En la lejanía, como un mar, se ven las ondulaciones de las montañas que se juntan con el azul del cielo. Por las venas de la Sierra Norte de Puebla, corre no sólo sangre pura, también el aire limpio. Las numerosas curvas, cerros, y paisajes que se alternan con laderas cubiertas en su mayoría por cafetales, cedros, milpas y flores, lo convierten en una región maravillosa. El sonido de la lluvia de agosto a diciembre, se vuelve la melodía preferida de los habitantes. Las lluvias son torrenciales y todo se vuelve un misterio cuando las nubes cubren ciertas zonas con neblina gris.
Existen diversas etnias, pero es fácil de distinguir unas de otras por su lengua y vestimenta. Ahí conviven huastecos, otomíes, nahuas, mestizos y totonacas. Hecho esta breve descripción pasaré a señalar algunos problemas de un municipio de aquella zona, poco conocido pero bastante lastimado por grupos caciquiles, ciegos por la avaricia del poder y la prepotencia con que tratan a nuestros hermanos humildes, incluso, se hacen llamar los verdaderos redentores para quedar bien con el Señor. Para quienes de alguna u otra manera nos preocupa el bienestar material y espiritual de los habitantes, resulta imperiosa y necesaria exponer algunas ideas que contribuyan a hacer un poco de conciencia o mínimamente inquiete al lector como cuando al campesino le pica una hormiga en la hora de la comida. Me refiero al municipio de Hermenegildo Galeana.

Gran parte de la población se ocupa en la cosecha del café, ahí donde el efluvio de las flores y las "cerezas" atrae a cientos de campesinos, amas de casa, jóvenes y niños que se desvelan para aprovechar el periodo. Pero el salario por día es mísero: 70 pesos y "al que le va bien", 90 o 100 y así, en todos los trabajos.
Cuando los niños se enferman, las amas de casa buscan remedios caseros porque no hay dinero para medicamentos de calidad, 6 de cada 10 ancianos no libran si se enfrentan a una enfermedad, en el municipio sólo existen seis clínicas, todas sin equipo necesario, no hay medicamentos de calidad, aunque existiesen, el ingreso no permitiría adquirirlos, curarse se vuelve casi imposible. A pesar de lo hermoso que es el paisaje, no podemos evitar notar la fealdad de las calles, los caminos para accesar a las diferentes localidades son muy accidentados. La mayoría de los habitantes no cuentan con agua potable, el drenaje es de mala calidad, los lugares en donde desembocan se ha vuelto un punto de contaminación que originan más enfermedades.
Las escuelas carecen de infraestructura adecuada, no tienen lo indispensable para estar a la vanguardia, los planes y programas de estudio que de por sí están mal diseñados a nivel nacional, en Hermenegildo Galeana, en muchas escuelas ni eso se enseña, no hay oportunidades para muchos jóvenes, sobre todo, los que egresan de los Bachilleratos Generales, que como a muchos les consta, se van en busca del sueño americano y a trabajar en cualquier parte del país porque hay que aportar al ingreso familiar para poder sobrevivir.
Las cifras están a la vista, según el Informe Anual Sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social del CONEVAL que dio en 2014 con base a los datos del censo que realizó INEGI en 2010, tenemos que el grado promedio de escolaridad de la población de 15 años o más en el municipio era de 4.7, frente al grado promedio de escolaridad de 8 en la entidad. Hay solo seis unidades médicas (0.5% del total de unidades médicas del estado), estas unidades solo tiene 8 personas laborando, 1.3 en promedio cuando en el estado es de 7.5. También se dice que de 4,633 individuos (88.8% del total de la población) se encontraban en pobreza, de los cuales 1,793 (34.4%) presentaban pobreza moderada y 2,840 (54.5%) estaban en pobreza extrema.
La condición de rezago educativo afectó a 44.2% de la población, lo que significa que 2,307 individuos presentaron esta carencia social. El porcentaje de personas sin acceso a servicios de salud fue de 72.5%, equivalente a 3,780 personas. El porcentaje de individuos que reportó habitar en viviendas con mala calidad de materiales y espacio insuficiente fue de 53.2% (2,774 personas). El porcentaje de personas que reportó habitar en viviendas sin disponibilidad de servicios básicos fue de 74.8%, lo que significa que las condiciones de vivienda no son las adecuadas para 3,901 personas. La incidencia de la carencia por acceso a la alimentación fue de 43.2%, es decir una población de 2,251 personas.
Esta es la terrible condena de este municipio, pasan los años y la situación no cambia mucho, por ningún lado se ve alguna mejoría. Seguir soportando tanta desolación, ya no cabe; el pueblo tiene razón cuando dice, no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo aguante. Si queremos marchar por la senda del progreso, no hay otra alternativa que organizarse y luchar juntos para gestionar y exigir para vivir dignamente. La unidad es imprescindible, porque la miseria, las injusticias, la ignorancia, la insalubridad nos hermana para trazar un mismo objetivo, combatirlos hasta convertirnos en un pueblo desarrollado para que los hijos de nuestros hijos puedan vivir dignamente.
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