• El Movimiento Antorchista impulsa una iniciativa ciudadana para cambiar el uso de suelo en distintas colonias populares
El acceso a una vivienda propia continúa siendo una de las principales dificultades para miles de familias trabajadoras de la Ciudad de México.
Los elevados precios del suelo y los bajos salarios, aunado a que muchos jefes de familia no cuentan con un empleo fijo y tienen que auto emplearse en la informalidad, han limitado las posibilidades de adquirir un patrimonio, mientras que cientos de colonias populares enfrentan problemas de falta de regularización que impiden a sus habitantes escriturar sus viviendas y acceder a los servicios básicos.
Ante esta situación, el Movimiento Antorchista capitalino impulsa una iniciativa ciudadana para promover el cambio de uso de suelo de diversas colonias populares.

Después de que poco más de mil antorchistas acudieran al Congreso de la Ciudad de México para exigir avances en esta demanda, Gloria Brito Nájera, dirigente del antorchismo en la ciudad, expone las causas de esta problemática, las consecuencias para las familias y las acciones que emprenderá la organización para que las autoridades de gobierno resuelvan en bien de muchas familias capitalinas.
¿Cuál es la dimensión del problema de la vivienda en la Ciudad de México y por qué considera urgente atenderlo?
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo cuatro, establece que toda persona tiene derecho a disfrutar de una vivienda adecuada y que el Estado debe establecer los instrumentos y apoyos necesarios para hacer efectivo este derecho, particularmente entre los sectores más desprotegidos de la población.
Sin embargo, ese derecho está lejos de garantizarse para millones de mexicanos. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), cuatro de cada diez familias en México no tienen una vivienda propia.
En la Ciudad de México, la situación es todavía más preocupante. La demanda se calcula en aproximadamente 70 mil viviendas al año, pero en 2025 apenas se construyeron 2 mil, según datos de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda.

Esto representa menos del 3 % de las viviendas que se necesitan. A ello se suman los elevados precios de los terrenos y las casas, los bajos salarios y el encarecimiento de las rentas, que, según las autoridades, el año pasado aumentaron entre 10 y 40 %.
Con todos estos obstáculos, para una familia trabajadora, adquirir una vivienda propia se vuelve prácticamente imposible.
¿Cómo ha influido esta situación en el surgimiento de las colonias populares establecidas en suelo de conservación?
Precisamente, muchas familias, ante la necesidad de contar con un lugar propio donde vivir, buscaron una alternativa que estuviera a su alcance. Así surgieron numerosas colonias populares en lo que se conoce como suelo de conservación, donde la Ley de Desarrollo Urbano de la Ciudad de México prohíbe las construcciones.
Las familias más pobres compraron lotes a precios accesibles, con grandes esfuerzos económicos, y edificaron sus viviendas con el fruto de su trabajo. Para ellas significaba, por fin, tener una casa propia.
Un documento publicado en la Gaceta Oficial del Gobierno de la Ciudad de México señala la existencia de 867 asentamientos humanos irregulares en suelo de conservación, que ocupan alrededor de 3 mil hectáreas.
Las autoridades denominaron a estas zonas "asentamientos humanos irregulares", debido a su ubicación y a la situación jurídica del suelo. De esa manera, se fueron formando comunidades cuyos habitantes enfrentan restricciones para acceder a servicios tan elementales como el agua potable, el drenaje y la electricidad.
Un documento publicado en la Gaceta Oficial del Gobierno de la Ciudad de México, en julio de 2025, señala la existencia de 867 asentamientos humanos irregulares en suelo de conservación, que ocupan alrededor de 3 mil hectáreas.
En esos lugares viven cientos de miles de personas que han construido sus hogares y comunidades a lo largo de los años.

¿Cuáles son las principales consecuencias que enfrentan las familias que viven en estas colonias?
La primera es la falta de certeza jurídica sobre su patrimonio. Para una familia trabajadora, construir una casa representa años de sacrificios, esfuerzo y recursos que se destinan a formar un patrimonio para los hijos.
Hay familias que llevan 30 o 40 años viviendo en sus casas sin poder obtener las escrituras que les den seguridad sobre lo que han construido. La falta de regularización también dificulta la dotación de servicios e infraestructura.
Por eso, muchas familias continúan enfrentando calles deterioradas, falta de drenaje, escasez de agua y otras carencias que afectan directamente sus condiciones de vida.
Se dice, y con razón, que la vivienda es un derecho humano y la base de muchos otros derechos. Pero ese principio no se aplica plenamente a quienes viven en estas colonias.
Son hombres, mujeres y niños que necesitan condiciones adecuadas para vivir y que no pueden seguir esperando indefinidamente una respuesta.

¿Considera que las autoridades han atendido suficientemente esta problemática?
No. Las autoridades no han puesto el interés necesario en resolver la situación jurídica de estas colonias.
En muchos casos, las necesidades de sus habitantes solamente vuelven a aparecer en los discursos durante los tiempos electorales, pero después quedan relegadas.
Además, la ley establece que el gobierno debe crear nuevos centros urbanos para responder al crecimiento natural de la población y a las necesidades de quienes llegan a vivir a esta ciudad.
Sin embargo, el Congreso de la Ciudad de México, antes Asamblea Legislativa, ha sido omiso en el cumplimiento de esa obligación.
No podemos aceptar que las necesidades de cientos de miles de personas permanezcan sin respuesta mientras las familias siguen esperando poder regularizar sus viviendas y acceder a mejores condiciones de vida.
Hace unos días, poco más de mil antorchistas acudieron al Congreso de la Ciudad de México. ¿Cuál fue el propósito de esta movilización?

Acudimos al Congreso de la Ciudad de México para solicitar una respuesta a nuestra demanda: que se avance en el cambio de uso de suelo de las colonias populares y que estas puedan ser reconocidas jurídicamente.
Durante la movilización, Paula Martínez Márquez, habitante de la colonia antorchista Margarita Morán, en Tláhuac, expresó una preocupación que resume lo que viven muchas familias: "Ya se ha alargado mucho y no podemos escriturar nuestra vivienda".
Esa es precisamente la situación que queremos resolver. Detrás de cada solicitud hay familias que llevan décadas esperando, que han invertido sus ahorros en construir sus casas y que necesitan la seguridad de que ese patrimonio les pertenece legalmente.
¿Cuál será el siguiente paso del Movimiento Antorchista para avanzar en esta demanda?
El Movimiento Antorchista de la Ciudad de México ingresará ante el Congreso de la Ciudad de México los requisitos solicitados para promover, mediante una iniciativa ciudadana, el cambio de uso de suelo de diversas colonias.
Pero debemos tener claro que presentar los requisitos no significa que el problema esté resuelto. Apenas será un paso.
Una vez ingresada la iniciativa, tendremos que darle seguimiento puntual, exigir que avance y defenderla hasta lograr que el cambio de uso de suelo se concrete. Por eso necesitamos que los compañeros permanezcan atentos y organizados.
Si es necesario realizar marchas, mítines, volanteos, asambleas o cualquier otra acción legal para que las autoridades cumplan con su responsabilidad, tendremos que hacerlo.
No vamos a permitir que esta iniciativa se convierta en un trámite más, en un expediente archivado o en una promesa que vuelva a utilizarse cuando haya elecciones.
Nuestro objetivo es que miles de familias alcancen la certeza jurídica de sus viviendas y puedan construir un patrimonio seguro para sus hijos.

¿Qué mensaje enviaría a las familias que viven en condiciones similares y que también llevan años sin poder escriturar sus viviendas?
Quiero hacer un llamado a todas las familias de la Ciudad de México que atraviesan una situación similar: a quienes llevan décadas viviendo en una colonia sin poder escriturar, a quienes enfrentan obstáculos por la situación jurídica del suelo y a quienes padecen la falta de infraestructura y servicios relacionada con la falta de regularización.
Les decimos que se organicen con el Movimiento Antorchista y que luchemos juntos por la solución de estos problemas.
Cuando las familias se organizan, pueden hacer que sus demandas sean escuchadas y exigir que las autoridades atiendan sus necesidades. No se trata solamente de obtener un documento, sino de dar seguridad a las familias sobre el patrimonio.

Finalmente, ¿qué espera del Congreso de la Ciudad de México?
Esperamos que el Congreso de la Ciudad de México atienda este asunto con la preocupación y la celeridad que merece. No queremos que vuelva a ocurrir lo que ha sucedido en el pasado, cuando nuestras demandas parecen pasar de noche y no reciben una respuesta efectiva.
Las más de 800 colonias irregulares de la Ciudad de México necesitan que se atienda el reconocimiento de sus predios y se avance en la solución de su situación jurídica.
Estamos hablando de familias que tienen derecho a vivir con tranquilidad, a proteger su patrimonio y a contar con condiciones adecuadas para su desarrollo.
El Movimiento Antorchista seguirá impulsando esta demanda y exigiendo que las autoridades cumplan con su responsabilidad. No descansaremos en esta lucha.
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