MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Inmensas riquezas naturales y una agobiante pobreza laboral

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"... Pobreza,

me seguiste

por los cuarteles y los hospitales,

por la paz y la guerra.

Cuando enfermé tocaron

a la puerta:

no era el doctor, entraba

otra vez la pobreza..."

Pablo Neruda


México es un país con inmensas riquezas naturales y, en contraparte, una agobiante pobreza laboral. Sí, mis estimados lectores, como bien dice el famoso poeta chileno Pablo Neruda, la pobreza salta a la vista: calles destrozadas, hospitales públicos con escasos medicamentos, escuelas rurales públicas con infraestructura casi colapsada, millones de mexicanos tienen terror de enfermarse porque no cuentan con trabajo y tampoco recursos para comprar los medicamentos y atender su enfermedad; en los escasos muebles en cada casa y en la precaria alimentación nos sigue, cual si fuera nuestra propia sombra, la pobreza.

¿Por qué más de 80 millones de mexicanos experimentan diversos aspectos de pobreza, desde no tener empleo fijo, bien remunerado, hasta lo que muchos no quieren aceptar y que se le llama "pobreza alimentaria"?

Para ilustrar lo que aquí relataré, iniciaré recomendando a mis estimados lectores que visiten las páginas del libro ¿Qué es la sociedad? donde su autora, Marta Harnecker, explica de forma muy didáctica el proceso de producción.

Por mi parte, intentaré explicar brevemente este gran problema que nos aqueja a la inmensa mayoría de mexicanos. Me referiré al trabajo del hombre y las riquezas naturales: nuestro país posee en todo su territorio inmensas riquezas naturales: mares con abundantes peces, grandes ríos que se aprovechan para generar energía eléctrica, bosques con maderas finas, tierras fértiles para la agricultura, riquísimos yacimientos minerales, incluso grandes minas de ámbar (resina fosilizada); y qué decir de un gran número de pozos petroleros, muy explotados en el sur de nuestro país.

Sin embargo, ¿qué pasaría si no existieran los trabajadores que ayudan a extraer esas riquezas naturales? Es una gran verdad que sin el trabajo del hombre no podríamos disfrutar de esos beneficios, por ejemplo: el pescador invierte su fuerza de trabajo al extraer los peces del mar, los mineros invierten su fuerza de trabajo al extraer los minerales, los obreros invierten su fuerza de trabajo para construir las presas hidroeléctricas que proporcionan la luz eléctrica en las grandes ciudades, los albañiles aportan su fuerza de trabajo para construir grandes edificios que albergan oficinas o departamentos para varias familias; en fin, sin el trabajo del hombre no se podría gozar de las riquezas de la naturaleza. 

Por lo tanto, la pregunta obligada sería: ¿por qué siendo México un país con inmensas riquezas naturales, continúa con una inmensa pobreza laboral?

Recordemos que México es el primer destino en inversión para exploración minera en América Latina y, de acuerdo con la Secretaría de Economía, a nivel mundial se ubica entre los diez principales productores de diecisiete minerales diferentes: primer lugar en plata, segundo lugar en fluorita, sexto lugar en zinc, séptimo lugar en plomo, séptimo lugar en oro, noveno o décimo en reservas estimadas de litio, décimo lugar en cobre.

A ello agreguemos que en la producción de petróleo somos el cuarto lugar en América y lugar doce a nivel mundial. Contamos con todos los climas en nuestro territorio, debido a vastas extensiones de bosques y selvas, lagunas, ríos y mares.

Realmente somos bastante ricos en recursos naturales. Sin embargo, no debemos olvidar lo que se plantea en el libro ¿Qué es la sociedad?: 

"Es la fuerza de trabajo del hombre la que genera riqueza, la materia prima y los medios de trabajo son una parte importante en el proceso de producción, pero es la fuerza de trabajo la que genera la plusvalía, que va a parar a manos de unos cuantos capitalistas, que día tras día exprimen el trabajo de los obreros.

Si no existieran los pescadores, no podríamos extraer pescados y mariscos, si no existieran los campesinos, la tierra, aunque sea muy fértil, no entregaría sus frutos" nos dice Marta Harnecker. Así la realidad que muy pocos se atreven a cuestionar.

Una vez demostrado que México posee inmensas riquezas naturales, y se supone que esa riqueza es de todos los mexicanos, nuevamente la pregunta: ¿Por qué más de 80 millones de mexicanos experimentan diversos aspectos de pobreza, desde no tener empleo fijo, bien remunerado, hasta lo que muchos no quieren aceptar y que se le llama "pobreza alimentaria"?

Recordemos que a mediados de 2025 la pobreza laboral se situó alrededor del 35 %. Este dato duro nos habla de que son aproximadamente 48.5 millones de personas las que no logran cubrir la canasta alimentaria básica, ya que debido a la inflación se registró un 4.2 % de aumento en diversos productos. Tales cifras, de acuerdo con el Inegi, no se han superado en este 2026.

En fin, el aumento de los precios en los alimentos ha causado serios estragos tanto en zonas urbanas como en rurales. Y si no me creen, pregúntenle a las amas de casa: ¿En cuánto se compra el kilo de tomate rojo y verde el día de hoy?

Mientras tanto, la informalidad sigue creciendo, no sólo son estadísticas las que lo mencionan. Usted mismo, mi estimado lector, observe cómo ha aumentado exponencialmente la cantidad de personas que se encuentran en la informalidad. 

En múltiples semáforos de la ciudad podemos encontrar todos los días limpiaparabrisas, chicleros, vendedores de frutas, vendedores de refrescos, tragafuegos, payasos, acróbatas, bailarines, cantantes, etcétera. Esto sin contar los bazares que se abren en las casas, vendiendo toda la ropa que ya no les queda, cacharros viejos, cazuelas que ya no usan, cortinas que estaban en el baúl de los recuerdos, juguetes medio destrozados, radios descontinuados, pedazos de vajillas a los que el tiempo ha pasado factura y múltiples objetos más.

Por lo anterior, creo que es oportuno que nos preguntemos: ¿Cómo podemos generar una solución ante problemas tan graves como la pobreza laboral? ¿Debemos permanecer indiferentes ante tan cruda realidad?

En lo personal creo que no, porque eso sólo nos llevaría a mayores calamidades que la clase obrera ya no sería capaz de resistir; esto sin omitir que los índices de delincuencia organizada se han elevado escandalosamente, lo cual no es difícil de explicar, porque ante un panorama de enorme pobreza laboral mucha gente en su desesperación se enlista para formar parte de la delincuencia que hoy en día tanto ha agobiado a nuestro país.

Necesitamos unirnos y organizarnos para hacer frente a estos graves problemas. Cerrar los ojos ante esta realidad sólo nos haría cómplices y posteriormente víctimas de la misma. En el Movimiento Antorchista encontrarán una mano amiga para buscar la solución a esta amarga realidad. 

Formemos un gran frente social que nos permita reconfigurar la política social y económica a favor de los más vulnerables. Y desde aquí un llamado al gobierno federal: urge generar empleos bien remunerados. La población quiere trabajo, no limosnas.

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