MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La SAGARPA debe cumplir también a los campesinos pobres

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Desde hace más de tres meses, José Calzada Rovirosa, Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), prometió ante diputados antorchistas, la entrega de fertilizantes, semilla, tractores e implementos agrícolas, por un monto aproximado de 130 millones de pesos en beneficio de más de 40 mil productores pobres de todo el país, y ahora se niega a cumplir. Los solicitantes son campesinos humildes, integrantes del Movimiento Antorchista Nacional, principalmente productores de maíz y frijol para el autoconsumo, los que se ven ahora perjudicados y algunos, en peligro de perder sus cosechas.

En su página electrónica de promoción de la SAGARPA, se puede leer, en lo que ellos llaman su "Misión": "Promover el desarrollo integral del campo y [...] la generación de empleos atractivos que propicien el arraigo en el medio rural y el fortalecimiento de la productividad y competitividad de los productos [...]." Por otro lado, dicen que unos de sus principales "Objetivos" es: "Elevar el nivel de desarrollo humano y patrimonial de los mexicanos que viven en las zonas rurales y costera." y "Mejorar los ingresos de los productores incrementando nuestra presencia en los mercados globales, [...]."

¿Reconoce usted, amigo campesino, la presencia de SAGARPA en su humilde pedazo de tierra que compone su parcela?, ¿siente usted, cómo la SAGARPA genera empleos y propicia el arraigo de sus hijos en el medio rural?, ¿cómo fortalece la productividad y competitividad de sus productos para conquistar nuevos mercados? y finalmente, ¿siente usted, cómo se ha elevado su desarrollo humano y su patrimonio y cómo han mejorado visiblemente sus ingresos gracias a la SAGARPA?

No, claro que no, usted no siente nada ni ve nada, porque todo eso que anuncia la SAGARPA no es para usted, porque usted es un campesino pobre y sin relaciones políticas; son los grandes productores del campo, es decir, los campesinos ricos, los empresarios agrícolas y agropecuarios y las "organizaciones campesinas" que ellos han creado y comprado para su servicio, los verdaderos beneficiarios constantes, de todo eso que anuncia la SAGARPA en la televisión, radio, periódicos, revistas, la internet y etcétera, etcétera; y la prueba de lo que digo, está en la negativa de SAGARPA y su Secretario, de apoyar con fertilizante a los más de 40 mil productores que menciono más arriba. Esto lo sabe usted muy bien, amigo campesino pobre, porque muchas veces se ha visto en la necesidad de contratarse, usted o sus hijos, como jornalero al servicio de esta especie de empresario del campo.

El Gobierno Federal y de todos los estados, debieran saber que la situación económica y social del campo mexicano se está tornando difícil y creo que también hasta peligrosa; urge la inmediata intervención oficial y dejarse de regateos burocráticos que sólo están incrementando el descontento social. SAGARPA debe cumplir con lo prometido a los productores antorchistas.

En un documento que leí hace poco, escrito por dos profesores investigadores del Departamento de Derecho de la Universidad Autónoma Metropolitana: José G. Zúñiga Alegría y Juan A. Castillo López, titulado "La Revolución de 1910 y el Mito del Ejido Mexicano", encontré algunos datos interesantes, que pueden ser de utilidad, para aquellos que quieran entender, aunque sea de manera general, la injusta situación social que ha venido padeciendo el campesino mexicano. Se dice en este trabajo, que "el motor fundamental de la Ley Federal de la Reforma Agraria, que estuvo vigente desde 1971, fue el riesgo de una nueva revolución, como la de 1910, en caso de que las demandas campesinas no fueran satisfechas [...]." Pero que este riesgo, para 1992, año en que es derogada y sustituida por la nueva "Ley Agraria", y reformado el Artículo 27 de la Constitución, se dice que "ya no era tangible, entre otras razones por el control estatal ejercido durante los 77 años previos sobre los campesinos y sus líderes, que habían provocado su desmovilización. Además, el México predominantemente rural había desaparecido, ya que, del 80% de 1910, pasamos al 25% en 1992 de población total dedicada a la agricultura; esto debido a la absorción de la mano de obra de otros sectores de la economía, como el industrial y el de servicios, y por la migración hacia los Estados Unidos, que aumentó de manera constante durante ese lapso." (Cap. V, p. 515)

Los autores de este documento afirman que: "La Reforma no ha propiciado una mayor participación del campo en el producto interno bruto, ni han elevado el nivel de bienestar de los campesinos, pero por toda la geografía del país ha detonado una tendencia clara hacia la privatización [...]" (Cap. VI, p. 516) y más adelante dan algunos datos: " [para diciembre de 2008] más de un millón 934 mil 557 hectáreas [que antes eran ejido], pasaron al régimen de propiedad privada" (Cap. VI, p. 517). Y es seguro, afirmo yo, que la inmensa mayoría de estas hectáreas, pasaron a manos de los grandes inversionistas del campo, esos que ahora SAGARPA ayuda a "Elevar [su] nivel de desarrollo humano y patrimonial [...] en las zonas rurales y costera".

Casi al final de este trabajo que refiero, una vez comentada la inmensa concentración de la tierra, incluso en manos de inversionistas extranjeros; a manera de conclusión, los autores plantean una pregunta que llama mi atención: "¿lo que sigue [ahora] es otro movimiento armado generalizado, con su respectiva reforma agraria, como la que se gestó a partir de 1910, no sólo para dotar de tierra a los que nunca la han tenido, sino también a los que la tuvieron, pero luego de la reforma de 1992 la llegaron perder? (Cap. VII, p. 521). Esto es preocupante, porque como dije más arriba, la difícil situación económica del campesino pobre, despojado de la tierra, se ve ahora agravada porque tampoco tiene trabajo y por lo tanto ni los medios de vida de subsistencia necesarios y esto está generado mucho descontento social, que bien pudieran capitalizar los partidarios del movimiento armado.

Hoy, a diferencia de 1910, los campesinos no están solos, cuentan con sus hermanos de clase, con todos los trabajadores pobres de la ciudad, pero sobre todo cuentan con el Movimiento Antorchista Nacional. Los antorchistas no creemos que se necesite una nueva revolución armada, como afirman algunos, para reclamar lo que por derecho corresponde a toda la clase trabajadora de este país; la revolución que se necesita, como lo dijo no hace mucho el Ingeniero Aquiles Córdova Morán, "hace tiempo que ya esta en marcha y la encabeza Antorcha en todo el país. Y no hablo de revolución de balazos, la gente cree que revolución son balazos: yo no; yo creo que revolución es cambiar lo viejo desde la raíz por algo nuevo y superior y eso se puede hacer con cultura, con sabiduría, con inteligencia y con votos, no necesitamos balazos".

Y termino con otro fragmento de un emotivo discurso del ingeniero Aquiles: "[...] para los pobres de este país, para los marginados, para los olvidados, para los perseguidos, para los calumniados, para los que solo hay negativas pidan lo que pidan; sólo hay una verdadera alternativa, sólo hay una verdadera organización, sólo hay una verdadera fuerza que es a la que tenemos que fortalecer y sacar adelante, y esa organización y esa fuerza única, a la que se debe acoger el pueblo, a la que debe apoyar el pueblo, porque es la única que le garantiza fidelidad y honradez hasta la muerte, se llama Antorcha Campesina". Adelante compañeros campesinos.

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