MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La crisis de salud en México, reflejo de las fallas estructurales del sistema

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Hemos escuchado que en nuestra Carta Magna el Artículo 4 de la Constitución, establece de manera principal que toda persona tiene derecho a la protección de la salud. Además de ser un derecho universal: Toda persona en el país cuenta con esta garantía, la cual no puede ser suspendida ni restringida. También dicha ley habla de la Concurrencia de poderes: Establece la coordinación entre la Federación y las entidades federativas (estados y municipios) en materia de salubridad general. Dicho esto, amable lector, entonces es obligación del Estado que las instituciones públicas deben garantizar el acceso a la atención médica, insumos, medicamentos y servicios de prevención.

Claro está que el problema no está propiamente en los artículos como tal, sino en su cumplimiento, en lo que hace nuestro gobierno para garantizar que se respeten y se cumplan. Para eso es necesario echar un vistazo a las condiciones económicas y sociales que hay en nuestro país y la forma en que han sido atendidas por la Federación.

 Al ver un poco más de cerca el panorama nacional, comprenderá caro lector por qué digo que hay crisis en la salud y cómo ésta se ha agudizado. Recientemente varios medios de comunicación dieron seguimiento puntual de las manifestaciones del sector salud en México de manera general y en Baja California Sur (BCS) mencionaré de manera particular, pues estas responden a una ola de protestas y paros laborales iniciados en octubre de 2026 por personal médico, de enfermería y sindicalizados (principalmente del IMSS).

¿Qué se reclama? Desabasto de medicamentos e insumos: Reclaman la falta continua de medicinas, material de curación, sueros y oxígeno en diversas unidades médicas del país. Condiciones laborales y salarios: Rechazan los incrementos salariales considerados insuficientes y exigen mejores condiciones de trabajo y pagos pendientes. Falta de personal e infraestructura: Denuncian saturación, sobrecarga laboral, falta de especialistas y equipo básico. Ya hemos sido informados que BCS no escapa a este panorama de crisis, pues las manifestaciones que se han dado por los trabajadores del IMSS y del sector salud, han tomado calles, realizado marchas y protestas en distintas localidades como La Paz, Loreto y Los Cabos.

Desde mi punto de vista, estas protestas evidencian definitivamente las fallas estructurales del sistema que como en otros escritos, he denunciado, el pueblo trabajador, que es el que produce la riqueza social, es quien menos disfruta de vivienda, educación, servicios elementales: como agua potable, energía eléctrica, por mencionar algunos y por supuesto no tiene garantizado el acceso a la salud. Ante esta situación ¿Cuál es la postura del gobierno federal? La presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado que exista una crisis generalizada en el sistema de salud, aunque reconoció que “persisten retos en la atención”. Una característica del Gobierno federal consiste, ante sus malos resultados, repartir culpas de los sucesos o problemas que ocurren en nuestro país.

Rememoremos como en 2020, la pandemia fue un claro ejemplo de esto, donde en un comienzo, ante una supuesta ignorancia descomunal, el anterior presidente se burló de la covid-19, dando a conocer su “método efectivo” para que el virus no entrara: dos estampitas milagrosas. Sin embargo, cuando las “estampitas” no hicieron su efecto “milagroso”, la situación se tornó complicada, la pandemia nos agarró sin médicos especializados, sin instrumentos e insumos en los hospitales, con un subsecretario de Salud que más bien parecía coladera política, miles de muertos por día, miles de contagios, 209, 702 defunciones. En este último aspecto, el Institute for Global Health Sciences, dio a conocer que si México hubiera tenido un desempeño promedio en el manejo de la pandemia por covid-19, se pudieron haber evitado 190,000 muertes.

Es totalmente injusto pedirles a los trabajadores de la salud que salven vidas cuando las propias instituciones no les garantizan las herramientas para hacerlo.

Un buen gobierno está obligado a escuchar a todos los sectores de la sociedad, la Presidencia de la República lo está, como dijo Simón Bolívar: “el que manda debe oír, aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que produzcan los errores”.

Es sorprendente que esta tragedia del sector salud ya en el pasado, intenten borrarla con demagogia, insistiéndole a la población que estamos “súper bien”, mejor que el sistema de salud de Dinamarca, cuando el propio personal de salud, sale a las calles a gritar que no tienen lo elemental para curar a nuestro pueblo mexicano. Mi total respaldo al sector de los trabajadores de la salud, es totalmente injusto en pedirles a los trabajadores de la salud que salven vidas cuando las propias instituciones no les garantizan las herramientas para hacerlo.

¿Cómo puede exigirse una atención de calidad cuando faltan los recursos para brindarla? ¿Cuántas vidas más cobrará la falta del material necesario en los hospitales, por la arrogancia y negligencia del gobierno federal? Escuchar sus demandas y garantizar los recursos necesarios no es un privilegio que se les concede, sino una responsabilidad que el Estado debe cumplir.

Un dato más, según el INEGI en 2026, nos dice que: la salud en México está marcada por un aumento de las enfermedades crónicas, el envejecimiento de la población y un fuerte gasto privado de bolsillo. Que las principales causas de mortalidad, están las enfermedades del corazón: Continúan como la primera causa de muerte en el país (con más de 49,200 decesos registrados solo en el primer trimestre de 2026). La Diabetes mellitus: Se ubica en el segundo lugar (casi 30,800 muertes en el primer trimestre; acumulando más de 112 mil decesos en las estadísticas generales anuales). Tumores malignos (cáncer): Ocupan el tercer lugar general de mortalidad (más de 24,000 casos en los primeros tres meses del año). Otras causas frecuentes: Les siguen las infecciones respiratorias como la influenza y neumonía, así como las enfermedades del hígado.

 Algo muy grave para la inmensa población del pueblo trabajador, son los costos y gasto en salud.  Las familias mexicanas destinan cerca del 41 % de su gasto total en salud a pagos directos de su bolsillo, una cifra que duplica el promedio de los países de la OCDE (18.6 %). Por otra parte, tenemos la inflación médica: Los servicios de salud privados se han encarecido por encima de la inflación general; por ejemplo, la hospitalización general aumentó un 11.7 % anual.

A largo plazo, ¿habrá mejor calidad en la atención de la salud?, creo sinceramente que, con toda esta información, de datos duros de los propios organismos que se encargan de estas mediciones, de profesionistas, de los científicos que saben del tema, ¡No!, no habrá mejor calidad, solo si hay un cambio estructural, si hay un cambio de raíz.

El Movimiento Antorchista siempre pugnará por unificar esfuerzos, inteligencias e intereses para poner a México en la dirección más correcta en las actuales circunstancias; siempre le hemos hablado con la verdad al pueblo, tenemos claro cuál es el remedio para cambiar México; actuemos hoy, de manera decidida, unida y organizada, no nos cansaremos de repetirlo el futuro por una patria más justa está en el pueblo mismo, claro pero educado y organizado.

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