• Figuras oportunistas aprovechan los comicios que se avecinan para conservar privilegios engañando a las masas
Antonio Velasco Piña, en su libro Tlacaélel, habló de una rebelión que organizaron los falsos artistas en contra del nuevo imperio mexica que se estaba estableciendo. Él escribió: "Atraídos por los importantes privilegios que las autoridades aztecas otorgaban a quienes se dedicaban al ejercicio de las bellas artes, un creciente número de artistas y artesanos comenzó a concentrarse en la capital azteca".
En esa coyuntura en la que se encontraba el pueblo mexica, pasó de ser un pueblo avasallado por el señorío de Azcapotzalco a ser un pueblo libre de vasallaje. Comenzaba a tener poder por haber derrotado a ese gran señorío y por tener a Tlacaélel, sumo sacerdote de la Hermandad Blanca de Quetzalcóatl (máxima figura dentro de la religión prehispánica).
Todo eso hizo que muchos de los que se dedicaban a ejercer las bellas artes se congregaran para poder ser considerados entre quienes contaban con los privilegios del ámbito artístico. Pero, como esos "artistas" sólo copiaban y reproducían el arte tolteca que ya se tenía en ese momento, no desarrollaban su capacidad creadora para establecer un nuevo arte que distinguiera la nueva época en la que se encontraban, ya en el poder.

Tlacaélel vio en artistas humildes esa capacidad creadora y les encargó una obra de arte que fuera el parteaguas que distinguiera la sociedad pasada de la nueva. Los artistas acomodados se molestaron: iban a perder los beneficios con los que contaban e incitaron al pueblo en contra de esos artistas humildes y de Tlacaélel, con engaños y mentiras sobre su intención de cambiar la cultura y las costumbres.
Al final, urdieron esas falsas acusaciones para no perder sus privilegios; atacaban a quienes querían hacer un cambio, todo por mantenerse en sus zonas de confort. Este pasaje de Velasco Piña se asemeja a lo que pasa en la coyuntura electoral que va comenzando.
En estos tiempos de escoger candidatos para los diferentes cargos de gobierno que se elegirán en 2027 (desde gobernadores hasta regidores municipales), se ve un sinfín de "líderes" que organizan a la gente y la encabezan para enarbolar las diferentes demandas que tienen.
Visitan una y otra vez las comunidades para reportar las necesidades que existen; son los más críticos de los gobiernos en turno, cosas que, en tiempos normales, cuando no hay coyuntura electoral, difícilmente harían o, por lo menos, no con la "energía" o el "empuje" con los que lo hacen ahora.
Esos falsos líderes, como aquellos falsos artistas, en realidad no quieren el bien del pueblo; sólo quieren mantener su statu quo, seguir con su cuota de poder y sacar mayor beneficio de la coyuntura electoral.
En la zona noroeste del Valle de México, donde el Movimiento Antorchista realiza labores de organización política y gestión comunitaria, las cosas no son diferentes. En los diversos municipios, desde los que gobiernan hasta los que quieren tener algún hueso político, se comportan como los líderes más preocupados por una vida mejor para los habitantes de sus comunidades o de otras.
Los mismos que brillan por su ausencia en tiempos en los que no hay coyuntura electoral: pareciera que las necesidades del pueblo dejan de existir hasta que aparecen de nuevo los períodos electorales.
Todo esto, como en el pasaje de Velasco Piña, para no perder su cuota de poder, para venderse lo más caro posible en el momento exacto de la elección, con el engaño de tener aglutinada bajo su liderazgo a una gran cantidad de personas del pueblo a las que supuestamente están organizando mediante sus demandas.
He aquí la enseñanza para que el pueblo consciente aprenda y no se deje engañar. Esos falsos líderes, como aquellos falsos artistas, en realidad no quieren el bien del pueblo; sólo quieren mantener su statu quo, seguir con su cuota de poder y sacar mayor beneficio de la coyuntura electoral.

No buscan que verdaderamente se modifique la estructura social, que esta cambie y que quienes producen la riqueza del país día con día vivan mejor: que se puedan curar, que se eduquen de la mejor manera, que tengan seguridad y que se desenvuelvan deportiva y culturalmente para que verdaderamente vivan mejor.
No se trata sólo de organizar al pueblo en momentos electorales, sino de organizarlo y educarlo todos los días, educarlo políticamente para la toma del poder. Eso, sin que suene a presunción, sólo lo hace el Movimiento Antorchista y también por eso esos mismos falsos líderes, en muchas ocasiones, son los más feroces calumniadores.
El pueblo debe educarse políticamente para que se organice con una mayor cantidad de gente y tome conciencia de clase, como decía el gran Carlos Marx: que pase de ser una clase en sí a ser una clase para sí.
Logrando esto, va a ser difícil que falsos artistas engañen al pueblo como lo hacen actualmente, y también va a lograr tomar el poder político para cambiar la estructura social que hoy existe, por una en la que la clase trabajadora se vea beneficiada y pueda cubrir todas sus necesidades.
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