• El viaje antorchista demuestra cómo la hermandad proletaria crea lazos profundos entre pueblos sudamericanos y mexicanos
El poder conocer Argentina ha sido una de las vivencias más significativas y enriquecedoras de lo que llevo en toda mi vida.
Tuve la oportunidad de llevar mi voz, la música de mi país y nuestro arte a diferentes espacios, desde escuelas donde canté para niñas y niños pequeños, hasta lugares donde compartí con adultos mayores y escenarios en los que pude interpretar canciones para la gente de Santa Fe y Carlos Pellegrini.
Cada encuentro, cada aplauso, cada sonrisa y cada palabra de agradecimiento se convirtieron en recuerdos que llevaré siempre en el alma y corazón.

Conocer a su gente, convivir con ellos y observar de cerca su forma de vivir me permitió comprender que, aunque existan miles de kilómetros de distancia entre México y Argentina, hay muchas cosas que nos unen. Pude reconocer en sus familias, en sus trabajadores y en su gente humilde una realidad muy cercana a la nuestra.
Compartimos una misma clase social, las dificultades de la vida cotidiana, el esfuerzo por salir adelante y la esperanza de construir un futuro mejor para nuestras familias. En cada lugar nos recibieron de la mejor manera, con una calidez humana que nos hizo sentir como en casa, a pesar de encontrarnos lejos de nuestro país.
También agradezco profundamente la apertura y el respeto con los que las personas recibieron nuestras palabras cuando les compartíamos lo que es en realidad la organización Antorcha Campesina, así como los motivos y objetivos de esta gira. Siempre encontramos oídos dispuestos a escucharnos y personas que mostraron interés por conocer la razón por la que habíamos viajado hasta su país.
Para nosotros, esta experiencia no consistía sólo en cantar en otro territorio, sino también en representar a toda esa gente humilde de México que, con su trabajo, sus esfuerzos y sus aportaciones, hizo posible que pudiéramos llegar hasta Argentina.
El arte no debe quedarse únicamente en los grandes escenarios ni estar al alcance de unos cuantos, sino que debe llegar a las escuelas, a las comunidades, a las familias trabajadoras y a todos aquellos que merecen disfrutar de la cultura y la música.
Detrás de esta gira hay muchas personas a las que les debo un agradecimiento sincero. Agradezco a quienes confiaron en nosotros y nos ayudaron a hacer realidad esta experiencia, así como a mis padres y a mi familia, cuyo apoyo ha sido fundamental para que yo pueda seguir creciendo, aprendiendo y llevando mi talento a nuevos lugares.
Sé que esta oportunidad no es sólo un logro personal, sino también el resultado del esfuerzo, la confianza y el respaldo de muchas personas que hicieron posible que hoy pueda contar esta historia. Muchas gracias a todos.
Esta gira me deja una enseñanza que va mucho más allá de los escenarios. Me hace reafirmar que el camino que he elegido tiene sentido, que vale la pena prepararse, trabajar, organizarse y esforzarse para ofrecer un arte de calidad a la gente.
También me recuerda que el arte no debe quedarse únicamente en los grandes escenarios ni estar al alcance de unos cuantos, sino que debe llegar a las escuelas, a las comunidades, a las familias trabajadoras y a todos aquellos que merecen disfrutar de la cultura y la música.

Hoy regreso de Argentina con el corazón lleno de gratitud, con nuevos aprendizajes y con la certeza de que las fronteras no son suficientes para separarnos cuando existen sentimientos, necesidades y sueños que compartimos. Aunque nos separen miles de kilómetros, seguimos siendo parte de una misma clase trabajadora, de esa gente que se esfuerza todos los días.
Me quedo con la convicción de que, cuando los pueblos se conocen, se escuchan, se logran organizar y encuentran aquello que tienen en común, pueden construir grandes cosas. Y si a esa unión le sumamos el arte, la cultura, la música y la política, podemos lograr algo verdaderamente grande.
Argentina me enseñó que una canción, un baile y un simple abrazo pueden cruzar fronteras, que la humildad puede abrir cualquier puerta y que el arte, cuando se comparte con el pueblo, se convierte en un puente que une corazones y fortalece la esperanza.
Por eso agradezco profundamente haber sido parte de esta gira y me llevo el compromiso de seguir cantando, aprendiendo y llevando un arte digno y de calidad a cada lugar donde exista un público dispuesto a escuchar, sentir y compartir.
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