MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Pide Antorcha 6 porciento del PIB para educación de calidad

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• Abel Pérez Zamorano llama a egresados a dominar la ciencia y exigir un mejor modelo escolar en el país

Toluca, Edomex. Para el sistema educativo mexicano, que se desarrolla bajo el modelo impulsado por el gobierno del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), denominado Nueva Escuela Mexicana (NEM) y que comenzó a implementarse de manera formal en el año 2023, después de un periodo de prueba, ha sido una constante la carencia de instituciones e instrumentos que midan o evalúen el impacto que este proyecto tiene en el aprovechamiento de los alumnos, cobertura nacional, deserción y, en general, en toda la sociedad.

Buscamos formar un hombre que no sea unilateral, no domine sólo un área del conocimiento, sino que sea diverso, que domine arte, ciencia, deporte, cultura general.

Estos instrumentos e instituciones son importantes ya que recopilan y proporcionan datos sobre el desarrollo, retos, avances, beneficios, retrocesos y deficiencias del proceso educativo propio de la denominada Cuarta Transformación, es decir, de la NEM.

La falta de estos elementos de evaluación y del conocimiento de sus resultados, característico desde los finales del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y el periodo que lleva el de Claudia Sheinbaum, ha provocado más incertidumbre que certeza en diferentes sectores de la sociedad mexicana.

Esta falta de evaluación no sólo se presenta en el aula, con cada asignatura, para evaluar el avance y los logros en el aprendizaje de los alumnos, sino también fuera de ellas.

Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), advierte en su Estrategia de País 2026-2031 que México carece de mecanismos para evaluar los logros en el aprendizaje tras la desaparición del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) en 2019 y de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación en México (Mejoredu) en 2025.

En 2025 desapareció el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval), que proporcionaba algunos datos acerca de las condiciones de pobreza y su impacto en el acceso a las aulas de una parte de la población, la de escasos recursos económicos.

A esa desaparición, habrá que sumar la salida de México en 2020 del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE), una prueba que evalúa la calidad educativa de varios países, aplicada también por la Unesco. Por cierto, en la última participación de nuestro país en esta prueba, se arrojaron resultados que indicaron un retroceso en los logros del aprendizaje.

La única referencia que existe para ofrecer alguna orientación respecto a los resultados de la NEM es el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) que se aplica a los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), incluido nuestro país, la que, en la emisión de los resultados de la prueba aplicada en 2022, ratifica ese retroceso al indicar que México se posicionó en el lugar 35 entre los 37 países miembros evaluados, con un puntaje promedio de 407 puntos. Esta calificación obtenida está por debajo de la media de la OCDE, que alcanzó los 478 puntos.

Por tanto, no sabemos con certeza dónde estamos, cómo vamos, dónde están los problemas, en qué lugares se debe invertir, cuáles son los índices de deserción escolar y sus causas; lo único que se puede observar, por los resultados que proporciona la prueba PISA, es que el modelo implementado por el gobierno de Morena no está dando los resultados que la sociedad espera.

Ante este panorama, Abel Pérez Zamorano, miembro de la Dirección Nacional del Movimiento Antorchista Nacional (MAN), señaló que la organización se esfuerza por crear un sistema educativo nuevo, un sistema educativo mejor que supere las lacras, que supere los vicios que por años arrastra el sistema educativo nacional, que la realidad de nuestro país indica que es posible crear una educación mejor, una educación de alta calidad para las clases populares.

“En la tradición cultural de México se nos ha enseñado que la cultura, que la ciencia, que el arte, están reservados sólo para las clases altas, para las clases ricas, mientras que las clases populares deben condenarse a ser simples herramientas vivientes de trabajo, herramientas vivientes. La cultura, la ciencia, el conocimiento en su expresión más alta está reservado para los ricos y los demás que se aguanten. Así ha sido el país. En Antorcha tenemos una idea diferente. Queremos educación, pero no cualquier educación. Queremos educación de alta calidad para las clases populares”, señaló el también investigador de la Universidad Nacional Autónoma de Chapingo.

En su mensaje a los jóvenes egresados de las instituciones que crea e impulsa esta organización social, enfatizó que la propuesta del MAN se diferencia del modelo actual, ya que se busca crear un ser multifacético, que no sólo domine las diversas áreas del conocimiento científico y el quehacer humano, sino que también desarrolle la sensibilidad necesaria para solidarizarse con la lucha de los trabajadores en la búsqueda de una vida mejor:

“Buscamos formar un hombre que no sea unilateral, no domine sólo un área del conocimiento, sino que sea diverso, que domine arte, ciencia, deporte, cultura general. Eso queremos nosotros.

La inmensa mayoría de las escuelas donde estudian las clases populares tiene gravísimas necesidades. Hay escuelas que no tienen agua, donde no hay pupitres, sin biblioteca, secundarias sin computadoras, sin laboratorios, sin espacios deportivos. Y entonces ustedes, jóvenes, no deben limitarse a decir, yo sí pude estudiar en una escuela popular de alta calidad. Y los demás que se rasquen con sus uñas. Sería un éxito egoísta; la felicidad es más grande cuando se comparte. ¿Y a qué los llamo yo? A que recuerden, a que tengan en mente a todos los jóvenes estudiantes de secundaria o de primarias como ustedes, que no pueden tener una escuela como la suya.

¿Y qué hay que hacer? Hay que luchar para que todos tengan ese derecho. Y así, no sólo serán un ejemplo de lo que hay que hacer, sino que se pondrán a la cabeza para que esta bendición, por llamarle así, la disfruten todos los estudiantes de escasos recursos de México entero. Creo que esta es una responsabilidad tan grande que les cae a ustedes”.

En su análisis, recordó que, de acuerdo con la Unesco, los países deben destinar mínimamente, cuando menos el 6 % del Producto Interno Bruto a la educación, es decir, de cada 100 pesos de riqueza creada, seis pesos deben ir a educar, seis pesos de cada 100 a educación y el gobierno de México aplica sólo tres pesos, apenas la mitad de lo recomendado. Ubicó este problema como una de las causas que provoca el que las escuelas estén abandonadas, con carencias graves, que no haya inversión en ciencia y tecnología, lo que nos convierte en un país dependiente del extranjero.

“Gastamos mucho dinero en patentes para producir mil y un cosas, porque no las podemos crear aquí; México no fue capaz de producir una vacuna propia para tratar el Covid-19, Cuba produjo dos vacunas. Fuimos el quinto lugar en muertes por esa enfermedad, porque no había cómo vacunar. La ciencia en México está abandonada.

En el mundo, de acuerdo con la Unesco, se debería dedicar mínimamente un peso de cada 100 a ciencia y tecnología, México aplica 40 centavos de cada 100 pesos que se crean de riqueza. Esto es abandono de la ciencia. Corea del Sur le dedica 4.1 % del PIB, 4 contra 0 %, Japón le dedica más del 3 %, Taiwán le dedica más del 3 %. Dinamarca, Suecia, Finlandia, le dedican más del 3 %; por esa razón, México es un país dependiente en materia tecnológica.

No competimos en tecnología, no somos capaces de abaratar la producción mexicana, generar productos de alta calidad y de bajo precio usando tecnología avanzada. Sólo competimos en ofrecer mano de obra barata, casi regalada, una de las fuerzas laborales más baratas del mundo y así es como México es competitivo, regalando la fuerza de trabajo de nuestra clase obrera.

Mientras no invirtamos en tecnología, no seremos independientes en eso y no seremos independientes económicamente, y no seremos independientes políticamente a nivel mundial, seguiremos siendo un país subyugado, un país sometido, hay que cambiar la política educativa del país, hay que cambiar la política científica del país”.

Insistió en que no puede haber juventud discriminada, no se debería permitir que una parte del pueblo avance y tenga éxito y que la otra se quede abandonada y en el atraso. Por lo que invitó a todos los jóvenes estudiantes a ayudar en esta labor:

“Los invitamos a ayudarnos, los invitamos a acompañarnos para conquistar educación de calidad para todos. Hay que cambiar el gobierno y crear un gobierno auténticamente popular, un gobierno patriótico, un gobierno nacionalista, dispuesto a formar en México una potencia económica, un país soberano que se defienda solo, capaz de producir por su cuenta lo que necesita.

Necesitamos un cambio de régimen en el país. No más limosnas a las escuelas, no más limosnas a la ciencia y la tecnología. A invertir fuerte, a usar los recursos de México para lo que los necesitamos, para construir una patria libre, para construir una patria soberana e independiente.

A eso invito yo a los jóvenes que hoy egresan. ¡Ayúdenos, estudien mucho, aprendan mucho!, dominen la ciencia, no para el fin egoísta de ganar dinero con ella; dominen la ciencia para convertirse en líderes, en maestros de pueblos, México necesita maestros para el pueblo, educadores para el pueblo, conviértanse en uno de ellos”.

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