MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La riqueza cultural de Oaxaca, inalcanzable para todos los oaxaqueños

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• Quienes crean las tradiciones artísticas locales viven marginados y sin disfrutar su obra

Oaxaca tiene una de las riquezas culturales más importantes de México. Aquí la música cobra vida en las bandas de viento comunitarias; la danza cuenta historias que se niegan a morir; las manos de los artesanos transforman el barro, el hilo, la madera y los colores de la naturaleza; el teatro, la poesía y las expresiones orales mantienen viva la memoria de nuestros pueblos.

El arte tiene una función mucho más profunda que el simple entretenimiento, pues la música, la danza, la poesía y el teatro pueden despertar sentimientos de solidaridad, fraternidad y orgullo por nuestras raíces.

Pero detrás de esta extraordinaria riqueza cultural existe una visible contradicción y es que quienes la producen no pueden disfrutarla. A Oaxaca se le presume como “corazón cultural de México”, como destino turístico de clase mundial y como tierra de tradiciones ancestrales, se habla de sus fiestas, sus museos, sus galerías, sus festivales y sus manifestaciones artísticas, pero toda esa promoción se ha utilizado para atraer visitantes y para generar riqueza.

Ante ello, cabe preguntarnos: ¿Puede una niña de una comunidad marginada aprender música si en su escuela no existe un instrumento? ¿Puede un joven desarrollar su talento para la danza si en su comunidad no hay un espacio digno para practicar? ¿Puede una familia que apenas consigue alimentos destinar parte de sus ingresos a la formación artística de sus hijos? ¿Puede un artesano vivir dignamente de su trabajo cuando otros son quienes obtienen las mayores ganancias de la comercialización de sus productos? La respuesta está a la vista.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2022, 58.4 % de la población de Oaxaca se encontraba en situación de pobreza y 20.2 %, en pobreza extrema, a esto se suma un dato igualmente preocupante, durante el cuarto trimestre de 2024, 60.1 % de la población se encontraba en pobreza laboral, es decir, seis de cada diez personas no podían adquirir la canasta alimentaria con el ingreso laboral de su hogar.

Estos números deberían avergonzarnos y, sobre todo, deberían obligarnos a preguntarnos qué clase de desarrollo estamos construyendo, porque mientras unos cuantos pueden presumir la riqueza cultural de Oaxaca, millones de oaxaqueños siguen luchando diariamente contra la pobreza y no mejoran su vida con la enorme producción artística y cultural que tanto se presume.

Y la pobreza no sólo significa tener poco dinero en el bolsillo, sino que también consiste en tener menos oportunidades, crecer en comunidades sin infraestructura suficiente, estudiar en escuelas con carencias, tener dificultades para acceder a servicios básicos y permanecer lejos de aquellas actividades que contribuyen a formar seres humanos más sensibles, críticos y conscientes.

Por eso resulta preocupante que, en un estado con semejante riqueza cultural, los recursos destinados a la creación artística sigan siendo insuficientes frente a las enormes necesidades existentes pues, para 2026, el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Oaxaca contempla hasta 67 estímulos, con una bolsa de cuatro millones de pesos. 

Son apoyos importantes y necesarios, pero basta mirar la cantidad de artistas, creadores, jóvenes, colectivos y comunidades que existen en Oaxaca para comprender que estamos hablando de una cantidad insuficiente para una entidad de semejante diversidad cultural.

La tarea en materia cultural es, pues, llevar música, danza, teatro y literatura a las comunidades pobres; construir espacios culturales dignos; apoyar a los artistas populares; impulsar la formación artística de niños y jóvenes; lograr que la cultura deje de ser un privilegio al alcance de quienes pueden pagarla.

Este evento cultural es una verdadera contribución a Oaxaca, porque no sólo es una gala artística, sino que, al ser gratuito, es un encuentro del pueblo con su propia cultura, un espacio donde nuestros artistas mostrarán su talento y donde niños, jóvenes y adultos humildes podrán recordar que el arte mundialmente presumido les pertenece a ellos. 

Con ello, los antorchistas queremos demostrar que la cultura no debe estar encerrada en los grandes escenarios ni reservada para las élites, sino destinarse al pueblo que la ha creado.

Pero no se trata sólo de esparcimiento y goce emocional, el Movimiento Antorchista ha sostenido que el arte tiene una función mucho más profunda que el simple entretenimiento, pues la música, la danza, la poesía y el teatro pueden despertar sentimientos de solidaridad, fraternidad y orgullo por nuestras raíces y por nuestro origen, logrando que recuperemos la grandeza que un día tuvieron nuestros ancestros, quienes fueron capaces, por ejemplo, de crear Monte Albán y Mitla, que son patrimonio cultural de la humanidad entera.

Por todo esto, invitamos a que asistas este 30 de agosto al Festival por la Unidad de los Pueblos, porque los antorchistas nos proponemos, mediante la danza, la música y la poesía, contribuir a que los oaxaqueños recuperen el orgullo de ser descendientes de las culturas ancestrales que hicieron de esta tierra la cuna del arte y la cultura nacional y, con ello, lleguen a la conclusión de que no podemos seguir sumidos en la pobreza y el atraso, sino que debemos recuperar el honor, la dignidad de pueblo luchador, amante del progreso y el desarrollo.

Ello nos llevará a la conclusión lógica de que debemos organizarnos para cambiar la situación política, económica y social tan deplorable en que vivimos. Los antorchistas estamos no sólo listos para esta gran unidad, sino que la estamos impulsando.

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