La situación de los feminicidios tanto en México como en resto del mundo son una epidemia que necesita un remedio inmediato. Pero ¿qué es exactamente el feminicidio? Se define como el asesinato intencional de niñas y mujeres por razones de género, sin embargo, la violencia hacia las mujeres no empieza ahí; es un espectro que incluye acoso verbal, agresión sexual, manipulación emocional e incluso asesinato.

En nuestro país, el feminicidio fue incorporado oficialmente al Código Penal Federal (artículo 325) en 2012 distinguiéndolo del homicidio al reconocer criterios de género. Esta reforma fue fundamental a nivel nacional. Después en 2023, se realizaron ajustes al Código Nacional de Procedimientos Penales y a la Ley General de Víctimas para precisar las sanciones y mejorar los protocolos de investigación.
Pese a estos avances legales, la realidad estadística es compleja. Desde que se tipificó el delito en 2012, encontramos que las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), muestran que muchos de los casos se investigan como homicidio doloso sin perspectiva de género.
Recientemente, Reem Alsalem, relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), calificó de “alarmantes” las cifras globales incluido México.
La experta señaló que el 60 por ciento de estas víctimas murió a manos de parejas o familiares, es decir, una mujer o niña cada 10 minutos (127 por día). En contraste, sólo el 11 por ciento de los homicidios de hombres fueron cometidos por parejas o familiares.

A nivel regional, el informe Violencia feminicida en cifras en América Latina y el Caribe 2024, sitúa a México en el noveno lugar de una muestra de 16 naciones latinoamericanas, con una tasa de 1.3 casos por cada 100 mil mujeres, lo que representa 852 feminicidios en ese año.
En 2025, la SESNSP registró 879 mujeres asesinadas, siendo Jalisco, Estado de México y Veracruz los estados con mayor número de casos. En Jalisco, aunque la tasa de aprehensión se sitúa en un aparente 75 por ciento, las familias denuncian que no hay justicia en la mayoría de los casos. Según la organización Impunidad Cero, el estado mantiene altos niveles de rezago; por su parte, México Evalúa señala que la impunidad en el fuero común alcanza un aterrador 99.12 por ciento.
Entre 2019 y 2024, en Jalisco hubo 323 víctimas, pero solo se dictaron 118 sentencias. Esta crisis se agudiza en municipios como Zapopan, Tlajomulco y Tlaquepaque, donde la incidencia es mayor.
México ya no puede seguir ignorando todas las muertes de mujeres que se ha cargado por años. Hasta ahora las soluciones gubernamentales han sido un sinfín de programas, reformas y paliativos, que no han tenido el efecto que los mexicanos y mexicanas hubieran querido: que esas leyes evitaran todos los daños que les han infligido.
Realistamente, la violencia es el pan de cada día y se ha vuelto un espectro permanente para todos los mexicanos, para que estos problemas se acaben en México y en el mundo, es necesario ir a la raíz, eliminar el sistema capitalista dividido en clases y, una vez que el pueblo trabajador tome el poder, empezar a reeducar a la sociedad en el respeto a todos los seres humanos, incluidas niñas y mujeres, a quienes la sociedad debe ver como aliadas, así, podremos construir una sociedad más humana y equitativa.
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