• El vocero Euribiades García destaca que este arte es vital para transformar la realidad en SLP
En el marco de la VI Jornada Nacional de Oratoria, Euribiades García, vocero del Movimiento Antorchista en la entidad y presidente del jurado calificador, manifestó ante cientos de potosinos participantes y espectadores que las palabras no son más que la verbalización del pensamiento, en el sentido de que son el ropaje material de las ideas.

"Para el Movimiento Antorchista es muy importante la oratoria pues, como las demás artes, sirve verdaderamente para construir conciencia en las grandes masas; de tal manera que le sea útil a la sociedad para poder transformarse en una mejor", señaló.

En el mismo sentido, destacó los ejemplos de Demóstenes y Cicerón, dos de los más grandes oradores de la historia:
"Demóstenes era incluso tartamudo y a fuerza de ejercicio logró dominar y hacer discursos que conmovieron a sus contemporáneos. Sus paisanos lo apreciaban tanto que mandaron a esculpir en su tumba: 'Demóstenes, si tu poder hubiera sido tan grande como tu ingenio, no dominaría a los griegos el macedonio'. Los griegos reconocían que él no tuvo el mando suficiente porque no era quien gobernaba; pero si lo hubiera tenido, no los habrían dominado los macedonios Filipo y Alejandro Magno".

De tal modo, el presidente del jurado dijo que la palabra y los discursos son muy importantes cuando son contundentes, pero sobre todo cuando reflejan la realidad y la necesidad de transformar lo que está mal para hacerlo bien. "En la antigüedad el orador normalmente era un político, ejercía poder como los senadores, pero fundamentalmente eran abogados y defensores. También Marco Tulio Cicerón se destacó en el uso de la palabra y hasta la fecha se le recuerda como uno de los grandes".

Añadió que hablar bien tiene que ver esencialmente con pensar bien, pero también con ser curiosos ante la realidad para lograr un cambio:
"Se dice que convencer es persuadir, es seducir; el acto de la oratoria tiene que ver con el convencimiento, con la convicción. Por eso las piezas oratorias tienen una estructura, pero debemos pretender que el auditorio se quede con el llamado que hace el orador, porque lo que busca es mover a la acción de los que lo escuchan".

Mencionó que Oxfam informó recientemente que hay datos concretos de que menos del 0.0001 % acapara la riqueza:
"Unas cuantas personas, si acaso unas 25 o 30 familias en el mundo, concentran más riqueza que la que puede tener sumada la mitad de la población del orbe. Está claro que eso no solamente es injusto e irracional, sino que además no es viable económicamente. Para poder transformar la realidad hay que conocerla, y el orador tiene una gran responsabilidad en ello".

Finalmente, recordó que, como dijo el pensador del siglo XIX Carlos Marx: "Hasta aquí los filósofos se han encargado de interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo"; a eso están llamados los oradores.
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