MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Municipio 12 debería transformar la vida del pueblo: Pedro Pérez Gómez

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• El nuevo ayuntamiento necesitaría abatir el rezago que afecta a 19 mil 518 habitantes con obras reales, destaca el dirigente antorchista estatal

Aguascalientes, Ags. La discusión sobre la creación del municipio número doce de Aguascalientes no debe reducirse a decidir dónde se traza una nueva frontera territorial, quién tendrá un nuevo ayuntamiento o qué comunidad será la cabecera municipal. Para el Movimiento Antorchista, el punto de partida debe ser la situación concreta que vive el pueblo: la pobreza, la falta de servicios, el abandono de las comunidades y la necesidad de transformar de fondo las condiciones de vida de sus habitantes.

“Las grandes transformaciones sociales no caen del cielo ni son obra exclusiva de los gobiernos: es el pueblo organizado el que puede impulsar y conquistar los cambios que necesita”.

Esta fue la posición planteada por el ingeniero Pedro Pérez Gómez, dirigente estatal del Movimiento Antorchista en Aguascalientes, durante su participación en la consulta ciudadana y foro de análisis sobre la creación del municipio doce, realizada el pasado 17 de agosto en el Congreso del Estado.

El Congreso de Aguascalientes informó que la consulta formó parte de un proceso para reunir elementos técnicos, jurídicos, económicos, sociales, culturales e históricos sobre la propuesta de separar parte del actual territorio de Asientos para constituir un nuevo municipio con Villa Juárez como cabecera. Pedro Pérez Gómez participó en el foro técnico y especializado celebrado el 17 de agosto, junto con otros especialistas y representantes sociales.

Pero la posición del dirigente antorchista fue más allá de discutir si Villa Juárez reúne o no los requisitos administrativos para convertirse en municipio. Su planteamiento fue que primero debe analizarse científicamente la realidad económica y social de toda la población involucrada y, sobre todo, preguntarse qué decisión permitirá atender mejor al pueblo pobre y transformar las comunidades que durante años han permanecido rezagadas.

"Los cambios deben hacerse en las comunidades donde se encuentra el abandono y donde está la pobreza. Lo fundamental es atender al pueblo. Sea cual sea la decisión que tome el Congreso, se debe atender a la población de un lado y a la población del otro".

En otras palabras, la postura de Pedro Pérez Gómez es que el Movimiento Antorchista no puede medir el éxito de esta iniciativa simplemente por la creación de un municipio más. Un nuevo municipio sólo tendría sentido si ayuda a resolver los problemas materiales de la población. Si después de crear nuevas oficinas y elegir nuevas autoridades el pueblo continúa sin servicios, sin oportunidades y en condiciones de pobreza, el cambio administrativo habrá servido de muy poco.

La necesidad de colocar la pobreza en el centro del debate se observa claramente al revisar las condiciones del actual municipio de Asientos. De acuerdo con las estimaciones de pobreza municipal correspondientes a 2020, elaboradas con información oficial, 19 mil 518 habitantes de Asientos se encontraban en situación de pobreza, equivalentes al 40.1 % de su población.

Además, 2 mil 15 personas vivían en pobreza extrema, es decir, en una situación en la que los ingresos y las carencias sociales no permiten cubrir adecuadamente las necesidades más elementales.

Sin embargo, para analizar seriamente la creación del municipio doce no basta con presentar las cifras globales de Asientos. Es necesario observar por separado la realidad de las dos cabeceras que están en el centro del debate: Asientos y Villa Juárez.

En la cabecera municipal de Asientos, como en otras localidades de la región, existen familias que todavía enfrentan problemas de pobreza y carencias sociales. El hecho de que Asientos sea actualmente la sede del gobierno municipal no significa que todos sus habitantes hayan alcanzado condiciones adecuadas de bienestar. Una cabecera con edificios públicos no equivale necesariamente a una población sin necesidades. También ahí hay trabajadores, campesinos, comerciantes y familias que necesitan mejores servicios, empleo, infraestructura y oportunidades.

Para Pedro Pérez Gómez, este es un punto esencial: si se crea el municipio doce, no puede permitirse que la población que permanezca bajo la administración de Asientos resulte abandonada o pierda atención y recursos por la nueva división territorial.

La situación de Villa Juárez también debe analizarse desde sus condiciones materiales y no solamente desde la aspiración de convertirse en cabecera de un nuevo municipio. Precisamente una de las razones expuestas por habitantes que respaldan la municipalización ha sido la distancia y las dificultades para acceder a servicios y trámites que actualmente dependen de la cabecera de Asientos.

En junio, habitantes de alrededor de 50 comunidades que apoyan la iniciativa señalaron que la creación del municipio podría acercar la atención pública y reducir los traslados hacia la actual cabecera municipal.

Este es un reclamo que debe ser tomado en cuenta. Pero, desde la óptica planteada por Pedro Pérez Gómez, la cercanía de una presidencia municipal no será suficiente si no viene acompañada de recursos para combatir la pobreza y llevar obras a las comunidades.

Un nuevo ayuntamiento requerirá presupuesto. Tendrá que prestar servicios públicos, mantener caminos y calles, atender necesidades de agua potable y drenaje, fortalecer la seguridad, impulsar la educación, apoyar el desarrollo económico y responder a las demandas de decenas de localidades.

Por eso, el análisis debe determinar con precisión cuáles son las condiciones económicas reales de Villa Juárez y de las comunidades que integrarían el municipio, cuáles son sus fuentes de ingresos, qué carencias existen y qué recursos se necesitarían para superarlas.

Pedro Pérez Gómez sostuvo que esta es la diferencia entre tomar una decisión política superficial y realizar un verdadero análisis científico. La ciencia exige partir de los hechos, estudiar las condiciones materiales y analizar las causas de los problemas, no conformarse con las buenas intenciones ni con los discursos. 

Por eso, antes de decidir, deben estudiarse la población, la extensión territorial, los ingresos, las actividades económicas, los niveles de pobreza, la infraestructura existente, las escuelas, los servicios de salud, el acceso al agua, el drenaje, los caminos y las posibilidades reales de desarrollo.

También llamó a no analizar el problema como si Aguascalientes estuviera aislado del resto del país y del mundo. Las condiciones nacionales e internacionales influyen directamente en las posibilidades de desarrollo de los municipios. México enfrenta una economía estrechamente vinculada con el mercado internacional y, particularmente, con Estados Unidos. 

Aguascalientes depende en buena medida de la industria manufacturera y automotriz, sectores que viven cambios importantes por la electrificación, la automatización, las nuevas tecnologías y las tensiones comerciales internacionales.

"Las decisiones deben tomarse con conocimiento de la realidad. Hay que ver las condiciones locales, pero también las nacionales e internacionales, porque todo eso influye en los recursos y en las posibilidades de resolver los problemas del pueblo", dijo.

Sin embargo, la parte más importante de su intervención fue el papel que debe desempeñar la propia población. Para el dirigente estatal antorchista, las grandes transformaciones sociales no caen del cielo ni son obra exclusiva de los gobiernos: es el pueblo organizado el que puede impulsar y conquistar los cambios que necesita.

Esta es una idea central de la posición del Movimiento Antorchista. Un presidente municipal, un diputado o una institución pueden disponer de recursos y tomar decisiones, pero la historia demuestra que los pueblos abandonados no avanzan simplemente porque una autoridad decida espontáneamente resolver sus problemas. Las comunidades transforman su realidad cuando sus habitantes conocen sus necesidades, se organizan, luchan y exigen que los recursos públicos se destinen a resolverlas.

"Las transformaciones sociales las hace el pueblo. Cuando el pueblo se organiza y lucha por sus necesidades es cuando puede cambiar sus condiciones de vida. Por eso, independientemente de la decisión del Congreso, la gente debe mantenerse organizada para defender sus derechos y exigir que se atienda la pobreza y el abandono".

El ejemplo de Tecomatlán, desde la perspectiva del dirigente estatal, demuestra que una transformación no depende únicamente de tener un determinado tamaño territorial o de contar con una estructura administrativa. Lo decisivo es que exista un pueblo organizado, una visión clara sobre las necesidades colectivas y una lucha constante para obtener y aplicar recursos en beneficio de la población.

"Tecomatlán es un ejemplo de cómo pueden transformarse las condiciones de un pueblo. No fue un milagro ni llegó alguien a resolverle todo a la gente. Hubo organización y lucha del pueblo, gestión de recursos y un proyecto para llevar infraestructura y desarrollo a la población".

El Congreso tendrá la última palabra sobre la creación o no de la nueva demarcación. Pero para los habitantes de Villa Juárez, Asientos y las decenas de comunidades involucradas, el problema fundamental seguirá siendo el mismo mientras persistan la pobreza y el abandono.

La verdadera transformación no comenzará cuando se publique una nueva división territorial, sino cuando el pueblo organizado logre que los recursos públicos lleguen a donde hacen falta y se conviertan en obras, servicios, escuelas, caminos, salud, empleo y mejores condiciones de vida.

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