Hace 26 años, viernes siete de la mañana, el transporte esperaba a los compañeros de Azotlán, Flores Magón y de la colonia Clara Córdova para llevarnos al municipio de Chimalhuacán, Estado de México, nos inundaba un gusto por presenciar la toma de protesta del biólogo Jesús Tolentino Román Bojórquez, quien sería el primer presidente municipal del Movimiento Antorchista en la historia de la entidad.
El camión de pasajeros se descompuso, pero rápidamente conseguimos que otro transporte de línea nos llevara, las mujeres y niños sentados, los hombres parados, Ahí conocí a don Crescencio Sánchez Damian, era dicharachero y ocurrente, bromeaba que Guadalupe Buendia, alias “La Loba”, nos había hecho brujería porque no quería que llegáramos a apoyar a “Tolentino” como le decíamos: “No se le va a hacer, aunque sea caminando, pero llegamos”.
Y así fue, con todo y los contratiempos llegamos a las 10 de la mañana. La plaza municipal estaba abarrotada, todos con banderas rojas, la expectación crecía, esperábamos el acto oficial para después ver los números culturales. De pronto tronó un cohetón, era la señal para que la gente de la “Loba” empezara la agresión, todo sucedió muy rápido, del techo del palacio municipal nos lanzaron bombas molotov y grandes rocas; junto con ello, los sicarios contratados por Guadalupe Buendía nos dispararon con armas de fuego.

Por todos lados llovían balas en contra de nosotros los antorchistas, uno de los primeros en caer fue don Crescencio a un lado del quiosco, nosotros sólo teníamos las banderas rojas, para defendernos recogíamos las piedras y se las regresábamos cuando recargaban sus armas para que retrocedieran. Eran muy rápidos. La gente gritaba y corría, en tres minutos la plaza se vacío y como una hueste embravecida los “lobos” quemaron carros y remataban a los heridos. Todo esto mientras que dos grupos de granaderos instalados a dos cuadras permanecían inermes ante el ataque.
Los últimos corrimos, sentí el golpe de una piedra en la pierna, empecé a cojear; en realidad era un balazo. Mientras tanto, otros caían heridos, los que venían atrás los cargaban para salvarlos.
El producto de la emboscada: 10 compañeros muertos y más de 100 heridos de bala, todos antorchistas.
El Estado no se movió, permitió la masacre, al grado de que eran las tres de la mañana del sábado y los hospitales no hacían nada para curar a los heridos, ni una gasa ni un medicamento ni una operación, nada. Pero eso sí, nos hicieron la prueba de rodizonato de sodio o método de Harrison-Gilroy para ver si habíamos disparado un arma de fuego, tallaban y tallaban las manos y brazos con fuerza, el resultado negativo, acto seguido, en una hoja de papel con nuestro nombre nos sacaron la foto y rendimos nuestra declaración porque querían ficharnos.
Además, el Estado impulsó el escarnio al difundir que fue un enfrentamiento. Mentira total que querían pasar por verdad, su objetivo era desaparecer a Antorcha como organización. El lunes en la noche el noticiario de moda realizó una encuesta por teléfono, eran tres opciones que tenían que contestar según la tecla: “¿piensa usted qué fue enfrentamiento?”, “¿piensa usted qué fue agresión contra los antorchistas?”. La gente llamó y la verdad prevaleció, la mayoría opinó que fue una total agresión. Las autoridades encarcelaron a "La Loba" y secuaces, su juicio demostró que eran culpables.
Chimalhuacán pasó de ser un municipio marcado por la pobreza, el abandono y el rezago a experimentar una profunda transformación en infraestructura, educación, salud, cultura y servicios públicos.
"Lo que no te mata, te hace más fuerte"
En el año 2000 Chimalhuacán era literalmente sin exageración un basurero, la avenida del Peñón contenía cerros de basura, prácticamente todas sus calles sin pavimentar, sin alumbrado público, sin redes de agua potable y se inhalaba la pobreza, injusticia, desesperanza y el abandono del gobierno.
Pero todo eso cambió desde el año 2000 hasta el año 2021, periodo de continuidad en el que gobernó el Movimiento Antorchista en Chimalhuacán, este municipio experimentó una transformación profunda en infraestructura urbana, educativa, cultural y social.

De municipio atrasado a demarcación de desarrollo y progreso
Antorcha en el gobierno construyó más de un centenar de escuelas de nivel básico y medio superior; fundó la Escuela Normal "Ignacio Manuel Altamirano", el Tecnológico de Estudios Superiores de Chimalhuacán (TESCHI) y el Centro Universitario Tlacaélel (CUT); gestionó el Centro Universitario Chimalhuacán (CUCH, campus de la UNAM en el municipio); edificó el Teatro Auditorio "Acolmixtli Nezahualcóyotl" y el Museo Cehualtonali, y para darle identidad al municipio erigió el monumental Guerrero Chimalli junto con su paseo turístico.
En salud construyó y puso en marcha el Hospital General San Agustín y el Hospital Materno Infantil. En deporte habilitó más de 80 centros deportivos, canchas de pasto sintético y espacios recreativos.
En los servicios públicos introdujo en todo el territorio municipal redes de agua potable y drenaje, pavimentó una calle por día, dotó de energía eléctrica a las colonias de reciente creación y muchas obras más que significaron un cambio y un mejor nivel de vida para miles de familias.
Vino el efecto Obrador, en él se subieron muchos candidatos que prácticamente sin hacer campaña ganaron las elecciones. Así, en el 2022, ganó Morena la presidencia municipal y ya en el poder prometió un cambio, un cambio que significó retroceso: cerró deportivos, el CUCH, casas de salud, albercas y todo lo que signifique o recuerde a Antorcha, no hace obras y, para colmo, dejó sin agua potable a la mitad de la población; es decir, a más de 350 mil habitantes y la inseguridad se eleva desproporcionadamente. Ahora la alcaldesa mantiene a los oficiales barriendo las calles mientras que sus habitantes, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) consideran que en estos cuatro años, Chimalhuacán es el municipio más inseguro del Estado de México. En el pecado llevan la penitencia.
Mientras tanto, desde el año 2000 el Movimiento Antorchista crece y se fortalece, cada vez son más los que se unen al movimiento, los que anhelan un cambio de sistema económico, los que educan políticamente al pueblo y cada día con el desarrollo de las condiciones objetivas y subjetivas se ve más cerca la construcción de una nueva sociedad.
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