MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Difamación y desinformación; la respuesta del poder

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• Una mirada a los embates mediáticos contra el Movimiento Antorchista y su labor por la justicia social

En el terreno de la lucha de clases sucede lo mismo que en las demás contiendas, sean estas de carácter bélico o lúdicas. Hay una confrontación en la que, por lo menos, dos adversarios avanzan superando obstáculos o se oponen a ese ascenso con todos los recursos a su alcance.

Es entendible que en una confrontación social, la parte que tiene en sus manos el poder político y económico posea todos los medios materiales. En los hechos los usan, aunque lo oculten ante la opinión pública, en contra de sus oponentes, las organizaciones sociales revolucionarias.

Por eso no es extraño que, ante el avance de alguna de estas organizaciones, la respuesta del poder no se haga esperar bajo diferentes formas. Actúan aun con mayor prontitud cuando la coyuntura política indica riesgos cercanos de crecimiento y consolidación de un movimiento popular.

Eso también es básico; si hay una organización que ha llegado a representar un peligro, tienen que detenerla procediendo a la difamación, desprestigio y desarticulación. Nunca proceden así con aquellas donde no observen riesgo, aunque estas se autonombren de izquierda, como los adeptos a la Cuarta Transformación (4T).

Así se procede, por ejemplo, en el municipio de Chimalhuacán, en el Estado de México, con los logros que va obteniendo el Movimiento Antorchista a través de la lucha organizada. En estos momentos se despliega una ofensiva en varias entidades de la república, indicando una acometida que rebasa lo local.

En esta agresión planificada y ejecutada desde las esferas del poder, puede observarse la aplicación de novedosos recursos como las plataformas digitales. Ante la rapidez con que llegan a la población y la falta de análisis, se convierten en una fuente perversa de manipulación de conciencias.

De esta manera, diferentes medios de comunicación difunden entre el público una opinión sesgada del trabajo y logros del Movimiento Antorchista. Lo hacen obedeciendo más a los dictados de quien les paga y los apadrina, y no a la objetividad científica que debería caracterizar su investigación.

Los esfuerzos por dañar la imagen y detener la labor del Movimiento Antorchista continuarán; a los poderosos les duele cada victoria del pueblo.

Su propaganda, que no es información, se basa en una visión estrecha y falsa de los hechos reales. No existe el rigor científico en sus pretendidas investigaciones, no se hace uso de fuentes fidedignas y es notoria su intención de causar perjuicio.

Varias de sus notas "periodísticas" son repeticiones sin ninguna variación, lo que pone en evidencia que tienen un origen común, exhibiendo su carácter prejuicioso y mentiroso. Resulta evidente que están siendo utilizados como instrumentos para el golpe mediático.

Si lo hacen a sueldo o de forma gratuita, lo mismo da, la intención es la misma. Son parte de una estrategia de difamación sustentada en la calumnia, es decir, en acusaciones o declaraciones que no se prueban y que, por tanto, carecen de fundamento.

Con la propaganda mediática carente de rigor científico y de veracidad, se pretende moldear a la opinión pública para conseguir una satanización popular. El objetivo es el repudio hacia el Movimiento Antorchista como un primer paso para lograr su debilitamiento y posterior agresión.

En el municipio de Chimalhuacán, los logros obtenidos a través de la lucha popular han servido de argumento para la reactivación de ataques. Los miles de apoyos entregados a la población, bajo escrutinio de un representante del GEM, desataron esta difamación que busca ocasionar daño.

A la población le queda claro que los logros obtenidos son producto de la lucha comunitaria para transformar sus precarias condiciones materiales. Ningún engaño puede haber en la invitación a la lucha social ni en el estudio de nuestra realidad para construir una sociedad justa.

Los esfuerzos por dañar la imagen y detener la labor del Movimiento Antorchista continuarán; a los poderosos les duele cada victoria del pueblo. A pesar de ello, la lucha social continuará fortalecida si estamos prevenidos frente a los ataques de quienes sirven a la reacción política.

Cabe en este caso una recomendación valiosa del presidente chileno Salvador Allende: "El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar ni masacrar, pero también debe defender sus conquistas y el derecho a construir una vida digna".

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