Desde hace varias décadas, el Movimiento Antorchista Nacional ha planteado que la causa profunda y verdadera de la pobreza, que cada día se enseñorea más en nuestro país, es la injusta repartición de la renta nacional.
El pago de intereses de la deuda pública supera al gasto de inversión en infraestructura: al régimen de la 4T lo caracteriza una mala planificación, que distorsiona fuertemente el gasto.
Hablamos de la renta que produce la clase trabajadora y de la cual sólo disfrutan los dueños del capital, quienes siguen engordando sus bolsillos a tal grado que varias generaciones de sus familias podrían vivir cómodamente aun sin trabajar, mientras que el resto de los mexicanos, alrededor de 100 millones, sobrevive con salarios de miseria.
Antorcha no sólo lo ha denunciado, es decir, no se limita a quedarse en el discurso, sino que también da pasos concretos y hace lo propio en esa lucha por la emancipación de la clase trabajadora. Prueba de ello es el proyecto de una nueva sociedad donde todos puedan vivir dignamente y con decoro, proyecto basado en cuatro ejes fundamentales: creación de empleos para todos; salarios bien remunerados; una política fiscal progresiva y reorientación del gasto social.

Sin embargo, implementar dicho proyecto implica tocar los bolsillos de aquellos grandes millonarios para que contribuyan al erario y, hasta ahora, ningún partido político, en su turno al poder, se ha atrevido a hacerlo, a pesar de que en sus discursos dan la vida misma por la clase trabajadora y empobrecida de nuestro país. Pero en México no necesitamos mártires, sino estadistas comprometidos con él, para trastocar esta realidad lacerante.
De acuerdo con el doctor en Desarrollo Económico Abel Pérez Zamorano, “el modelo económico de la 4T no es autosustentable en lo fiscal. No genera el recurso necesario para sostener el gasto y ello lo lleva a recurrir a la deuda para salir de apuros, comprometiendo así el futuro del país”.

Veamos algunos datos. En los últimos diez años, el endeudamiento gubernamental por cada mexicano se duplicó: en noviembre de 2015 representaba 68 mil pesos por persona y en noviembre pasado, 137 mil pesos. Suma y sigue.
El año pasado, el pago de intereses creció 13.4 %; para tener claridad de lo que eso representa, el pago de un solo día en intereses y servicio de la deuda pública cubriría el tratamiento anual de 16 mil 571 pacientes con cáncer de mama, de acuerdo con la organización México Evalúa.

El pago de intereses de la deuda pública supera al gasto de inversión en infraestructura para registrar la mayor brecha de la que se tiene registro, es decir, “al régimen de la 4T lo caracteriza una mala planificación, que distorsiona fuertemente el gasto”, mientras que “la población trabajadora no mejora su situación ni por la vía salarial ni mediante el gasto público”, afirma el doctor por la London School of Economics.
Este mal manejo del erario por parte de Morena tiene como consecuencia, entre otras, una reducción en el gasto social y la infraestructura, la cual, en el sexenio pasado, se redujo 44 %.

En salud, por ejemplo, no es diferente. En el primer trimestre de 2025, Claudia Sheinbaum redujo el gasto funcional en salud 8 % en términos reales respecto al mismo periodo de 2024, de acuerdo con la propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Un dato más. Este año, estados y municipios recibirán apenas 2.1 mil millones de pesos en subsidios federales en seguridad: 88 % menos respecto a 2014, lo que se traduce en menos dinero para los gobiernos locales, impidiéndoles profesionalizar a policías o fortalecer la prevención del delito.

Como vemos, es urgente, pues, una reorientación efectiva y bien pensada del gasto social, como se hace en los municipios donde gobierna Antorcha. Ahí, por ejemplo, en Tecomatlán, las autoridades acuden a todas las comunidades, organizan asambleas y platican con la población para saber cuáles son sus inquietudes, sus necesidades más urgentes y apremiantes, siempre dentro del marco de la ley.
A su vez, los vecinos se organizan y realizan un trabajo de acompañamiento y supervisión directa a sus autoridades para garantizar que se trabaje en favor del pueblo y que el poco y muy limitado recurso se aplique inteligentemente para el progreso y desarrollo de las familias de todas las comunidades, garantizando así mejores condiciones materiales de vida para la clase trabajadora.

Muestra de ello es la reciente inauguración que organizaron los propios vecinos de al menos tres comunidades de Tecomatlán: Isla La Paz, Tezoquipan y Tempexquixtle, donde, junto con las autoridades locales, se inauguró el cercado de rejacero de la cancha deportiva de usos múltiples, fortaleciendo la infraestructura deportiva; la pavimentación con adocreto de la calle Vicente Guerrero y la rehabilitación total de las instalaciones de la inspectoría de Tezoquipan, contribuyendo a mejorar la infraestructura de las comunidades.
Así pues, el dinero se invierte en las necesidades reales de la población a través de una orientación eficaz del gasto social y no se andan inventando obras faraónicas que cuestan miles de millones de pesos al pueblo de México a costa de la clase trabajadora, que no se beneficia en nada con ellas y sólo sirven para enriquecer los bolsillos de los contratistas “amigos” que evidencian la corrupción de Morena.
Ante este panorama, es urgente que la clase trabajadora se organice para tomar el poder político, no por intereses mezquinos, sino por el bien colectivo, pues los cargos de elección popular no deben ser más que una herramienta que se utilice para garantizar a toda la sociedad una vida más justa y digna.
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