En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se celebra cada 8 de marzo, no podía pasar desapercibida la lucha tenaz, real y férrea de mujeres organizadas en el Movimiento Antorchista Nacional (MAN), que se han convertido en artífices del progreso y, como antorchas en la oscuridad, brillan con luz propia en sus distintas trincheras, como la Dirección Nacional (Dina), el Comité Ejecutivo Nacional, dirigiendo estados e instituciones educativas.
Para las mujeres, dirigir una organización tan importante representa un esfuerzo doble: demostrar que la capacidad de organización y de realización del trabajo no depende del género.
Dirigir, esfuerzo doble: Guadalupe Orona
Empecemos con Guadalupe Orona Urías, quien actualmente encabeza al antorchismo del estado de Hidalgo.
Se organizó en el Movimiento Antorchista muy joven, a los catorce años, cuando se formó la secundaria en su natal Sinaloa, lo que permitió que alumnos de su localidad y pueblos vecinos pudieran estudiar: “Ahí dije ‘voy a estar con gente que sí trabaja por el pueblo y para el pueblo’”.
Admite que uno de los problemas que tienen las mujeres en el país es el desprecio a su inteligencia; principalmente en regiones muy pobres e indígenas que se rigen por usos y costumbres.
Convencer a la gente lleva más tiempo a las mujeres que al varón, explica, “pero estamos seguras de que hacemos nuestro trabajo con responsabilidad y principios”.
Para las mujeres, dirigir una organización tan importante representa un esfuerzo doble: demostrar que la capacidad de organización y de realización del trabajo no depende del género.
Ver sonreír a los niños cuando se resuelve un problema, como la construcción de una escuela, de una cancha o de una unidad deportiva, es una de sus mayores satisfacciones. Verlos gozosos no tiene precio, agregó y envió un mensaje:
“En las filas del Movimiento Antorchista Nacional todas las mujeres tenemos un lugar donde se nos respeta por lo que somos y por nuestras acciones concretas. También las invito a integrarse a las filas de la organización, donde serán respetadas y valoradas”.

Kamelia Domínguez y el reto de romper estereotipos
La forma de trabajar del MAN y su convicción respecto al papel del pueblo humilde y trabajador es una de las primeras concepciones que quedaron en mi mente para poder abrazar con fuerza a la organización, expresó Kamelia Domínguez Isidoro, dirigente del antorchismo en el estado de Morelos.
En su trayectoria ha enfrentado obstáculos como romper estereotipos del papel de la mujer y los roles tradicionales que marca el sistema de género, que hacen creer que la única actividad de las mujeres es ser amas de casa y madres de familia.
Somos mujeres, madres que luchan, gestionan y trabajan; somos dirigentes, activistas, líderes de las comunidades populares y es difícil romper con la mentira del rol de la mujer en esta sociedad, hacer que se entienda que la mujer puede jugar un papel activo dentro de la vida política, más allá del hogar.

Otra de las peripecias que como líder social le ha tocado vivir es el trato de las autoridades por ser mujer; sin embargo, asegura que su vida está llena de satisfacciones. De lo contrario, dice, no estaría en el MAN.
Una de sus máximas satisfacciones ha sido levantar la voz junto con otras mujeres del campo y de la ciudad, de todos los sectores sociales, liberarse de la opresión ideológica y levantarse a luchar por sus familias.
Le da orgullo ver a las mujeres luchar por escuelas, por trabajo, por espacios deportivos; ver a hijos de campesinos haciendo deporte, con salud, con educación y con vivienda, gracias a la lucha de las mujeres que se han atrevido a levantar la voz, más allá del rol social impuesto por el sistema.
Además de Morelos, Kamelia ha trabajado en Estado de México, Querétaro y Puebla, emprendiendo luchas importantes con campesinos y otros sectores.

Estamos en el lugar correcto: Hersilia Córdova
Y para cerrar, porque mencionar a todas sería casi imposible por falta de espacio, está la maestra Hersilia Córdova Morán, un referente y una de las fundadoras del Movimiento Antorchista Nacional.
Se unió a Antorcha desde su creación, en 1974, cuando Tecomatlán, Puebla, su lugar de origen, era víctima de un cacicazgo muy atrasado que ejercía la autoridad, lo que la motivó a abrazar con fuerza la alternativa que ofrecía la naciente organización.
A los doce años salió de su pueblo para integrarse a la comunidad educativa en uno de los internados que se fundaron para abatir el rezago de maestros en la nación, concluyendo su formación a los dieciocho años, ya que el programa abarcaba tres años de secundaria y tres de profesional, y enseguida se podía ejercer la noble profesión de enseñar.
Al ser la octava de doce hermanos, tuvo que cuidar y apoyar en la crianza de los más pequeños; estaba acostumbrada a tratar con niños y así inició su etapa de maestra, en escuelas multigrado de hasta sesenta alumnos.
Hermana del secretario general de la organización, Aquiles Córdova Morán, Hersilia Córdova ha realizado trabajo político, educativo y cultural en Atlixco, Puebla.
Fue fundadora de Antorcha Magisterial; directora de escuela secundaria técnica, directora de bachilleratos, directora de escuelas múltiples, jefa de enseñanza, jubilándose como encargada de sector.
También fue fundadora del trabajo organizativo en Tecomatlán, Puebla; fundadora del CBTA 110; integrante de la Dirección Nacional, integrante permanente del Comité Ejecutivo Nacional y su trabajo político la llevó a representar al Movimiento Antorchista como diputada federal en la 63 Legislatura.
La transformación lograda en todos los ámbitos en que se ha desempeñado, conformar el pleno de mujeres y contribuir en la reforestación del balneario en Tecomatlán son sólo algunas de sus satisfacciones.
Deshacer la amenaza de que una secundaria se convirtiera en telesecundaria por conflictos políticos del pueblo es otro de sus logros y hoy, con más de 300 alumnos, se sigue ondeando la bandera del éxito en la institución. También ha gestionado muchas escuelas de todos los niveles y eso la llevó a formar Antorcha Magisterial.
Como diputada, hizo una labor muy importante al lograr gestionar cerca de 600 millones de pesos, con los cuales realizó mucha obra, como construcción de hospitales, carreteras, escuelas, caminos y casas de cultura en todos los pueblos que estaban bajo su responsabilidad como legisladora federal.
También realizó un estudio en cada lugar, analizando cómo estaban el empleo, la educación, los salarios y la salud, los priorizó y resolvió, brindando infraestructura física.

Cuando concursó nuevamente para diputada federal, aun con el arrastre de Morena, logró una importante cantidad de votos, prueba del impacto que tuvo su labor.
Otra satisfacción de su participación política y en el ámbito de la enseñanza es identificarse con pueblos, alumnos y maestros:
“Creo que siempre he tenido presente que lo fundamental es organizar, educar y animar a la gente a defenderse, a hacer lucha y hacer política, porque podemos transformar pueblos, municipios, estados; incluso podemos transformar a la patria tomando el poder político del país”.
Su trabajo y resultados le han permitido visitar y brindar pláticas, llenando importantes auditorios del país en Baja California, Nuevo León, Chiapas, San Luis Potosí, Quintana Roo y otros estados.
Cuando ganamos el poder al cacicazgo, la reacción fue muy brutal, muy visceral. Estaba claro que les dolía el proceso de desarrollo que queríamos hacer en Tecomatlán.
Fui testigo y víctima del ataque artero en el que perdieron la vida mi hermana, mi cuñado y muchos compañeros más a manos del cacicazgo, pero se logró.
Hoy en Tecomatlán hay servicios, mucho desarrollo urbano, educación, vivienda y salud, y todo se logró gracias a la tenacidad, al valor y a la fortaleza que nos dio el hecho de estar juntos a pesar de los asesinatos.
Hemos dado grandes batallas para dotar de terrenos a las familias más pobres del país, muchas batallas para brindar servicios educativos; mantuvimos un plantón de ocho meses durante el gobierno de Mario Marín en Puebla para que se lograran el hospital y carreteras de un pueblo amenazado por el cacicazgo de la región.
Hoy tenemos un Tecomatlán de pie, digno de presentarse, de presumirse, y nosotros participamos en su desarrollo educativo. Me siento honrada de saber que hay muchas mujeres dignificando nuestro papel; ya hicimos historia y este ejemplo servirá a las nuevas generaciones.
No debemos perder nunca ni la capacidad ni el entusiasmo para que Antorcha siga creciendo como las arenas del mar y aspiremos a gobernar el país y hacer una transformación profunda, codo con codo, hombro con hombro con compañeros antorchistas.

Por último, aseguró:
“Somos lo que somos porque estamos organizadas en el MAN, que tanto nos cuida y nos toma en cuenta, que vela por nosotras, y no hay duda de que estamos en el lugar correcto para desarrollarnos y consolidarnos”.
En Antorcha, la mujer ha ido ganando terreno en todos los ámbitos. Por ejemplo, en el Comité Ejecutivo Nacional hay dos mujeres; en la Dirección Nacional, 31 de 84 integrantes son mujeres, es decir, el 57 %; hay diez mujeres dirigiendo estados, entre ellos Morelos y Yucatán.
De las filas de la organización han surgido siete diputadas, entre ellas Soraya Córdova, Hersilia Córdova, Maricela Serrano, Minerva Salcedo, Patricia Silva, Janeth García y Rosa Netro.
No podíamos terminar este trabajo sin mencionar a Margarita Morán Véliz, mujer del pueblo que militó en las filas del antorchismo, a la que nunca le faltó el valor ni la firme decisión de entregar su propia vida y la de sus hijos a la causa de los pobres de México.
Además de la invaluable participación de periodistas, maestras, profesionistas, estudiantes de todos los niveles, activistas, cocineras tradicionales, amas de casa, campesinas, artistas y deportistas, que siempre, flanqueadas por compañeros antorchistas, caminan firmes en busca de mejores condiciones de vida para miles de familias mexicanas y convencidas de que solo cambiando el actual sistema político, es decir, logrando que el pueblo trabajador llegue al poder, se puede aminorar la enorme brecha que existe entre pobres y ricos, hasta lograr terminar con la pobreza en México, lema de la organización, hoy con presencia en todos los rincones del país.
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