• El dirigente antorchista pide vencer la apatía política para realmente transformar a la nación
Pachuca, Hgo. En México, millones de personas viven convencidas de que su destino no está en sus manos. Creen que la política es un asunto de otros, que votar no cambia nada, que protestar es un acto inútil y que lo único que queda es aguantar.
Esa pasividad se refleja en una abstención electoral superior al 40 %, en una desconfianza generalizada hacia las instituciones y en la ausencia de organización popular. Frente a ese panorama, el doctor Abel Pérez Zamorano ofreció una conferencia ante líderes de colonias y comunidades de Hidalgo.
Con un mensaje central: el pueblo de México debe dejar de ser objeto pasivo de su historia y convertirse en sujeto activo de su propio destino.
"Sujeto es el individuo que tiene entendimiento, que tiene voluntad, que tiene criterio, que toma decisiones él y no permite que el gobierno u otros entes decidan por él", señaló el también doctor en economía.
Esto al contraponer el concepto con uno de los problemas más profundos de la vida nacional: la pasividad política de amplios sectores de la población. Esperan que otros o el gobierno resuelvan sus problemas, sin involucrarse.
"Al pueblo se le ha enseñado a ser objeto y no sujeto. Se le trata como objeto que no tiene entendimiento, ni voluntad propia, ni criterio; como una cosa que no opone resistencia", denunció.
Pérez Zamorano explicó que la actitud contemplativa y de espera del pueblo mexicano tiene raíces históricas.
"Desde la colonia española, desde que llegaron los gachupines y sometieron a México a su régimen de explotación, a los antiguos mexicanos se les enseñó que eran una raza inferior. Trescientos años duraron machacando en la cabeza de los indígenas de México esa frase: 'calle y obedezca'.
Y esa frase caló muy hondo en el alma, en la conciencia de los trabajadores del pueblo de México. Le crearon un alma de esclavo al pueblo", denunció.

Esa herencia, dijo, se manifiesta hoy en la desconfianza, el miedo y la resignación.
"Nos han enseñado que contra el gobierno nada se puede, que el Estado es omnipotente, invencible. Y nosotros los pobres somos unos inútiles.
El miedo es un recurso de dominación del pueblo. Un pueblo con miedo es un pueblo condenado al fracaso", advirtió.
La realidad actual confirma el diagnóstico. De acuerdo con el INE, en la elección federal de 2024, de los más de 98.3 millones de personas en el listado nominal, sólo votaron poco más de 60.1 millones.
El 59.8 % asistió a votar, mientras que se registró una abstención del 40.2 %, es decir, poco más de 38 millones de personas no acudieron a las urnas.
La pasividad es aún más pronunciada entre los jóvenes. Según el Estudio Muestral de Participación Ciudadana del INE, de los jóvenes de 25 a 29 años sólo votó el 47.4 %.
Mientras que en el grupo de 65 a 69 años la participación alcanzó el 76.6 %. Entre los jóvenes de 20 a 24 años, la participación fue del 48.5 %.
La Generación Z (dieciocho a 29 años) participó menos en 2024 que los millennials de esas mismas edades en 2018. La desconfianza es otro factor.
Un estudio de Research Land titulado "Confianza en las Instituciones" reveló que sólo el 28.9 % de los mexicanos confía en los partidos políticos, y apenas el 34.5 % en las Cámaras de Diputados y Senadores.
El miedo es un recurso de dominación del pueblo. Un pueblo con miedo es un pueblo condenado al fracaso.
"¿Cómo va a participar el pueblo si no cree en las instituciones que dicen representarlo? La desconfianza es hija de años de promesas incumplidas", señaló Pérez Zamorano.
El dirigente antorchista advirtió que la desconfianza, si no se canaliza, se convierte en resignación, y la resignación es "veneno puro".
"Nos han enseñado que hay que resignarnos, que es la suerte, que así nos tocó. El que se resigna pierde la voluntad y renuncia a actuar.
Y por consecuencia tiene que renunciar a los frutos que la acción le daría. Decían los antiguos pensadores: primero es el deseo, después la voluntad de actuar, luego la acción, y después vienen los frutos.
Así que necesitamos que nuestro pueblo desee, quiera, se anime, pierda el miedo, deje de estar paralizado", explicó.
Para romper esa resignación, el doctor Abel planteó la necesidad de que surjan líderes nacidos del pueblo. "Necesitamos que brote de ustedes el liderazgo, la vanguardia que México necesita".
Para demostrar que esto es posible, recordó a grandes líderes de la historia de México.
"Jacinto Canek era un panadero de Mérida. Un humilde panadero hizo ver su suerte al imperio español en la península de Yucatán.
El Pípila era un minero, casi seguro analfabeto, y con una piedra a la espalda y fuego en la mano abrió la Alhóndiga de Granaditas al ejército de Hidalgo. Gertrudis Bocanegra era un ama de casa de Pátzcuaro, y se convirtió en informante de los ejércitos insurgentes.

Nicolás Romero, nacido en Nopala, Hidalgo, era agricultor y obrero textil, y llegó a coronel del ejército liberal. Emiliano Zapata era caporal y domador de caballos.
Pancho Villa era un peón de hacienda y luego carnicero en Parral, y se volvió el estratega militar más grande de la Revolución", narró.
"¿No podrá el pueblo mexicano de los taxistas, de los panaderos, de los empleados de tienda, de los vendedores ambulantes, parir nuevos líderes como esos? Claro que puede.
Antorcha quiere que broten líderes del pueblo, que le nazcan cabezas al pueblo. Porque como dijo José Revueltas, el proletariado mexicano es un proletariado sin cabeza.
Y nosotros queremos ponerle cabeza al proletariado mexicano", afirmó.
Pérez Zamorano concluyó con un llamado a romper las cadenas mentales. "Hay que sacudirnos de esa modorra que nos han dejado.
Hay que liberarnos de la mente, porque cuando los pueblos se liberan de la mente primero, después se liberan política y económicamente. Hay que desencadenar las conciencias para que se ponga en marcha la voluntad.
Hay momentos en nuestra historia donde el pueblo mexicano fue un pueblo glorioso, un pueblo orgulloso, gallardo. Esa gloria ha de volver. Tenemos que hacerla renacer nosotros.
Tenemos con qué. Sólo necesitamos organizarnos, educarnos y luchar", concluyó.
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