MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La cultura como semilla de una sociedad más humana

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El Movimiento Antorchista fomenta el aprendizaje de las bellas artes en comunidades de Colima ante el olvido gubernamental

En México, donde el discurso oficial suele presumir el valor y el fomento de la cultura, la realidad en las colonias y comunidades cuenta una historia muy distinta, la del abandono.

Mientras los presupuestos culturales se concentran en eventos elitistas o en espacios céntricos, miles de niños y jóvenes en zonas populares siguen dependiendo del esfuerzo colectivo para acceder a una formación artística digna.

Apostar por la cultura en las comunidades no es un gasto: es una inversión en humanidad, en tejido social y en futuro. 

Un ejemplo claro se vivió recientemente en el Complejo Cultural y Deportivo de la colonia La Antorcha, en el estado de Colima. Ahí, maestros y maestras comprometidos con la enseñanza de las bellas artes (pintura, música y danza), presentaron el fruto de su trabajo con niños, niñas y jóvenes de distintas edades. 

Fue un evento modesto, pero cargado de una muestra de lo que se puede lograr cuando existe voluntad, aun en condiciones no favorables y sin los recursos necesarios.

Sin embargo, lo que debería ser motivo de orgullo institucional termina siendo evidencia de una omisión preocupante. 

Este tipo de actividades no son impulsadas ni fortalecidas de manera sistemática por el gobierno estatal ni por los ayuntamientos, que han relegado la promoción cultural en las colonias a un papel secundario, casi inexistente. 

La cultura, cuando llega a estos espacios, lo hace más por la gestión independiente que por una política pública sólida.

En este caso, fue el director Daniel Gutiérrez Ramírez quien, consciente de esta carencia, gestionó ante el Centro de Seguridad Social del IMSS el programa CEC, lo que permitió acercar oportunidades culturales a quienes más las necesitan.

Para el Movimiento Antorchista, la promoción de la cultura no es un lujo ni una actividad decorativa: es una herramienta fundamental para la transformación social. Su trabajo constante en colonias y comunidades responde a una convicción clara: que la formación artística contribuye a forjar ciudadanos más conscientes, más críticos, más solidarios, pero sobre todo más humanistas.

La pregunta que queda en el aire es ¿dónde están las autoridades cuando se trata de democratizar el acceso a la cultura? Porque mientras no exista un compromiso real, con presupuesto suficiente y programas permanentes, la cultura seguirá siendo un privilegio para unos cuantos y una lucha cuesta arriba para el resto.

Eventos como el de la colonia La Antorcha no deberían ser la excepción, sino la regla. Apostar por la cultura en las comunidades no es un gasto: es una inversión en humanidad, en tejido social y en futuro. Ignorarlo, como lo han hecho muchos gobiernos locales, es perpetuar la desigualdad desde una de sus raíces más profundas.

Por eso, el Movimiento Antorchista seguirá promoviendo la cultura, así, sin los recursos necesarios, pero con la voluntad y la urgencia que le hace falta al país para formar a través de la cultura, hombres y mujeres de bien. 

En estos momentos, donde el mundo vive guerras e invasiones por parte de los poderosos, donde nuestro país vive sumido en la ignorancia, pobreza y desigualdad promover la cultura como semilla de una sociedad más humana.

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