiendo mal el escaso recurso del pueblo que maneja? Se lo dejamos al tiempo.

 

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