MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

REPORTAJE | Zaachila crece entre esperanza y rezago en servicios básicos

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• La falta de infraestructura y vivienda digna afecta a familias migrantes en la periferia de Oaxaca

En busca de trabajo, un lugar donde vivir y mejores oportunidades para sus hijos, cientos de familias provenientes de la Sierra Sur y la región Costa de Oaxaca han encontrado en Villa de Zaachila un sitio para establecerse.

Sin embargo, para muchas de ellas, llegar a este municipio no significa dejar atrás las dificultades, sino enfrentarse a otras: la falta de servicios básicos, las complicaciones para conseguir una vivienda y el abandono que persiste en diversas colonias.

Ubicado en la periferia de la región de Valles Centrales, Zaachila ha experimentado un crecimiento poblacional considerable durante las últimas décadas.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el municipio contaba con 46 mil 624 habitantes.

Esta cifra representó un incremento de aproximadamente 36.3 % respecto a 2010.

Su cercanía con la capital oaxaqueña lo convierte en una alternativa para quienes migran de sus comunidades de origen con la esperanza de encontrar empleo y mejorar sus condiciones económicas.

No obstante, este crecimiento también plantea desafíos para la planeación urbana y la dotación de infraestructura, particularmente en las colonias ubicadas en la zona oriente del municipio.

El crecimiento demográfico, por sí mismo, no tendría que traducirse en precariedad. La responsabilidad de los gobiernos municipales y estatales consiste precisamente en anticiparse a las necesidades de la población, planear el desarrollo urbano y garantizar que las familias cuenten con condiciones adecuadas para vivir.

Cuando esta tarea no se cumple, el crecimiento de las comunidades avanza mientras los servicios públicos permanecen rezagados.

Colonias crecen sin servicios necesarios

En distintas agencias y colonias de Zaachila, las necesidades de infraestructura siguen formando parte de la vida cotidiana de sus habitantes.

La falta de pavimentación, drenaje y agua potable, así como los problemas relacionados con la regularización de los asentamientos, dificultan el desarrollo de las familias que han construido allí su patrimonio.

Un antecedente de esta problemática se encuentra en las mediciones de pobreza y carencias sociales del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

De acuerdo con el dato referido para 2010, el 80 % de la población presentaba carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda, mientras que el 85.9 % tenía carencia por acceso a la seguridad social.

Aunque estas cifras corresponden a un periodo anterior y no permiten determinar por sí solas la situación actual, evidencian la dimensión histórica de las dificultades sociales que enfrentaba el municipio, pues detrás de estas cifras hay personas que todos los días deben resolver necesidades elementales.

La falta de infraestructura no solamente afecta el aspecto de las calles: también repercute en la salud, la economía familiar, la movilidad y las posibilidades de construir un entorno adecuado para el desarrollo de niñas, niños y jóvenes.

Migrar para salir adelante, vivir entre dificultades

Elena Ramírez García, habitante de la colonia Zapoteca y originaria de San Agustín Loxicha, en la región Sierra Sur, conoce de primera mano las dificultades que enfrenta una familia al establecerse en un lugar nuevo.

"He vivido por siete años en este municipio. Soy originaria del municipio de San Agustín Loxicha, de la región Sierra Sur, y llegué buscando trabajo y oportunidades para que mis dos hijos pudieran estudiar", relató.

Sin embargo, establecerse en Zaachila no ha sido sencillo. Encontrar empleo y conseguir un espacio donde vivir fueron algunos de los primeros obstáculos que tuvo que enfrentar.

La inestabilidad de su situación la obligó a cambiar de domicilio en varias ocasiones, lo que complicó la organización de su vida familiar y la atención de las necesidades de sus hijos.

"En estos años me he encontrado con muchos retos y complicaciones. Primero, tardé varias semanas en encontrar trabajo y, segundo, un espacio para poder vivir y realizar mis actividades para educar a mis hijos. Por eso he tenido que estar cambiándome constantemente de domicilio. Llevo una vida complicada", expresó.

Como Elena, muchas familias llegan a Zaachila con la esperanza de encontrar mejores condiciones de vida, pero terminan enfrentando dificultades para acceder a una vivienda adecuada y a los servicios indispensables.

Su experiencia muestra que la migración hacia las zonas periféricas de las ciudades no resuelve automáticamente las carencias económicas y sociales; en ocasiones, estas cambian de escenario, pero permanecen en la vida de quienes buscan superarlas.

La falta de infraestructura no solamente afecta el aspecto de las calles: también repercute en la salud, la economía familiar, la movilidad y las posibilidades de construir un entorno adecuado para el desarrollo de niñas, niños y jóvenes.

Falta de planeación, problema que se acumula

Para Jair Pacheco, activista del Movimiento Antorchista en Villa de Zaachila, una de las causas del rezago que padecen diversas colonias es la falta de planeación y de proyectos de infraestructura capaces de responder al crecimiento de la población.

"El aumento de la población en este municipio no ha tenido planeación. Las autoridades municipales de varios trienios atrás no se han puesto a la cabeza para crear y presentar proyectos ante las instituciones de gobierno correspondientes", señaló.

El activista indicó que esta situación se refleja en la falta de pavimentación, drenaje y agua potable, así como en los problemas de regularización de las colonias, necesidades que, de acuerdo con su testimonio, llevan años sin recibir una respuesta suficiente.

Desde esta perspectiva, el problema no radica únicamente en que cada vez haya más habitantes, sino en que el desarrollo urbano no ha avanzado al mismo ritmo que las necesidades de la población.

Sin proyectos de largo plazo, coordinación entre los distintos niveles de gobierno y recursos destinados a las zonas con mayor rezago, las carencias corren el riesgo de reproducirse y afectar también a las nuevas generaciones.

Pacheco consideró que una de las primeras tareas consiste en que los ciudadanos conozcan sus derechos y exijan a las autoridades el cumplimiento de sus demandas.

Asimismo, planteó la necesidad de impulsar, a mediano plazo, un verdadero plan de ordenamiento demográfico y urbano que permita prever el crecimiento de Zaachila y atender sus consecuencias sociales.

"Desde mi punto de vista, lo que se puede hacer para ir mejorando esta situación es, en primer lugar, que los ciudadanos se pongan a exigir a las autoridades municipales y estatales que les resuelvan sus demandas; a mediano plazo, que se realice en serio un plan de ordenamiento demográfico, porque este fenómeno seguirá creciendo", sostuvo.

Organización popular para construir mejores colonias

Frente a este panorama, el Movimiento Antorchista plantea la organización de los habitantes como una vía para impulsar la atención de las necesidades colectivas.

Desde su perspectiva, las carencias de infraestructura que enfrentan las colonias populares no deben asumirse como una condición inevitable, sino como problemas sociales que requieren gestión, participación ciudadana y políticas públicas orientadas a mejorar las condiciones de vida de las familias trabajadoras.

En ese sentido, Pacheco destacó el proyecto nacional de formación de colonias modelo que impulsa el Movimiento Antorchista, con el propósito de trabajar de manera coordinada con sus agremiados y las autoridades municipales y estatales para avanzar en la atención de las necesidades de vivienda y servicios.

"De parte del Movimiento Antorchista Nacional, tenemos un proyecto nacional de formación de colonias modelo, que busca trabajar en coordinación con nuestros agremiados y las autoridades municipales y estatales para que el derecho a la vivienda digna y decorosa se vaya resolviendo en la medida de las posibilidades", finalizó.

El desafío para Villa de Zaachila es que su crecimiento no se limite al aumento de habitantes y asentamientos, sino que se traduzca en mejores condiciones de vida.

Para ello, resulta indispensable que la planeación urbana, la inversión pública y la atención de las necesidades sociales alcancen a las colonias que durante años han esperado servicios elementales.

Mientras familias como la de Elena Ramírez continúan buscando estabilidad y oportunidades para sus hijos, la realidad de Zaachila plantea una pregunta de fondo: ¿de qué sirve que una comunidad crezca si sus habitantes no cuentan con las condiciones necesarias para vivir dignamente?

La respuesta exige más que reconocer el problema.

Requiere proyectos, voluntad institucional y una población organizada que participe activamente en la defensa de sus derechos y en la construcción de comunidades con mejores oportunidades para todos, cuestión a los que los llama Antorcha Popular.

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