MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El arte y su tarea de concientización

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• La cultura fomenta la educación política en la clase trabajadora mediante el impacto de las emociones estéticas

El arte tiene una función social. Ha nacido de la sociedad, se alimenta de los procesos y de las relaciones históricamente determinadas que se desarrollan entre sus elementos.

De igual manera, se nutre de los fenómenos que ocurren en su seno y ofrece los productos de su creación para ser apreciados y utilizados por todos sus miembros.

La danza, la poesía, la música, la pintura, el teatro y la cinematografía no nacen de lo abstracto, del vacío o de la nada. Tienen un carácter específicamente social y no pueden entenderse de otra manera.

Nacen del conjunto de relaciones de los hombres con los elementos de la naturaleza, como la obtención del alimento para su subsistencia mediante la cacería, la ganadería, la pesca o la agricultura.

También nacen de las relaciones que surgen de manera interna, como la división del trabajo entre sus miembros.

Por eso, estas manifestaciones artísticas han reflejado lo que sucede en una sociedad determinada, es decir, las características de una colectividad concreta en una etapa histórica de su desarrollo.

Las danzas de cacería como la Danza del Venado, la de los llamados “Concheros”, las conocidas como “propiciatorias” y otras que se han conservado a través del tiempo tienen un carácter colectivo.

Estas incluyen la participación de los miembros de una comunidad ya que han nacido en una época de la humanidad en que todavía no se conocía la propiedad privada de los medios de producción.

Sin embargo, existen otras en las que ya no se refleja la participación de la comunidad en su conjunto, sino sólo un sector de ella.

Por ejemplo, en el Estado de México, la Danza de los Becerreros del municipio de Zumpahuacán expresa la dura labor cotidiana de los peones de campo y de los caporales.

Esto nos proporciona una idea del desarrollo de otro tipo de relaciones que surgen con la aparición de la propiedad privada y la explotación de la mayoría trabajadora.

Con ese reflejo de las relaciones existentes en una sociedad, el arte nos ayuda a comprender la forma en que las personas luchan por sobrevivir frente a las condiciones naturales adversas.

También nos muestra las características del tipo de sociedad en que nacieron, así como del surgimiento de la división en clases trabajadoras y no trabajadoras.

Los sentidos dan al hombre, mediante la práctica, el conocimiento concreto sensible.

Con el lenguaje y el trabajo en la sociedad, el hombre es capaz de dar un salto en el proceso del conocimiento, y este salto da origen al conocimiento racional o pensamiento.

El mayor sentido del arte radica en que reproduce estéticamente nuestra vida y emite un juicio sobre las representaciones de ella.

Por lo que es necesario resaltar que el arte que nace del pueblo es capaz de ayudarnos a comprender un conjunto de procesos y relaciones mediante el impacto en nuestras emociones.

Posteriormente, al racionalizar nuestros sentimientos, se desarrolla la conciencia de nuestra posición en la sociedad y nuestro papel como individuos con la capacidad de actuar en comunidad para transformar nuestro entorno.

El arte no sólo reproduce la vida, sino que también la explica. El mayor sentido del arte radica en que reproduce estéticamente nuestra vida y emite un juicio sobre las representaciones de ella.

Es decir, no sólo la ciencia es capaz de lograr nuestra comprensión y concientización, también puede lograrlo el arte a través del cultivo de nuestra sensibilidad.

El sentido de las artes, señaló Chernishevsky, y en particular de la poesía, se determina por aquel conjunto de conocimientos que propagan en la sociedad.

“El arte, o mejor dicho la poesía, propaga en la multitud de lectores una enorme cantidad de conocimientos y divulga los saberes elaborados por la ciencia”.

Belinsky, el crítico literario ruso perseguido por la autocracia zarista debido a sus ideas políticas, señaló que el más alto y sagrado interés de la sociedad es su propio bienestar.

“La ruta del bienestar es la conciencia, y el arte puede contribuir a la conciencia no menos que la ciencia. Tanto el arte como la ciencia son igualmente necesarios”.

Sin embargo, el arte puede desarrollar la ciencia de los hombres sólo pronunciando precisamente “el juicio sobre los fenómenos de la vida”.

Por tanto, el artista consciente tiene un compromiso con la sociedad y específicamente con la clase a la que pertenece.

“El arte debe contribuir al desarrollo de la conciencia humana, al mejoramiento del orden social”, como señalara Plejánov.

Es bajo este marco que debe entenderse el esfuerzo del Movimiento Antorchista Nacional al promover las actividades artísticas entre las clases trabajadoras, pues es necesaria la educación de nuestro pueblo.

Si hoy las condiciones de sometimiento económico, político e ideológico en las que nos mantiene la clase en el poder permanecen, se deben a la falta de claridad y comprensión de nuestra fuerza conjunta para transformar la realidad.

El concurso de danzas tradicionales del Estado de México en la ciudad de Toluca, el de rondallas, coros y voces en Ixtapaluca y la jornada de teatro popular en Chimalhuacán no sólo son una invitación al cultivo de nuestra sensibilidad. También son una convocatoria abierta a potenciar nuestra educación y concientización que tanta falta hace a través de la masificación de estas actividades y la puesta en marcha de nuestras capacidades humanas.

Impulsar el arte nacido de nuestro pueblo para reconocer la necesidad de una nueva sociedad no significa denigrar la obra artística, sino contribuir a la elevación de la conciencia de la clase trabajadora.

Esta nueva sociedad debe posibilitar la modificación de las relaciones humanas egoístas y de explotación a otras fraternas y de solidaridad, por lo que el artista ayuda mucho sirviendo a la sociedad de esta manera.

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