Al verter opiniones acerca de alguna cuestión política, ciertos comunicadores o personajes del medio, encerrados en el ámbito de la subjetividad, y amparados en sus juicios personales, permanecen muy a menudo en las arenas movedizas de sus apreciaciones. Los antorchistas, por nuestra parte, cuando damos nuestra opinión, lo hacemos utilizando pruebas, siempre que estas existan, y cuando no es así, ponemos como sustento de nuestros argumentos los ejemplos que nos brindan las manifestaciones concretas de los fenómenos sociales de nuestra realidad, lo que para los espíritus críticos y bien intencionados, obviamente tiene más credibilidad que las simples opiniones amparadas únicamente en la imagen, prestigio o poder de quienes las vierten.
Lo anterior viene a cuento porque el 23 de abril, más de dos mil líderes populares acudieron a la Conferencia de plenos del Regional Sureste del Movimiento Antorchista, evento que se realiza cada dos meses de manera alternativa en los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. La temática de dicho evento no importa para la razón que me motiva a elaborar este escrito, ésta varía según el momento y las circunstancias de la vida política de nuestra organización, pero a pesar de esta variación, los temas que se abordan tienen como objetivo central, orientar a los líderes que en su quehacer cotidiano encabezan la lucha de los pobres a lo largo y ancho de nuestro territorio.
Qué inmejorable entorno el de ese hermoso recinto ubicado en la bahía que bordea la capital de Quintana Roo, a través de cuyos cristales se avizoran las tranquilas aguas del Mar Caribe, pero sobre todo, qué sublimes momentos vivimos quienes pudimos apreciar a esos hombres y mujeres enhiestos que han salido de las entrañas del pueblo, hombres de duros y tostados rostros por el sol, amas de casa que en sus facciones denotan la huella de una sufrida y azarosa vida, todos ellos con una mirada y un semblante con aire de altivez, un aire de quien tiene, como dijo el máximo poeta de La tierra del faisán y del venado : " La fe en el alma y en el labio el reto".
Admirando a estos humildes representantes del pueblo mexicano, algunos de los cuales viajaron durante catorce horas para escuchar una educativa plática de política y economía, y para disfrutar de la presentación de pequeños pero ricos manjares del acervo folklórico y musical de la península de Yucatán, que tan emotivamente prepararon jóvenes hijos de este mismo pueblo, la sensiblería que en ocasiones me invade, se vio inundada de ánimo y de consuelo; ánimo para quienes, quizá inmerecidamente, seguimos al hombre que logra esa hazaña, al que con tanto empeño busca educar a la parte más consciente de nuestro pueblo, a quien arrancándonos de la enajenación que nos avasalla hoy día, ha logrado que miles de hombres y mujeres pobres de nuestra patria se preparen para dirigir la lucha por mejorar la vida de los mexicanos; y consuelo para los pobres de nuestro país, porque estas poderosas ideas, que impetuosas han llegado hasta los más alejados confines de la patria, van transformado al polvo humano en sólida roca.
Hazañas como esas, sólo han podido ser logradas por un hombre universal como el líder de la Organización de los Pobres de México, el Ing. Aquiles Córdova Morán, guía de pueblos, en cuya persona la naturaleza ha reunido las virtudes de muchos hombres, un hombre que ha salido de las entrañas de ese pueblo que hoy sufre y que adueñándose del pasado, del presente y del futuro, con su erudición y su inteligencia enciclopédicas, carga sobre sus hombros, con humildad y sencillez, la titánica tarea de liberar al pueblo de México del sufrimiento que hoy en día lo agobia.

Sabemos Maestro, que por su decisión de cumplir esa tarea, es usted blanco de ataques tan viles y ruines como los que le infieren quienes envían a sujetos como Arturo Rueda, Javier Arellano, Fermín Alejandro García, Alejandro Mondragón y Ricardo Morales, que desde las tribunas de medios informativos del estado de Puebla, han empezado a pisar el terreno de las ofensas y las groseras expresiones. Nosotros, quienes tenemos la dicha de recibir sus enseñanzas, no repetiremos los virulentos y corrientes epítetos que utilizan por encargo para mancharlo a usted y a nuestra Organización, difícil ha de ser ya de por sí la vida para quienes venden su pluma y su palabra para ganarse la comida, como para recibir de quienes luchamos en favor de los pobres, sentencias que los hagan pasar a la historia resaltando su ignominiosa y mísera fama de seres abyectos que seguramente llenaría de vergüenza a sus venideras generaciones. Quienes se atreven a soñar con un mundo más justo y mejor para todos no deben, como usted dice, esperar caminos tapizados de rosas, pues ellos jamás serán manchados por esas miserias de otros hombres, su obra trasciende a pesar de los ataques y calumnias, y romperán con sus ideas las barreras del tiempo, y con sus actos estremecerán a la humanidad misma como usted lo está haciendo.
A quienes piensen que no abandono el movedizo terreno de mi subjetiva opinión o que no rebaso la influencia de mi sesgada apreciación, los invito a conocer Tecomatlán y Huitzilan de Serdán en Puebla o Chimalhuacán e Ixtapaluca en el Estado de México, municipios transformados por el Movimiento Antorchista Nacional y que, hoy por hoy, son ejemplo a nivel nacional de progreso y buen gobierno. Todos ellos producto de la lucha y el trabajo de la organización fundada y aún dirigida por Aquiles Córdova Morán. Vayan estos ejemplos concretos de nuestro trabajo para quienes todavía hace unos días, empecinados en su rastrera labor, intentaron ensuciar con su boñiga pseudoperiodística la figura de un hombre grande, lanzándola al aire, olvidándose de que, por lanzarla tan alto, les ha de caer en la cara.
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