Este 15 de mayo se festeja el Día del Maestro. El magisterio es un sector que en nuestro país está realmente castigado, pues a pesar de que es también uno de los sectores más activos en cuanto a manifestaciones y movilizaciones en la lucha por sus derechos, no han logrado que se le dignifique, que se le reconozca como un verdadero sector que transforma a nuestra sociedad, pues son ellos quienes ponen la base para el desarrollo de nuestra sociedad, al formar a las nuevas generaciones. Las cosas están mal.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante el ciclo escolar 2024-2025 había 2 millones 62 mil 615 docentes en México; los salarios de los maestros en México se encuentran entre los más bajos comparados con otros profesionistas, promediando alrededor de 10 mil 650 pesos mensuales a nivel nacional, con brechas de género donde las mujeres ganan menos. Estados como Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Tlaxcala y Veracruz reportan sueldos de entre siete mil y siete mil 500 pesos; los profesores de primaria de la Secretaría de Educación Pública (SEP) ganan en promedio 7 mil 890 pesos mensuales por 21.9 horas semanales, según reportes de 2024-2025. Las maestras perciben 83 pesos por cada 100 que ganan los maestros, una diferencia del 18.2 %.
Aunque la presidenta de la República anunció un incremento en el salario de los profesionistas, esto no ha marcado un verdadero cambio en el sueldo de cada uno de ellos, pues, comparado con el incremento de la canasta básica, las cosas quedan igual.
Otro caso es el que señala la Red de Acción Sobre Alcohol (RASA), al alertar sobre el impacto físico, emocional y mental que padecen maestras y maestros en el país. RASA citó evidencia científica en profesores universitarios mexicanos que encontró que entre 30 % y 50 % de docentes reporta niveles significativos de estrés laboral, relacionados con exceso de trabajo, desgaste emocional y falta de apoyo institucional.
Contrario a lo que se tendría que festejar en este día, reconocer el papel del maestro en nuestro país, que hasta hace unos años se valoraba como uno de los líderes en los pueblos, como ese personaje que era el que apoyaba a la población y que dedicaba gran parte de su tiempo, no solo a educar a los estudiantes, sino a guiar a los de la población hacia mejoras, hoy queda de lado porque ni siquiera él tiene las condiciones materiales necesarias.

En Baja California, este sector ha sido característico, por dos cuestiones especiales: porque durante meses se le negó el pago a su trabajo, en casos específicos hasta más de un año trabajando sin sueldo, mientras la respuesta del gobierno era la misma: "no hay recursos, no hay dinero para pagar a quienes educaban al pueblo bajacaliforniano". Y porque a pesar de que existe un gran número de maestros que solicitan trabajo, existen escuelas que han cerrado por falta de ellos, en específico, nueve planteles de nivel básico cerraron este año, porque no había personal que atendiera la demanda, toda una contradicción.
El llamado es claro, ni para dónde hacerse, organizarse como un solo sector castigado, trabajar para formar un bloque único que luche por las garantías constitucionales, por mejorar desde el salario hasta las condiciones en que laboran, ése tendrá que ser el papel de los maestros, porque son el ejemplo de millones, reivindicar el papel del maestro es tarea de ellos mismos.
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