MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Cuesta de enero, resultado de un modelo económico que empobrece

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*Llama a cambiar la situación de pobreza de los yucatecos.

Mérida, Yucatán. Cada inicio de año, la llamada cuesta de enero vuelve a golpear con fuerza a las familias trabajadoras de Yucatán y del país, evidenciando la profunda desigualdad que impera en México y la incapacidad del modelo económico actual para garantizar condiciones de vida dignas a la mayoría de la población, denunció Aleida Ramírez Huerta, dirigente estatal del Movimiento Antorchista en Yucatán.

La líder social señaló que enero no representa un nuevo comienzo para el obrero, el campesino, el empleado mal pagado o la madre jefa de familia, sino la continuidad de una lucha diaria por sobrevivir con salarios que no alcanzan, frente al incremento constante de los precios de los alimentos, el transporte y los servicios básicos.

“La cuesta de enero no es una casualidad ni una dificultad pasajera; es la consecuencia directa de un sistema que condena a millones a vivir en la precariedad, mientras unos cuantos concentran la riqueza, producto del trabajo del pueblo”, afirmó Ramírez Huerta.

Explicó que, tras los gastos inevitables de diciembre, las familias se enfrentan a aumentos en productos de la canasta básica, alzas en el gas, la electricidad y el agua, así como deudas que no dan tregua. Esta situación, dijo, se agrava en Yucatán debido a la precariedad laboral, donde seis de cada diez trabajadores sobreviven en la informalidad, sin seguridad social ni estabilidad.

“Para estos trabajadores la cuesta de enero no dura un mes, dura todo el año. El discurso oficial habla de bienestar y crecimiento, pero en las colonias populares y en las comunidades rurales lo que vemos son mesas con menos comida, familias endeudadas y jóvenes obligados a migrar”, denunció.

Aleida Ramírez subrayó que la carestía no es producto del azar, sino del abandono al campo y de salarios que siguen siendo insuficientes frente al costo real de la vida.

“La crisis siempre se ceba sobre los hombros del pueblo pobre, que es tratado como carne de cañón: trabaja todos los días para enriquecer a unos cuantos, mientras vive en la pobreza, la precariedad y la insalubridad”, sostuvo.

La dirigente antorchista rechazó los llamados oficiales a la “austeridad” o a la “buena administración familiar”, al considerar que se trata de un problema estructural.

“No se puede pedir sacrificios a quienes ya no tienen nada que sacrificar. La solución pasa por fortalecer el empleo formal bien remunerado, apoyar realmente al campo, controlar los precios de los productos básicos y garantizar servicios públicos accesibles y de calidad”, puntualizó.

Finalmente, Ramírez Huerta afirmó que sólo la organización consciente del pueblo puede revertir esta situación, y llamó a los antorchistas yucatecos a fortalecer la unidad y la lucha social.

“La historia demuestra que los derechos no se conceden, se conquistan. La cuesta de enero debe servirnos para reflexionar, pero sobre todo para actuar. No podemos normalizar la pobreza ni aceptar la miseria como destino. Sólo un pueblo organizado, educado políticamente y decidido a luchar puede lograr un cambio estructural que ponga al trabajador en el centro de las decisiones”, concluyó.

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